12 de enero de 2013
12.01.2013

Condenan a 13 años de cárcel a un vecino de Dozón por violar a una joven discapacitada

El fallo de la Audiencia Provincial ratifica la petición del fiscal - M.G.C., de 52 años, fue acusado de abusar de una mujer de 26 - Los hechos sucedieron en 2009 en Saa

12.01.2013 | 01:00
El acusado, en el banquillo de la Audencia, en el juicio de mediados de noviembre. // Gustavo Santos

Un vecino de Dozón ha sido condenado a 13 años de prisión por violar a una joven discapacitada. El fallo de la Audiencia Provincial fue comunicado recientemente a las partes y ahora solo resta que la justicia ejecute una sentencia que defiende la petición de la fiscalía y mantiene en 13 años de pena para M.G.C., de 52 años de edad.

El auto trascendió estos días después de que a mediados de noviembre el acusado se sentase en el banquillo de la Audiencia para declarar como imputado por este delito. Entonces, el ministerio público solicitó la pena más alta al entender que el entonces supuesto autor de los hechos se había aprovechado de una mujer que ahora tiene 26 años y que presenta una minusvalía del 74 por ciento.

Los hechos se produjeron, según consta en el informe judicial, en julio de 2009, cuando el acusado se había aprovechado de esta joven vecina suya. En el juicio, celebrado el 13 de noviembre del año pasado, la defensa de M.G.C., presentó a cuatro testigos, entre ellos la hermana del procesado, como coartada. Todos explicaron que en el momento el que se habría cometido la violación éste estaba a seis kilómetros de la parroquia de Saa, prestando colaboración en tareas propias del campo. Además, el abogado defensor subrayó otros aspectos de los informes médicos que no habían sido tenidos en cuenta por el ministerio fiscal como que la joven era "adiestrable" o tenía "influencias adultas", además de haber incurrido según su criterio en diversas contradicciones durante todo este tiempo.

En la vista celebrada en la sección segunda de la Audiencia Provincial, la víctima explicó con dificultad para mantener una conversación fluida que el varón la sorprendió mientras estaba limpiando judías en la casa donde vive junto a sus progenitores. Según su testimonio, el agresor la tumbó en una cama y le colocó un trapo en la boca y la amenazó con una pistola. La joven aseguró durante el juicio que hasta entonces el agresor era un vecino más con el que no había problemas, pero que desde entonces le tenía "mucho miedo". Además, la víctima había asegurado que no era la "única vez" que había estado con un hombre. Entonces el ministerio público no dudó en dar credibilidad a la versión de la agredida, subrayando además que estaba "presa de su vergüenza" y vinculó determinados aspectos de este caso con la "profundidad cultural y psicológica que rodea a la parte denunciante". La parte de la defensa respondió que no solo la familia demandante procedía de este entorno y pidió que se tuviese en cuenta los condicionantes del imputado a la hora de tratar de mostrar su inocencia. El letrado manifestó en la sala que su defendido no sabía leer ni escribir antes de que el juicio quedase visto para sentencia.

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