22 de junio de 2019
22.06.2019

XII Día da Música, un canto a Galicia desde Trasdeza

El programa de este año es una vuelta a la fiesta 'na carballeira', una agradable sorpresa para los amantes del folclore gallego

22.06.2019 | 02:24
Las bandas de Silleda y de gaitas de Forcarei, juntas, en la Xoldra na Eira de A Estrada. // Bernabé/J.C. Asorey

El Día Internacional de la Música es una actividad cultural, creada por la UNESCO en el año 1975, con la finalidad de unir a todos los pueblos a través de las manifestaciones artísticas, propias de cada pueblo y, en especial, a través de la música. En España una gran mayoría de unicipios y ciudades, que cuentan con medios para ello, lo celebran en estas fechas. En el caso de Silleda, se convirtió en una fiesta especial, con tan buena acogida por el pueblo que desde el 2008 se celebra de manera ininterrumpida y el 22 de junio de este año, la capital trasdezana disfrutará de su duodécima edición.

La idea inicial de crear un día dedicado a la música fue del famoso director de orquesta Yehudi Menuhin. Hombre polifacético y cosmopolita, de origen ruso con ascendencia judía, pero nacido en Estados Unidos y que poseyó también las nacionalidades suiza y británica (con el título de lord).Considerado uno de los más grandes violinistas del siglo XX, fue un acérrimo defensor de las ideas de paz y convivencia entre las naciones. Estaba convencido que la música, único lenguaje universal de la humanidad, era, junto al diálogo, una de las mejores armas para lograr esos objetivos. Y es que en la música no existen ni las fronteras, ni las razas, ni las diferencias sociales.

La fecha establecida para dicha celebración a nivel internacional era la del 1 de octubre. Sin embargo, en aras de una mayor facilidad, se permitió que cada país fijase una fecha propia, acorde con sus peculiaridades culturales. Así, en muchos de los países europeos, siguiendo el caso de Francia, se fijó el 21 de junio, en torno al solsticio de verano.

Hoy en día, en torno a estas fechas, con el curso académico finalizado, en la villa de Silleda, la música sale de las aulas de la EMMS e inunda las calles. La Banda olvida su carácter serio y oficial, cuelga sus uniformes y convierte la carballeira de As Pedrosas en aula al aire libre, sala de conciertos, campo de fiesta, escenario de bailes regionales, desfile de charangas y exhibición de bandas de gaitas, entre una marea de camisetas azules portadas por voluntarios y gentes de todas las edades.

Orígenes

En las poblaciones rurales de la Galicia medieval, a falta de plazas públicas, el campo de la fiesta era una carballeira cercana al pueblo. Estas fiestas eran amenizadas por el gaiteiro, músico popular, casi siempre autodidacta, que era contratado por los vecinos. Durante muchos años actuó en solitario. Engalanado con su llamativo y singular traje, él solo, con su gaita, amenizaba las verbenas, enamoraba a las mozas, hacía bailar hasta a los viejos, ganaba unos reales y se hacía un nombre. Así describía Rosalía al garboso, presumido y atrevido gaiteiro: " Un repoludo gaiteiro, de pano sedán vestido, como un príncipe cumprido, cariñoso e falangueiro, antre os mozos o pirmeiro... Con esta miña gaitiña ás nenas hei de engañar". Más tarde, así lo recoge la literatura popular, se hace acompañar por un tamborilero, por el bombo o un pandero para interpretar canciones populares. " O gaiteiro toca a gaita, a muller toca o tambor, os fillos tocan o bombo, o can ládralle o roncón".

En los antiguos carteles de las fiestas, tras la silueta del solitario gaiteiro, al pie de un hórreo, en los aledaños de la ermita o bajo un añoso roble, se imagina uno a la gente bailando en pareja o en grupos y, una vez acabado el baile, dándose una buena cena o bebiendo un buen vaso de vino, en los alpendres o en la taberna vecina. Una fiesta sin comida, sin vino y sin música no es fiesta.

La aparición de las bandas de música, con sus instrumentos de viento y metal, con un repertorio más variado y su peculiar sonido, en muchos casos sustituyó y desplazó a los gaiteros. Y, si bien éstos aumentan el número de gaitas e instrumentos, se van viendo relegados ante la sonoridad de las bandas y su moderno repertorio.

Estas bandas, pequeñas en sus inicios, fueron las encargadas de llevar la música a todos los lugares, acercando el nuevo lenguaje musical a aquella sociedad gallega, rural, aislada, que esperaba disfrutar, ansiosa, de las novedades musicales en directo. Aquellas bandas de pioneros, nacidas a finales del siglo XIX y principios del XX en las tierras de Trasdeza, como es el caso de la nuestra, llevaron la alegría a las verbenas, pero eran portadoras en sí mismas de la semilla de una pasión popular: el gusto por la música que se convertirá en pasión por las bandas.

Con la aparición de las orquestas con vocalistas, grupos musicales con cuerpos de baile, instrumentos de alta tecnología, teclados, pantallas, medios audiovisuales, la oferta musical se multiplica y las bandas, al igual que los gaiteiros y la música tradicional gallega se resienten, pero no desaparecen.

En la actualidad, la música popular gallega, en todas sus versiones y modalidades, tras grandes esfuerzos, ha recuperado las tradiciones culturales perdidas o abandonadas y su poder de convocatoria es tan fuerte, que la gaita, de manera individual o en grupo, cobra más fuerza que nunca y recupera el lugar que nunca debió abandonar. Tanto es así que, junto a las grandes y laureadas bandas populares, codeándose con ellas, uniendo tradición y modernidad, surgen las nuevas bandas de gaitas, ocupando un lugar destacado con sus peculiares y afinados sones, cuidadas vestimentas, elegantes desfiles y modernos instrumentos.

Una fiesta que trasciende

El Día de la Música no es una fiesta popular en la que se honra al patrón de la localidad al modo tradicional, con cohetes, música y atracciones varias. No es una fiesta al uso. Es algo más. Trasciende esa visión local, para dar paso a una celebración cultural de carácter internacional. Es un acercamiento a otros pueblos con culturas diferentes; es un hermanamiento espiritual que, además de llenar de alegría un día de nuestras vidas, nos permite conocer, honrar y disfrutar, envueltas en la música, manifestaciones culturales de todo el mundo. A través de esta fiesta singular y llevados de la mano de esta banda de Silleda, sabiamente guiada por Rafa Agulló, hemos ido conociendo, degustando y disfrutando del jazz, del rockandroll, de la música cubana, africana, sudamericana, del fado portugués, de la música sobria de la meseta castellana o de la milenaria tradición mediterránea.

Analizando el programa de esta duodécima edición del Día da Música, con el título De Tradición, nos encontramos con una sorpresa agradable para todos los amantes de la música y tradiciones gallegas. Y es la vuelta a la fiesta tradicional gallega; la vuelta a la fiesta na carballeira, con voces en vivo y en directo, con actuaciones individuales y de grupo, bailes regionales, con humor y con la presencia de dos grandes bandas.

Este año un variado elenco de artistas, aficionados y profesionales, representantes de nuestro folclore, harán las delicias de los asistentes. Entre ellos, además de la totalidad de los alumnos de la EMMS, figuran: la prestigiosa Banda de Gaitas de Forcarei, dirigida por los hermanos Vidueiros; el famoso y veterano grupo de baile Xirandola de A Bandeira; la Charanga de la Banda de Silleda, formada por miembros de la EMMS; el Aula de Música Tradicional de la EMUSI, fundada en 2010; Pepe Vaamonde Grupo, liderado por el cantautor, junto a sus componentes Pipo Alvariño, Jesús Vidal, Miguel Anxo López y Miryam González; la compañía Asacocirco Fire Performance, con espectáculo de humor, de pirotecnia, luz y color; el grupo de mujeres cantadoras Bouba (Pontraga); el cantautor Suso Vaamonde; y, por último, la Banda Municipal de Silleda, que, en colaboración con algunos de los músicos invitados, ofrecerá un concierto de seis piezas de música tradicional gallega. Toda una muestra del variado y rico folclore que se convierte en un canto a Galicia.

Como en años anteriores, la organización corre a cargo de la junta directiva de la EMMS, presidida por José Herminio Gómez Frade, con la inestimable colaboración del Concello, el ANPA Musiquiños, los Amigos de la Banda y, todo ello, bajo la siempre acertada dirección del maestro Rafael Agulló. La Asociación Cultural O Lacón, que este año forma parte de la comisión de fiestas de verano, ofrecerá una degustación y presentará su XXI Festa do Lacón.

Actividades

Las actividades diseñadas para todos los públicos, se realizarán en sesiones de mañana, tarde y noche, comenzando a las 10:30 horas con el tradicional pasacalle desde la Escuela de Música hasta As Pedrosas y el posterior de la Banda de Gaitas de Forcarei por las calles de Silleda. Una vez en la carballeira, se realizarán las actividades lúdicas, festivas y didácticas, programadas hasta la noche. Tras la cena de hermandad, el conxuro da queimada y la quema de la hoguera de San Juan, finalizará el día, con la actuación estelar de Pepe Vaamonde Grupo y una animada verbena.

Se suele afirmar que una vida sin música es una vida triste, ya que la música es la banda sonora de nuestras vidas. Celebramos la música. Con estas palabras se anunciaba hace años esta fiesta. Era una invitación a la asistencia y participación popular. En ellas se intentaba implicar a toda la población amante de música y de las tradiciones. Una invitación a vivir la música, disfrutarla, darla a conocer, vibrar con ella... amarla apasionadamente. La frase Silleda, pobo e música, título de la revista de la Escuela, en un día como el de hoy, bien se podría traducir por Silleda, pasión por la música. La defensa apasionada de las tradiciones musicales alegra el cuerpo, fortalece el espíritu, eleva el nivel cultural y se convierte en vínculo de unión para todo un pueblo.

Feliz Día da Música.

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