16 de marzo de 2020
16.03.2020
Faro de Vigo

Aparecen carteles contra los madrileños en Lapamán

La Guardia Civil envía a casa a un hombre que paseaba por Agrelo de madrugada - El gobierno local analiza hoy las medidas

16.03.2020 | 02:18
Carteles contra los madrileños aparecidos en Lapamán. // Santos Álvarez

La normalidad presidió en Bueu la primera jornada de confinamiento por el coronavirus tras el anuncio del estado de alarma anunciado en la noche del sábado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El hecho más reseñable fue la aparición de varios carteles en la playa de Lapamán (de bandera azul) cargando las tintas contra los madrileños que llegaron en los últimos días al municipio -al igual que a otros de la provincia, como Sanxenxo-, eludiendo las recomendaciones de quedarse en casa por la crisis del coronavirus. Uno de ellos recordaba la vulnerabilidad de muchas personas por esta enfermedad y que no es tiempo de playa, sino de quedarse en casa. El otro utilizaba términos insultantes para dirigirse a ellos y les pedía que regresasen a casa.

Sin que la Policía Local tuviese que intervenir en el cierre de ningún establecimiento que no estuviera autorizado para abrir, la anécdota la protagonizó un hombre que salió a caminar a las cinco de la madrugada por Agrelo -como al parecer hace habitualmente-, y que fue interceptado por dos patrullas de la Guardia Civil, que lo instaron a volver a su domicilio, a pesar de que, como los explicó, su rutina de caminata obedece a razones médicas.

Por otra parte, el gobierno local de Bueu mantendrá la tarde de este lunes una reunión -ya prevista desde la semana pasada- para analizar las últimas medidas anunciadas desde el Gobierno Central y avanzar en las actuaciones que se ejecutarán desde el concello.

Lo hará posiblemente en el salón de plenos, a fin de mantener una distancia interpersonal de seguridad. "En los próximos días tomaremos alguna decisión más relativa al personal del concello", anuncia el regidor buenense, Félix Juncal. La idea es ahondar en el teletrabajo para reducir lo máximo posible la presencia de trabajadores municipales en la casa consistorial. De los 88 que hay en plantilla, la intención es reducir el trabajo presencial a la cuarta parte de ellos, salvo en el caso de servicios específicos, como Policía Local o limpieza. "Paramos las máquinas en otras cuestiones para centrarnos en el coronavirus", resume Juncal.

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