17 de abril de 2019
17.04.2019

Gemma Rodríguez da Torre: "A nadie se le pasó por la cabeza aquí que fuera Notre Dame la que ardía"

"Reconozco que mi edificio favorito es Sacre Coeur, pero la catedral es todo un símbolo"

17.04.2019 | 01:59
Gemma Rodríguez Da Torre, ayer, en las inmediaciones de Notre Dame de París.

Lleva viviendo y trabajando en París desde hace 12 años después de haber pasado antes una temporada en Londres. A la silledense Gemma Rodríguez da Torre el incendio de la catedral de Notre Dame la pilló en su oficina de Saint-Denis, muy cerca del también emblemático Stade de France, en el norte de la capital parisina. Ayer se acercó hasta el lugar donde se eleva lo que queda del majestuoso monumento religioso para comprobar de cerca el dantesco espectáculo que conmovió al mundo.

-Supongo que la conmoción es generalizada en París tras el incendio de su catedral, ¿no?

-Sí, la verdad es que nos pilló a todos muy desprevenidos. De hecho, fuimos muchos los que en el trabajo pensamos que se trataba de una broma. Es más, cuando nos dijeron que estaba ardiendo Notre Dame creímos que se trataba de algún edificio cercano a la catedral. A nadie se la pasó por la cabeza que fuera Notre Dame la que estaba ardiendo. Se trata de una construcción que había superado hasta dos guerras mundiales, y claro que ninguno de nosotros pensábamos que podía arder así.

-¿Qué nos puede decir sobre lo sucedido en el edificio y que se está contando en la capital?

-Por lo que yo sé, se salvó la estructura y las dos torres de la fachada principal, pero pienso que todas las vidrieras, que para mí son lo más bonito de la catedral, no se salvaron. Evidentemente, es una buena noticia que se haya podido mantener la estructura del templo, pero cuando vi los vídeos que me mandaron unos amigos que se acercaron hasta allí y cuando cayó la aguja central me quedé muy impresionada.

-¿No tuvo la tentación de acercarse hasta el lugar para ver en persona lo que había pasado?

-Es que había 400 bomberos trabajando en el edificio y en mi casa sí que se oían las sirenas de los vehículos de emergencia. Hoy (por ayer), supongo que a lo mejor al salir del trabajo intentaré ir hasta allí porque tampoco me queda demasiado lejos de la casa, en metro son unos 20 o 25 minutos, algo que aquí es muy normal a la hora de desplazarse. La verdad es que seguro que me dará un poco de pena porque es un sitio que gusta a todo el mundo porque realmente es algo impresionante.

-La Notre Dame es mucho más que una catedral, ¿no le parece?

-Sin duda. Aunque debo reconocer que mi favorito es el Sacre Coeur, pero Notre Dame sí que es todo un símbolo. Además, cuando piensas a todo lo que sobrevivió y, además, en París no hay edificios tan antiguos. Realmente, si lo piensas aquí no hay tantos que puedan tener casi mil años de existencia.

-Después de tantos años viviendo en Francia, ¿le parece que los franceses podrían recuperar su catedral en un tiempo récord?

-De hecho, ya están con donativos. Lo que pasa que con todos los problemas que hay en Francia últimamente no sé si sería lo mejor centrarlo todo en la catedral. De todas formas, seguro que se ponen a trabajar en ello cuanto antes, lo que pasa es que tardarán años. Lo único bueno es que como ya estaba en obras, alguna gárgola y escultura las habían quitado del edifico con motivo de esos trabajos. Dentro de lo malo, pienso que es algo positivo de todo lo que pasó.

-¿Después de casi 12 años ya es una parisina más o no tanto?

-Para nada. París es una ciudad muy complicada, la verdad. Si fuera en una villa o pueblo pequeño, a lo mejor, pero aquí no te hacen sentir nunca de este país. La capital francesa es preciosa, y uno de los sitios más bonitos del mundo, pero hay que reconocer que es una ciudad muy dura. París es un sitio muy difícil para integrarse. Siempre digo que quien desee volver, debería hacerlo a los tres o cuatro años de haber emigrado. De todas formas, después de haber vivido en París y en Londres, sí te puedo decir que es más fácil integrarse en la capital del Reino Unido.

-¿Le gusta el barrio donde vive?

-La verdad es que no cambiaría por nada el barrio donde resido en París. Tengo de vecinos a chinos, árabes y todo tipo de razas, y eso le da un toque muy especial. Y eso que para poder acceder a un piso, tienes que presentar todo un dossier amplio, y cobrar tres veces más de lo que te cuesta el piso porque es una ciudad realmente muy cara. De todas formas, es una experiencia a medio plazo muy interesante en todos los sentidos.

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