23 de febrero de 2020
23.02.2020

Benedicto Fernández González: "Cambia bastante estar en una plantilla de 16 en Lalín a otra de 6.000 en Madrid"

"Junto los días de trabajo y compagino trabajar allí y poder vivir con mi familia en Silleda"

23.02.2020 | 02:44
Benedicto Fernández (con gafas), durante el cocido que organiza desde hace años. // Bernabé/Javier Lalín

Vive a medio camino entre la capital de España, donde trabaja, y Silleda, donde tiene la residencia su familia. Recién cumplidos los 50 años, durante la pasada Feira do Cocido, Benedicto Fernández González, no faltó a su costumbre anual de compartir mesa y mantel con compañeros de distintos puntos de España en la capital dezana en lo que, según él, "es una forma de dar a conocer Lalín porque en Madrid te preguntan mucho por Galicia, pues en muchas cosas nos tienen un pelín de envidia".

-¿Por qué eligió su profesión?

-Tuve la oportunidad de presentarme antes a otras oposiciones. El caso es que me presenté a las de policía municipal, aprobé, y seguí ahí. Después, y al cabo de cierto tiempo, la rutina me llevó a querer cambiar un poco de aires y me apareció la oportunidad de Madrid.

-Supongo que ser policía municipal en la capital de España tiene poco que ver con serlo en Lalín.

-Desde luego, la cosa cambia considerablemente. De una plantilla de 16 en Lalín a otra de en torno a los 6.000 que somos en Madrid, pues cambia bastante. Al principio, me costó un poquito la adaptación porque venirte de un pueblo a una metrópoli que desconoces supone un cambio grande. La verdad es que me recibieron muy bien. Me sorprendió la hospitalidad de la gente de Madrid. La verdad que todo fue muy bien.

-Debe de ser complicado trabajar en Madrid y residir en Silleda. ¿Cómo hace para conseguirlo?

-Vivo aquí y trabajo allí. Lo que hago es juntar los días de trabajo para poder venir, porque aquí vive mi familia. Como tuve dos niñas, decidí traerlas para aquí, porque el día de mañana, cuando me jubile, me resultará más fácil. Como te decía, en Madrid tengo la posibilidad de juntar días para poder estar por aquí bastante. En realidad, son cuatro viajes al mes, dos viajes de ida y vuelta, y por ahora lo llevo bastante bien, la verdad. De hecho, nos vinimos después del verano pasado. En Madrid vivo en casa de un compañero. Como trabajo de noche, prácticamente no nos vemos, porque duermo por las mañanas.

-¿Ser policía en Madrid es más peligroso que en otra parte?

-Yo estoy en la unidad del distrito centro, que coge lo que es Puerta del Sol, Lavapiés y toda esa zona. Efectivamente, no te aburres. Lógicamente, no tiene nada que ver con los servicios que puedes realizar en un sitio como Lalín. De todas formas, te sientes muy arropado porque tienes muchos más compañeros que los que puedes tener en un pueblo. En Lalín, de noche trabajábamos dos y prácticamente no tenías apoyo.

-¿Ha pasado miedo alguna vez patrullando?

-Miedo, lo que se dice miedo, no. Quieras o no, después de 15 años aquí siempre adquieres algo de experiencia. Eso hace que vayas con más cuidado en las intervenciones. Al principio actúas de forma impulsiva pero con los años te vas haciendo un poquito psicólogo y las intervenciones las vas llevando de otra manera. Sí que tengo pasado por situaciones que una vez que pasan piensas que si se hubiera torcido algo lo podrías haberlo pasado realmente mal. De momento, miedo nunca llegué a pasar.

-Trabajó con Ana Botella, Alberto Ruiz Gallardón, Manuela Carmena y José Luis Martínez Almeida. ¿Se nota la diferencia de alcaldes en el departamento de la policía?

-Para nosotros, los policías municipales de Madrid, el contacto con el alcalde es prácticamente inexistente. En Lalín tienes un mayor contacto con los políticos, mucho más cercano e incluso personal, por razones obvias. A nivel policial, en Madrid, tienes muchos cargos por encima de ti antes de llegar al alcalde de turno, y eso complica bastante un trato más cercano. Esto es como todo. Además, dependiendo de la ideología que tenga, cada alcalde tiene su forma de hacer. Con Manuela Carmena sí que notamos, por su ideología, cierta diferencia con el resto, y para serte sincero para bien, precisamente, no. De hecho, hubo ciertos momentos en los que llegamos a sentirmos desamparados, algo que llegó a ser público y notorio. Estoy pensando en alguna intervención muy concreta en la que hubo compañeros que lo pasaron realmente mal sin motivo aparente alguno.

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