05 de febrero de 2019
05.02.2019

La Audiencia suspende la prisión para 7 condenados por transporte de droga

Son vecinos de Moaña, Vigo y Ourense y fueron detenidos en 2014 -La decisión está condicionada a que no cometan delitos en un plazo de tiempo determinado

05.02.2019 | 02:22

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó por un delito contra la salud pública referido a sustancias no peligrosas y por un delito de integración en grupo criminal a 7 de los 8 vecinos de O Morrazo, de Vigo y Ourense que fueron detenidos en 2014 y que se dedicaban al transporte de hachís desde el su de España hasta la provincia de Pontevedra, para su posterior distribución. Según figura en la sentencia, cada uno de los acusados desempeñaba en semejante organización funciones concretas y complementarias entre sí, tendentes al éxito del plan último de distribuir droga en la provincia de Pontevedra.

La Audiencia Provincial condena a Miguel L.G., vecino de Moaña a tres años y nueve meses de prisión y a una multa de 143.000 euros a Carlota P.F., natural de Moaña; José M. M. Oubel (Moaña)), Luis R. P. (Gomesende-Ourense) Francisco R. J. (Vigo) y Jesús G.B. (Vilaboa) a tres años y tres meses de prisión y multa de 143.880 euros también como responsables en concepto de autores del delito contra la salud pública y de pertenencia agrupo criminal. José I. L. C. (nacido en Alemania y natural de Vigo) a un año y nueves meses de prisión. La Audiencia Provincial acuerda la suspensión de la prisión impuesta a éste último, así como de Francisco R.J., José M. M. O. y Luis R. P., así como también la de Miguel L., Carlota P. F. y Jesús G.B.; mientras absuelve a Felipe B. C. En los dos primeros casos, la suspensión está condicionada a no cometer delito en el plazo de dos años; en el caso de Francisco R.J., José M.M.O. y Luis R.P. el período de tiempo en el que no deben cometer delito es de tres años, mientras que en el resto: Miguel L. González, Carlota P.F. y Jesús G.B., la condición es que no vuelvan a cometer ningún delito en el plazo de cuatro años.

El hecho de que la Audiencia Provincial de Pontevedra decida suspender la pena se debe a diferentes motivos. En algún caso a que el condenado, "a priori presenta un pronóstico favorable de comportamiento futuro no delictivo" en otros a que el condenado se encuentra sometido a tratamiento de desintoxicación, "cabe concluir que la ejecución de la pena de prisión impuesta, teniendo en cuenta las circunstancias concurrentes ,no favorecería su rehabilitación, por lo que procede suspender la ejecución de las penas privativas de libertad impuesta en esta sentencia"

El tribunal considera hechos probados que el día 7 de octubre de 2014, Miguel L.G. y Carlota P. F., contactaron con su proveedor de hachís concertando una cita para los días inmediato, con el fin de recoger una cantidad indeterminada de hachís en el sur de España y traerlo a Galicia. En los dos días siguientes ambos se reunieron con los miembros del grupo que habrían de hacer el viaje, transmitiéndoles las instrucciones precisas para la recogida de hachís y su posterior transporte. De esa manera, la noche del día 9 al 10 de octubre de 2014, Francisco R.J. y José M.M.O. partieron en un vehículos con dirección al punto concertado en el sur de España con los vendedores del hachís con la finalidad de hacerse con la carga de la droga. Al mismo tiempo, Jesús G. B. y Luis R. P. partían en otro vehículo con el mismo destino. Una vez cargado el hachís en el punto convenido, los acusados volvieron a Galicia.

"Así, en las primeras horas de la madrugada del día 11 de octubre de 2014, establecido un control policial al efecto, los acusados que volvían del viaje con el hachís pudieron ser detenidos, ocupándose a bordo de uno de los vehículos un total de 25 bolsas que contenían cada una de ellas aproximadamente , cine bellota de hachís, que arrojaron un peso total de 26,160 kilogramos, que hubiera alcanzado en el mercado ilícito el precio de 143.880 euros, y que se encontraban ocultas en el interior de un hueco habilitado al efecto en el lateral trasero del vehículo, y al que se accedía únicamente tras activar un mecanismo de apertura electrónico que desbloqueaba unos paneles laterales que daban acceso al compartimento oculto.

Miguel L.G. figuraba con el jefe del grupo. Era él quien tenía los contactos con los suministradores de la droga en el su de España ay quien daba las órdenes precisas al resto de los acusados para realizar los viajes que se llevaban a cabo para traer hachís. Carlota P.F. era la pareja sentimental del anterior y ocupaba el segundo lugar en el orden jerárquico. José M. M. O. era la persona de máxima confianza de Miguel y José I.L. C. realizaba funciones de venta; Francisco era uno de los conductores habituales y Jesús y Luis constituían el último eslabón y conducían los vehículos en los que se hacía el transporte de droga en el sur de España.

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