07 de julio de 2008
07.07.2008
tabeirós - montes

Sabucedo, la tradición continúa

07.07.2008 | 02:00
Un aloitador salta desde la grada sobre los caballos en el curro de ayer, ante la expectación del graderío.

Ana Cela / A ESTRADA
Porque todo el pueblo vive los 365 días del año para que la tradición continúe floreciendo el primer fin de semana de julio; porque la aldea entera se vuelca día a día con el bienestar de sus caballos, entendiendo su deseo de crecer en libertad; porque la parroquia estalla en júbilo al ver cómo estos animales irrumpen en la aldea para asistir puntuales a la cita; porque aloitar es un arte que se trasmite de generación en generación, siglo tras siglo; porque la fuerza y la pasión del curro es indescriptible, hay que vivirla; porque hombre y caballo no luchan, conviven y se respetan; porque es más que una fiesta de interés internacional. Es una cita cada vez más ineludible, una peregrinación obligada, un espectáculo que siempre cautiva. Porque es fuerza y pasión sobre la arena. Porque es algarabía dentro y fuera del curro. Porque es amor y es entrega. Simplemente, porque es Sabucedo.
Escribir todos los motivos que justifican por qué cada año acude más y más gente a presenciar cómo se perpetúa en la parroquia estradense de Sabucedo la tradición de la Rapa das Bestas podría ocupar centenares de páginas. Cada una de las más de 25.000 personas que en los primeros día de la "rapa" se dieron cita en este enclave del Concello de A Estrada -datos que en la tarde de ayer barajaba la organización y que se sitúan en las cifras de afluencia de la pasada edición, ya como Fiesta de Interés Turístico Internacional- tendrán sus propias razones y, a buen seguro, encontrarán muchas más para regresar el año que viene.
En la jornada de ayer el curro del Campo do Medio volvió a colgar el cartel de "no hay entradas". Las 1.500 que se establecen para el aforo se vendieron rápidamente y, de nuevo, más de uno se quedó con las ganas de presenciar el espectáculo. Alguno decidió salvar la situación encaramándose a la copa de los árboles que rodean el curro para presenciar -bolsa de pipas en mano- la hazaña de una treintena de aloitadores, entre ellos dos mujeres, que se enfrentaron sin trampa ni cartón a unos 230 caballos.
En el segundo curro de la temporada debutaron varios niños y niñas en la retirada de los potros, una labor que cada año le es encomendada a los más pequeños de la aldea y que cumplen con valentía, dando cuenta de que el relevo de los aloitadores en Sabucedo está sobradamente garantizado. En una sesión espectacular, el momento álgido de esta fiesta pareció "contagiarse" de la "marea Roja" que generó el triunfo de la selección española de fútbol. Así, no faltaron los cánticos de "A por ellos" o el enérgico "Podemos". Hoy los de Sabucedo tienen una nueva cita sobre la arena. Será en un curro más familiar, a las 12.30 horas y gratuito.
Fuera de las puertas del curro hubo todavía mucha más fiesta. En la jornada de ayer la parroquia acogió una "ruada" tradicional gallega y dio la bienvenida por la noche a un nuevo atractivo para la celebración: el festival folk diseñado para animar a vecinos y visitantes a vibrar en la noche del domingo, advirtiéndoles de que la fiesta todavía continúa en Sabucedo en la antesala del último curro, por lo general más tranquilo. Así, al cierre de esta edición estaba programada la actuación de los grupos Trepia -una formación que puso de moda la zanfona- y MacFeck. La organización de este festival contribuyó a poner todavía más colorido y ambiente a una noche en la que Sabucedo seguramente pudo dormir a pierna suelta. Hoy, hombre y caballo se verán de nuevo las caras antes de que los equinos recuperen su libertad. Volverán a correr por los montes vecinos sabiendo que dentro de un año, Sabucedo, el curro y miles de personas les esperan.

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