13 de noviembre de 2019
13.11.2019
Faro de Vigo
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Más de 5.300 personas viven solas en la comarca

13.11.2019 | 03:09

Un suceso como el que sufrió esta vecina de Beluso puede pasarle a muchas otras personas que residen solas en sus domicilios. El Instituto Galego de Estatística (IGE) calcula que en la comarca de O Morrazo, incluyendo a Marín, existen más de 30.300 hogares y en ellos hay unos 5.300 vecinos que viven solos. Lo que estadística y sociológicamente se denomina como hogares unipersonales.

El mismo estudio del IGE calcula que hay otros 8.131 domicilios con dos personas; 7.872 con tres personas; y finalmente algo más de 9.000 con cuatro o más integrantes.

Las proyecciones estadísticas apuntan que en el año 2033 el número de viviendas de O Morrazo en las que habitará únicamente una persona serán 5.666. Las de dos serán 8.851, las de tres se reducirán a 7.341 y las de cuatro se quedarán por debajo de las 8.250.

La insistencia y la preocupación de Olga le han podido salvar la vida a María, una mujer de 71 años que vive sola en su domicilio de Beluso. La septuagenaria sufrió una caída el domingo en el interior de su casa y no podía moverse para solicitar ayuda. Ayer tenía que acudir a una cita en Montecelo y había acordado con Olga, que es taxista, que la recogiese para llevarla a Pontevedra. Como no contestaba al teléfono ni a la puerta Olga Miranda empezó a preocuparse y llamó a la Policía Local, que tras entrar en la vivienda encontró a la mujer en el suelo de la habitación.

La mujer se encontraba consciente y un tanto desorientada. Fue atendida en primera instancia por la Policía Local y por los técnicos de transporte sanitario del 061 en Bueu, que se encargaron de su traslado en ambulancia a Pontevedra. Algunos vecinos afirman que vieron a María P.F. el domingo por la mañana y todo indica que pudo caerse durante esa jornada al ir a acostarse. La mujer es soltera y no tiene hijos. Cuando ayer fue atendida apenas tenía voz y presentaba signos evidentes de hipotermia, explican las fuentes consultadas.

Olga Miranda la llamó el lunes por la tarde para confirmar el viaje que tenía reservado para primera hora de la mañana de ayer. La taxista había quedado en recogerla para llevarla a Montecelo a una prueba. "Cuando el lunes no me cogió ya me preocupé, pero no quería ser negativa. Pensé que a lo mejor había salido", cuenta. No obstante, cuando ayer no contestaba ni abría la puerta decidió actuar porque estaba convencida de que le había pasado algo. "La operaron de las rodillas y tiene problemas de corazón. Pensé que le había tenido que ocurrir algo", cuenta. Habló con vecinos de la zona, pero ninguno tenía llaves de la vivienda. Luego probó con otra mujer que vive en la zona de Achadiza y que es amiga de María P.F. , que se trasladó al lugar pero que tampoco tenía llaves. "Nos dio la impresión de que oíamos algo", contaba ayer Olga en su taxi.

Ante esta situación optaron por llamar a la Policía Local, que se personó en el lugar con una patrulla. Los agentes no la podían ver, pero sí que la escucharon quejarse. Para entrar tuvieron que romper un cristal y una vez dentro encontraron la mujer tendida en el suelo de la habitación. Estaba prácticamente en la misma posición desde el domingo, se quejaba de dolor y apenas tenía voz. "Es probable que estuviese gritando para pedir ayuda o cuando la taxista llamaba a la puerta, pero ya casi no tenía voz", apuntan desde la Policía Local.

Al parecer es la segunda vez que la mujer sufre una caída en casa, aunque en la ocasión anterior la pudieron auxiliar sus vecinos. Para Olga es también la segunda vez que se encuentra en una tesitura similar. Ayer tenía muy claro que a su clienta le había pasado algo. "Es una persona responsable y no se trataba de una simple cita médica, sino de hacerse un electrocardiograma e insistí", contaba.

Al final la ambulancia del 061 trasladó a María P.F. a Montecelo junto a su amiga como acompañante.

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