19 de noviembre de 2018
19.11.2018

"Al llegar la noche lloré como un niño; el incendio en mi casa me dejó muy tocado"

Ramón Lapido perdió todas sus pertenenecias al quemarse una batería en el salón de su infravivienda en O Grove -Malvive con una pensión de 380 euros, por su incapacidad

19.11.2018 | 01:27
Ramón Lapido, con su hermano David, tras la extinción del incendio. // FdV

"Estoy sin nada, ardió todo en un momento. Por la noche me eché a llorar como un niño y tengo 57 años. He quedado muy tocado". Así se lamenta Ramón Lapido al hablar del voraz incendio que en la tarde de este sábado arrasó por completo la infravivienda abuhardillada que construyó sobre un galpón familiar en Campos (San Vicente do Grove) con la idea de vigilar la herramienta que guardaba en el bajo, pues asegura que sufrió varios robos en los últimos años.

Pero toda su vida es un drama que comenzó en 1999 cuando fue atropellado por un turismo, accidente del que le quedó una minusvalía del 56%. "No puedo trabajar salvo algunos arreglitos porque camino mal, y desde hace pocos años sobrevivo con una ayuda de 380 euros", explica.

Aún en estas condiciones, el sábado no dudó en enchufar la manguera para evitar que el fuego se extendiera por toda la edificación. Gracias a eso, este fin de semana no tuvo que abandonar el espacio en el que malvive desde hace "tres o cuatro años", pues tiene una sala acondicionada en el bajo.

Desconoce por qué se declaró el fuego. "Un cortocircuíto no se produjo porque hace meses que no tengo luz. No podía pagarla por lo que lo más probable es que la chispa se produjese en una batería que empleaba en ocasiones, pero no lo sé".

El caso es que sobre las 15.20 horas del sábado, su cuñada "que estaba en la finca" se acercó corriendo hasta la vivienda. "Venía desencajada creyendo que me había muerto porque vio mucho humo y llamas en el tejado".

Ramón Lapido se encontraba con su hermano David en el almacén, situado en el bajo, o sea en el galpón que sostiene su casa. "Vino de casualidad, a pedirme una herramienta que tengo para colocar los postes de las viñas".

En ese moento lo dejaron todo y ambos subieron a la planta superior donde se había declarado el incendio para tratar de sofocarlo. Subieron con una manguera mientras una mujer que estaba con ellos advertía de la situación al servicio de Emergencias y también a los bomberos de Ribadumia, Policía Local de O Grove. Entre todos consiguieron extinguir el fuego.

Las llamas destrozaron lo que de valor había en el interior del pequeño inmueble. "Lo que tenía en el salón quedó destrozado. Es irrecuperable desde un ordenador, una televisión de segunda mano que compré hace cuatro meses, los sofás, los documentos, y todos los recuerdos de una vida",explica medio entre sollozos Moncho Lapido.

Cree que está en la más extrema de las situaciones y que ya nunca podrá recuperar nada de lo que perdió. "No tenía seguro pero tampoco tengo posibilidades de hacer ninguna obra. El techo ardió por completo, las ventanas reventaron y lo que no se llevó el fuego lo destrozó el humo y el agua empleada en la extinción".

Ahora solo pide algo de ayuda a los servicios sociales. Cree que el Ayuntamiento le podría buscar alguna solución aunque solo sea facilitándole el suministro de energía eléctrica. "Quedé sin luz porque no podía pagar los recibos pero si sigo sin ella puede volver a ocurrirme otra vez si tengo que emplear velas para desplazarme en casa por la noche".

La limpieza del destrozo comenzaron a hacerla ayer mismo. "Vinieron a ayudarme mis hermanos, somos ocho, pero de momento no puedo volver. Menos mal que tengo un hueco preparado en el bajo".

Asegura Lapido que en ocasiones acude a casa de su mujer, "pero ella tampoco puede porque sufre un grave problema de huesos que le obliga a administrarse morfina". Y el resto de la familia tiene también sus numerosas obligaciones.

Lapido se ve en una situación límite e incluso reconoce que no vislumbra ningún horizonte con claridad, por lo que aceptaría cualquier ayuda por parte de los servicios sociales, aunque de momento nadie del Ayuntamiento se ha puesto en contacto con él.

Pero a la vez que cuenta su última desgracia se queja del nulo resultado a la hora de descubrir a los delincuentes que le han obligado a residir encima de un galpón.

"He sufrido muchos robos en los últimos años y por eso decidí venir a dormir aquí; en el último, hace cinco meses, me llevaron una motosierra, una devastadora, una rebarbadora y la cartera", enumera.

Afirma que lo denunció y que incluso puso de manifiesto quién fue el autor "porque se paseó por delante de mi casa con un Audi", pero no le hicieron mucho caso.

También relata que sufrió robos dentro de la furgoneta de su propiedad, por lo que su economía está especialmente resentida.

Pero a la vez lo está en cierto modo su vida familiar pues hace años que "solo voy a mi casa, con mi mujer, muy de vez en cuando".

Cuenta con el apoyo de sus hermanos, "pero también ellos tienen problemas de salud y no pueden hacerse cargo de mi", explica con absoluta sinceridad, pero sobre todo, desazón.

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