08 de octubre de 2019
08.10.2019

Los minutos eternos de un náufrago

El grovense Guillermo Martínez tuvo que enfrentarse al riesgo de sufrir una hipotermia

08.10.2019 | 01:43
Guillermo Adoniz, anoche, tras regresar a puerto de su jornada de trabajo. // Muñiz

El pescador que el domingo se cayó al mar en A Toxa relata como logró llegar a nado a una batea, y lo que hizo para combatir la hipotermia. Al final, el incidente quedó en un susto, pero Guillermo Martínez afirma que la sensación de verse solo en el mar con la noche encima es descorazonadora.

Guillermo Martínez salió solo el domingo por la tarde a largar unas nasas de nécora. En su planeadora tiene un tripulante, pero ese día se encontraba mal, y quedó en casa.

Mientras O Grove era un hormiguero de gente debido a la Festa do Marisco, el pescador arrojaba al mar sus artes de pesca en el entorno de Punta Cabreira, cerca de la isla de A Toxa.

Todo iba bien hasta que sobre las ocho de la tarde, el pescador patinó sobre la embarcación en un descuido y se fue al agua. Intentó llegar a la embarcación, pero, "hacía un poco viento y empezó a llevar el barco a la deriva", relataba ayer, tras salir a trabajar de nuevo.

No se rindió de inmediato, e intentó de nuevo llegar a nado hasta la planeadora, pero cada vez que se detenía unos segundos a descansar, veía como el viento alejaba un poco más la planeadora de él.

De modo que cambió de planes, y decidió nadar hasta una batea. Llegó a ella, y le costó subir, porque se trataba de una plataforma alta. Al conseguirlo, "me desnudé, y empecé a gritar".

A salvo del riesgo de ahogamiento, y al no sufrir golpe alguno, el único riesgo al que se enfrentaba el pescador grovense, de 33 años, era el frío. Pero era un riesgo real y muy peligroso. La noche se echaba encima, y las temperaturas bajarían más. "Empecé a frotarme el cuerpo para intentar recuperar algo de calor y evitar la hipotermia", explica.

El pescador recuerda que fueron momentos muy angustiosos. "Verme solo en el medio de una batea, sin nadie que pudiese ayudarme... Es una situación que no me gustaría repetir".

Sus gritos de auxilio fueron escuchados por el equipo de seguridad privada de la isla de A Toxa. Fueron ellos quienes, tras aproximarse a la costa y asegurarse de que había en efecto alguien en apuros, llamaron al 112 Galicia. Se movilizó entonces un operativo de búsqueda, aunque el náufrago sería rescatado a los pocos minutos por otra planeadora, con dos tripulantes, que también había salido a trabajar esa tarde.

Al final, todo quedó en un susto. Al llegar a tierra, Guillermo Martínez no fue ni siquiera al médico, y se arrancó el frío del cuerpo con una buena ducha caliente. Pero era consciente de que había pasado un buen apuro. Cuando se le pregunta si tenía un plan por si nadie le escuchaba, recuerda que el teléfono móvil le había quedado en la planeadora. "El plan B sería dormir en la batea".

En O Grove hay una gran cantidad de embarcaciones de pesca con un único tripulante enrolado la mayor parte del año.

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