08 de diciembre de 2018
08.12.2018
Su viuda tiene raíces en Aguións y Tabeirós

Un panadero con familia en A Estrada es asesinado de un tiro en un intento de secuestro en Caracas

Adelino Alves entraba en la parte posterior de su vehículo, siguiendo las instrucciones de los dos secuestradores cuando el que le encañonaba le atravesó el corazón con un tiro - El velatorio y el entierro tendrán lugar mañana

08.12.2018 | 03:46
Imagen de archivo del panadero fallecido, con su mujer y sus dos hijas. // Imagen proporcionada por la familia

Un panadero de origen portugués casado desde hacía 36 años con la hija de un matrimonio estradense (originario de Aguións y Tabeirós y emigrado hace décadas a Venezuela), Adelino Alves de Oliveira, falleció a las cinco de la mañana del jueves a causa de un tiro, que le atravesó el corazón en el transcurso de un intento de secuestro en el que no habría opuesto resistencia.

Así lo explicaron en la tarde de ayer desde Vigo y Chile sus cuñados José Manuel y Sara, hermanos de la viuda, Maribel Cernadas Carrera. Según su relato, Adelino Alves se dirigía al negocio del que era socio propietario -la Panadería Rosalba radicada en la avenida Rómulo Gallegos, en la urbanización Horizonte de El Marqués, en Caracas (Venezuela)- acompañado por el encargado que cada día se ocupaba de encender el horno. Mientras que este se bajó del vehículo para abrir las cerraduras y los candados que protegían el local, Lino dejó las luces del vehículo encendidas para que pudiese ver ya que todavía estaba oscuro.

En ese momento, paró en la zona una furgoneta, de la que descendieron dos individuos que -encañonándolo con un arma de fuego- le "invitaron a irse al vehículo para secuestrarlo", según indicó Sara. El empresario obedeció, abrió su coche y se sentó en el asiento delantero. Pero los asaltantes le ordenaron sentarse en el posterior y al encargado de su negocio también le indicaron que hiciese lo mismo. En ese momento, presuntamente, al que tenía encañonado a Lino Alves -que "ni siquiera había gritado ni opuesto resistencia", según su cuñado José Manuel- "se le escapó un tiro" y "como tenía la pistola en la parte del pecho, del tórax" del panadero, indicó Sara, "inmediatamente" el disparo "le atravesó el corazón". Lino se desplomó sobre el asiento posterior, sobre las llaves de su vehículo, que los secuestradores buscaron infructuosamente. De ahí que, tan pronto como la furgoneta que les había dejado antes paró de nuevo en la zona se subieron a ese vehículo y, rápidamente, emprendieron la huida.

El encargado de la panadería quiso pedir ayuda pero les habían sustraído los móviles. En ese momento, llegó un médico residente en la zona que apreciaba mucho a Lino -que era "muy buena persona", según destacan sus cuñados y la prima de su mujer, la estradense Pili Carrera- y, aunque en un principio tenía intención de ir a buscar su coche para llevarle a una clínica próxima, al moverlo para sentarlo aparecieron las llaves y decidieron realizar el traslado en su propio vehículo. Le llevaron directamente a la clínica. Llegaron muy pronto. "Estaba cerca y a esa hora no había tráfico", explica su cuñado, desgraciadamente,para entonces, Lino Alves ya había fallecido. No presentaba ninguna constante vital y, desafortunadamente, no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Alertada su viuda del terrible suceso, se desplazaron también a la clínica los efectivos de la Policía Técnica Judicial (PTJ) venezolana para iniciar una investigación y tratar de esclarecer la autoría del asesinato.

Con tal motivo, el cuerpo de Lino Alves fue conducido a la morgue, donde ayer mismo se le practicaba la autopsia, al tratarse de una muerte violenta.

La mujer, del fallecido Maribel, hacía frente a esta dramática situación sin familia directa a su lado dado que las dos hijas de la pareja -Nathalí y Katharina Alves Cernadas, ambas con estudios universitarios- fijaron hace aproximadamente año y medio su residencia en Madrid, adonde llegaron en busca de las oportunidades laborales y del futuro prometedor que no encontraban en Venezuela. Y los hermanos de la viuda, Sara y José Manuel, consternados por lo ocurrido no pueden acompañarla porque ella está en Chile con su hija y José Manuel en Vigo, donde lleva afincado casi 30 años. No obstante, este indicó que le está brindando apoyo una prima que guarda una relación muy estrecha con la viuda. "Somos todos hijos de emigrantes", explicó José Manuel, y entre todos ellos suelen ser "muy solidarios".

Toda la familia está desolada. Y las hijas del matrimonio, especialmente angustiadas por no poder estar al lado de su madre en tan duro trance, informaron a la familia de lo ocurrido. También la viuda ha mantenido contacto con los suyos por teléfono y WhatsApp.

Les explicó que permanece a la espera de que las autoridades policiales le entreguen los restos mortales de su marido. Tenía intención de velarlos hoy pero las funerarias en Caracas están "saturadas" y todo parece indicar que no será posible. Se prevé que el velatorio comience mañana, domingo, desde las 10.00 a las 15.00 horas -hora de Venezuela- en la Funeraria Monumental del Cementerio del Este de Caracas, donde se le dará cristiana sepultura.

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