15 de abril de 2019
15.04.2019

Un mar de Ramos en O Morrazo

La procesión de la Borriquilla en Cangas congregó en la Alameda Vella a cientos de feligreses

15.04.2019 | 02:25
Los devotos celebraron el arranque de la Semana Santa // Santos Álvarez

Cientos de personas asistieron ayer a la tradicional procesión del Domingo de Ramos, donde se bendicen las palmas y los ramos que portan los fieles para conmemorar de esta forma la entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de una borriquilla. Es el inicio de lo que después será la pasión. Jesús es recibido por una multitud que lo aclama, días después hasta San Pedro negará tres veces de él. La bendición de los ramos y palmas se realizó, como viene siendo habitual, desde el palco de la música, donde el párroco bendice con agua bendita para fervor de los feligreses

El paso de la Borriquilla salió de la excolegiata de Cangas tirado por un carro y acompañado por dos hermanos por cada una de las cofradías de penitentes que hay en Cangas. A las 11.15 horas, con el cielo aún turbado, el paso bajaba la cuesta de la calle Real para encarar después Valentín Losada y alcanzar San José, calle que iba a conducir a la procesión al mercado. Allí, la procesión dio una vuelta a la Alameda Vella, enfiló Eduardo Vincenti y, justo al lado de la famosa réplica del reloj, pasó la multitudinaria comitiva religiosa que había de rodear el palco de la música, a donde se subió el párroco de Cangas, Severo Lobato. Desde allí bendijo ramos y palmas a doquier, que en esta villa tienen por costumbre llevar caramelos y golosinas. Volvieron los ramos de olivo a la procesión. Su olor teñía las calles del casco vello de Cangas, al tiempo que los jóvenes cofrades portaban palmas decoradas con ricas filigranas. El presidente de la Hermandad de Cofradías de Cangas, Manuel Gil, reparaba en que las nubes dejaron entrar a al sol en el momento de la bendición, pasadas ya las 11.30 horas. Lo que no se podía negar era la gran cantidad de personas que se agolpaban alrededor del palco de la música de la Alameda Vella.

Una vez finalizado el acto de la bendición de los ramos, la procesión volvió al templo subiendo la cuesta de la calle Real. La ex colegiata estaba repleta de feligreses que ocupaban las naves más allá de los bancos de madera que habitualmente utilizan los feligreses. La imagen es de los artistas locales Vladimiro Mielgo, que fue su escultor, y de Jesús Bernárdez, que se ocupó de la policromía.

La bendición de ramos y palmas se produjo en Bueu en el atrio de la iglesia parroquial, también en medio de un fervor religioso conmovedor. En Moaña, la procesión de la Borriquilla estaba previsto que recorriera la calle Ramón Cabanillas, travesía de Fontecan y Concepción Arenal, para volver a la iglesia parroquial por la rotonda de Lestón. También hubo bendición de ramos en San Martiño, delante del cruceiro restaurado.

En Cangas, los niños de las cofradías participaron por la tarde en el vía crucis infantil, con un total de 14 paradas, donde se escenifica la pasión de Cristo. Atraviesa la calle Real, la rúa O Hío y la calle Cervantes hasta el cruceiro de Síngulis para bajar de nuevo hasta la calle Real para regresar a la excolegiata de Cangas.

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