21 de febrero de 2018
21.02.2018

El puente colgante de O Xirimbao anticipa su apertura

La creación de la zona de adiestramiento de lance en Couso lo reabre al paso peatonal

21.02.2018 | 03:31

Los amantes de los paseos sobre las cantarinas aguas del río Ulla están de enhorabuena. La reciente creación de una novedosa zona de adiestramiento de lance en el coto salmonero estradense de Couso ha anticipado la reapertura del emblemático puente colgante de O Xirimbao. Este marca el límite aguas arriba de la zona de adiestramiento de lance, contemplada en las normas de pesca en las aguas continentales de Galicia publicadas el pasado 1 de febrero en el Diario Oficial de Galicia. A 250 metros aguas abajo de la pasarela se encuentra el límite inferior de la citada zona de adiestramiento, donde diez pescadores con licencia pueden entrenarse a la vez desde el pasado 2 de febrero.

Es la razón real por la que se ha reabierto el puente, vedado al paso fuera de la temporada de pesca desde que hace unos años incívicos aficionados al mundo del motor tomaron por costumbre cruzar el puente en moto, con el consiguiente riesgo para sus vidas y también para la conservación de la infraestructura. Esta es desde hace años una referencia para muchos estradenses y foráneos que adoran caminar sobre las aguas por esta ondulante pasarela que es, además, un magnífico mirador del paisaje fluvial del Ulla. Es un apreciado reclamo turístico, por ejemplo, para los establecimientos de turismo rural y una buena opción para pasar la tarde del domingo, arrullado por el ruido del agua en la mejor compañía. Familias, grupos de amigos y, por supuesto, parejas de enamorados han hecho de este entorno un lugar frecuente de peregrinaje.

Así lo acreditan los numerosos candados del amor que penden de la infraestructura. Los hay muy cuidados -de color y con los nombres de los enamorados, la fecha más señalada de su historia de amor y hasta un corazón, como el que ilustra este reportaje- y otros más improvisados -en los que los nombres han sido escritos con rotulador permanente- pero todos atesoran la ilusión de quienes los colocaron como símbolo de un amor que esperan que perduren. Durarán tanto como el personal que se ocupa del mantenimiento de esta infraestructura lo permita. En años anteriores, dado el elevado número de candados, ya se optó por quebrar su férrea voluntad de permanecer donde tal vez dos enamorados se juraron alguna vez amor eterno. Cuestiones prácticas así lo aconsejaban. Además de sumar peso innecesario a la infraestructura, estos candados tienden a oxidarse y, por tanto, no parece aconsejable medioambientalmente que los despojos de esa oxidación terminen en el río.

La pasarela colgante de O Xirimbao es patrimonio de todos. Cuidarla es un deber. Solo así se podrá seguir utilizando como recurso para la pesca y para el turismo o simplemente como idílico balcón que incita a relajarse y mirar al horizonte en buena compañía.

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