La empresa Ence anunció ayer una reducción en su consumo de agua desde el Lérez y, en consecuencia, en la producción en su fábrica de Lourizán, unas medidas que tienen el objetivo de "mitigar el impacto de la sequía" en la población que se abastece del río, tanto la de Pontevedra como de los municipios de Poio, Marín y Sanxenxo.

Esta decisión es anunciada por la empresa tras varias semanas de sequía y después de las quejas municipales por las oscilaciones en el caudal del río, que el gobierno local atribuye a Ence, que dispone de una captación aguas arriba del bombeo urbano. En esas quejas el Concello emplazó el viernes a Augas de Galicia a "ejercer sus competencias" y controlar e incluso ordenar una reducción en la captación industrial. Al respecto, la compañía niega que "malgaste" agua y anuncia actuaciones para recortar aún más su consumo en el futuro, una negativa que ha reiterado a lo largo de la semana tras las anteriores quejas del Concello.

En el comunicado divulgado ayer Ence detalla que "decidió ralentizar el ritmo de producción de su fábrica de Lourizán mientras dure la actual situación climatológica, para contribuir a paliar el impacto de la sequía que afecta desde hace meses a Pontevedra". Añade que "la compañía adopta esta medida siguiendo su política de compromiso con el entorno y el medio ambiente, que constituye una de las prioridades de su sistema de gestión".

Este recorte llega tras varias jornadas de quejas municipales por el "exceso" de agua que capta la fábrica en Bora y en vísperas de la posible llegada de precipitaciones que podrían atenuar en parte la sequía del Lérez. La empresa indica que "la reducción de la producción de la fábrica junto a las medidas de ahorro adoptadas por Ence hace semanas permitirá disminuir su consumo de agua en un 20%"

Concluye diciendo que "Ence no malgasta el agua y busca minimizar permanentemente su consumo. Para eso, aplica las mejores prácticas y tecnologías disponibles, como prueba la reducción de más de un 50% en los últimos 25 años. Además, la compañía prevé la instalación de una nueva y avanzada depuradora que permitirá disminuir en un 90% el consumo de agua en la producción de celulosa".

El estado del río Lérez, con un nivel muy bajo en la jornada de ayer tras varios días de oscilaciones bruscas del caudal, se ha convertido en punto de especial vigilancia desde hace unas semanas, si bien Augas de Galicia no incluyó esa cuenca entre las de alerta por sequía, como si hizo con el Verdugo, pese a que más de 130.000 personas dependen de sus aguas.

El gobierno local mantiene que es la presa de Bora de Ence la que genera estos problemas por lo que el viernes decidió enviar un requerimiento a Augas de Galicia para que controle los consumos de la empresa y, sobre todo, que ordene una reducción de su captación hasta que concluya la actual época de sequía. Apenas 24 horas después llegada el anuncio de Ence de bajar sus consumos. El gobierno local incluso sospecha que fue la propia Xunta la que instó a la compañía a adoptar esa medida, si bien ninguna de las partes lo confirma.

Descenso del caudal

El caudal del Lérez, que el pasado día 10 superaba los tres metros cúbicos por segundo, no ha dejado de descender desde entonces y ya al día siguiente se situó en la barrera de los dos metros y continuó la bajada, estancándose por debajo de ese límite desde entonces.

De hecho, esa cifra es la que utiliza el Concello para abrir o cerrar el suministro desde el embalse del Pontillón. Cada vez que se baja de los dos metros cúbicos por segundo se acude a las reservas de la presa para complementar el abastecimiento ya que las bombas de Monte Porreiro funcionan mal con tan poca agua.

El Pontillón se ha utilizado en varias ocasiones a lo largo de toda la semana para completar el suministro a la población, pero cada vez que se sobrepasaba la citada barrera volvía a cerrarse su captación para almacenar toda el agua posible,

A día de hoy, a tenor de los datos que ofrecía ayer Augas de Galicia sobre la situación del río, hubo que echar mano otra vez del embalse. A primera hora de la mañana, el Lérez se situaba tan solo en 1,77 metros cúbicos por segundo de caudal, pro a medida que transcurría la jornada, esa cifra iba menguando. Alas ocho de la tarde ya había bajado a 1,73 metros cúbicos.