08 de diciembre de 2018
08.12.2018

El balonmano nunca muere en Carril

Fernando Pereira presenta un libro sobre la historia de este deporte en la localidad

08.12.2018 | 03:44
En la imagen superior, el autor del libro durante la multitudinaria presentación, ayer. // Noé Parga

El Carril de balonmano vivió tres décadas, y generó a su alrededor una afición que ni siquiera se apagó tras su desaparición en 1999 por motivos económicos, hasta el extremo de que hoy vuelve a haber equipos mixtos en las categorías alevín e infantil.

El periodista Fernando Pereira (Carril, 1963) es él mismo un enamorado del balonmano. Jugó en el equipo de la localidad desde chaval, fue entrenador del mismo, y como periodista radió cientos de partidos de la élite española. Ayer presentó en la sede del Gato Negro un libro sobre los 30 años de historia del club carrilexo de balonmano.

Fueron muchos los vecinos, nostálgicos o curiosos, y aficionados a este deporte, los que acudieron al evento, que es el resultado de tres años de investigación.

Pereira explica que el club nació en 1967 el Gato Negro -el presidente de la sociedad cultural de Carril en aquella época, José Camilo González, falleció la semana pasada-, pero que se independizó de la misma solo tres años después. Ramón Hierro sería el primer presidente del club, que jugaba al principio en una pista deportiva de Rosalía de Castro, aunque no tardaría en mudarse al pabellón del actual centro de formación del Instituto Social de la Marina (ISM) de Bamio -entonces era un colegio salesiano- y algo más tarde, al pabellón de Castelao, en el centro de Vilagarcía. Uno de sus primeros jugadores fue el también periodista carrilexo Antonio Fernández, vinculado en su día a FARO DE VIGO.

El crecimiento del Carril de balonmano fue meteórico, hasta el extremo de que en 1969 ya tenían equipo en categoría absoluta, y en 1971 ya lograba el ascenso a la primera división provincial de Pontevedra, que equivalía en aquella época a la élite gallega.

El mayor éxito del Carril llegó en 1976, con el subcampeonato provincial y la fase de ascenso a primera división española, que los carrilexos jugaron en Santander. Allí, no tuvieron suerte, y ese año subieron el Málaga y el Ademar León, convertido hoy en uno de los gigantes del balonmano profesional.

El equipo murió en 1999, tras un proceso de decadencia, pero hoy los aficionados vuelven a estar de enhorabuena. El nuevo club se llama Vilagarcía, "pero son todos jugadores de Carril", puntualiza Pereira, y juegan en el pabellón del colegio de Carril. "Es una alegría que vuelva a haber balonmano en el pueblo porque es una institución".

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