17 de marzo de 2019
17.03.2019

"Yo era la marimacho de turno"

Meis hace un reconocimiento a las directivas de las asociaciones de mujeres rurales

17.03.2019 | 03:42

La vida de las mujeres en el rural nunca fue sencilla. Los hombres tenían en los bares y tabernas una válvula de escape, pero las oportunidades de ocio y relación social de ellas eran mucho más limitadas. Por ello, las asociaciones de mujeres rurales supusieron para muchas un balón de oxígeno de gran importancia. Creadas entre las décadas de los ochenta y los noventa, gracias a estos colectivos, muchas mujeres aprendieron a pintar y fraguaron nuevas amistades.

Esperanza López Maquieira, de Paradela, fue de las primeras directivas de una asociación de mujeres rurales de Meis. Asumió el cargo a principios de los años 90, y cuenta que en aquella época "las mujeres de las aldeas eran las más sufridas de todas", porque recaía sobre ellas en exclusiva el peso de atender la casa y las fincas, así como a los familiares de edad avanzada. El resultado es que económicamente dependían del sueldo de sus maridos.

"Empezamos a organizar en Paradela una fiesta del gallo de corral pensando precisamente en lo importante que era que las mujeres tuviesen una pequeña independencia económica, aunque solo fuese para darse un capricho", cuenta Esperanza López, que también dirigió durante doce años una asociación a nivel estatal sobre el llamado "síndrome de las piernas inquietas".

El Ayuntamiento de Meis ofreció anoche un acto de homenaje y reconocimiento a las directivas de las asociaciones de mujeres rurales del municipio. Fue un acto organizado con motivo del Día de la Mujer, y que pretendía "recordar lo importantes que fueron estas asociaciones para las mujeres del rural", en palabras de la concejala Ofelia Barral.

"Estos colectivos promovieron la igualdad, y permitieron a las mujeres del rural expresar habilidades que antes permanecían ocultas porque no tenían la posibilidad de acudir a un centro de formación", añade la edil.

Ofelia Barral recuerda que antes de que existiesen las asociaciones de mujeres rurales, había en las aldeas vecinas, "que no salían de casa para participar en actividades sociales". A partir de ese momento, sin embargo, empezaron a disfrutar de fiestas o excursiones.

Esperanza López Maquieira tomó la palabra en representación de las homenajeadas. Ella fue en muchos sentidos una adelantada a su tiempo. Por ejemplo, siendo joven montaba en bicicleta, andaba en moto y se quitó con veintipocos años el carné de conducir. "Era la marimacho de turno", reconoce.

Esperanza López está convencida de que las asociaciones de mujeres rurales desempeñaron un gran papel, al ayudar a aquellas vecinas que no tuvieron la oportunidad de conocer otras formas de vida al quedarse en casa, mientras que unas pocas sí tuvieron la oportunidad de ir a la universidad o de encontrar trabajo en las villas y ciudades.

Ella misma descubrió en la pintura al óleo una pasión gracias a un curso organizado por estos colectivos, y hoy sigue practicándola. Incluso llegó a exponer en la Casa de Galicia en Madrid. "Mi ilusión siempre fue que la mujer se sintiese igual al hombre. No superior, como quiere el feminismo, sino igual".

El acto del Ayuntamiento fue en la casa da cultura de Mosteiro, y se hizo un reconocimiento a 12 directivas o exdirectivas de las mujeres rurales. Estas fueron Mercedes García Calvo, Marina Vázquez Outeda y Nieves García, por la asociación Nogueira, de San Lourenzo; Elisa Sabarís Vidal, Dolores Dios García y Guillermina Pérez Fortes, de O Marco, de San Salvador; María del Carmen Reboredo Blanco y Pilar Laíño García, de O Salnés, de Mosteiro; Esperanza López Maquieira y María Jesús Martínez González, de Os Pazos, de Paradela; y María Torres Prado, y María Jesús Prado Martínez, de San José Obrero, de la parroquia de Armenteira.

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