12 de julio de 2018
12.07.2018

San Benito muestra poder de convocatoria

Cambados concentró a miles de personas mientras que Lores también se mostró fiel a una tradición ancestral

12.07.2018 | 03:09
Cambados y Meaño honran al santo ´milagreiro´. // Noé Parga

Cambados y Meaño celebraron un nuevo 11 de julio con San Benito Abad como rigurosa cita. El alto poder de convocatoria se mantiene intacto en una fecha en la que los fieles muestran que las tradiciones también pueden estar de rabiosa actualidad.

Las calles cambadesas mostraron un aspecto inmejorable en una celebración que empezó desde bien temprano como es norma. A las siete de la mañana comenzaron las misas rezadas cada hora hasta la una del mediodía cuando se celebre la misa solemne.

Tras las misas de la tarde salió la procesión un poco más tarde del horario habitual para recorrer las calles seguida de una marea humana difícilmente cuantificable. El santo conocido como patrón de Europa partió desde la capilla de Fefiñáns para retornar a ella con paso lento y entre la admiración popular. A continuación se iniciaron las "poxas" que también son una seña de identidad de la celebración. Mención aparte merecen las ofrendas que visten al santo de cientos de euros en una muestra de agradecimiento y fe.

Pero si Cambados es fiel a San Benito no lo es menos la parroquia meañesa. Devoción y tradición se aunaron ayer en el San Benito de Lores con una decena de misas que registraron llenos durante toda la jornada. Una devoción centrada en besar la reliquia del santo al término de cada oficio religioso, y el llevarse el aceite de la lámpara "miragreira".

Una meañesa que se acerca a recoger una muestra del preciado óleo acredita su confianza en el remedio: "mi madre -afirma- tenía la mano en llagas de tantas verrugas entre los dedos, que hasta le sangraban y la instaron a operarse. Pero ella se ofreció al santo, vertió el aceite de San Benito en la mano y, justo en la mañana que tenía que ingresar en el hospital para la cirugía, amaneció sin verruga alguna". "Yo mismo tenía en esta mano -agrega- más de treinta verrugas, me las quemaban una y otra vez pero se reproducían siempre. Hice lo que mi madre, me ofrecí al santo y vertí el óleo unos días en ellas, las verrugas desaparecieron y aquí la tienes sana -comenta mientras nos la muestra-, no se me reprodujeron nunca".

Otra de las devociones es cumplir con el santo entregándole un donativo al término de cada misa. Uno de los momentos propicios para los carteristas que quitan partido de tales aglomeraciones. Ayer lo sufrió en vecino de Sanxenxo al que le sustrajeron la cartera, nada más devolverla a su bolsillo tras entregar la limosna. El botín de los amigo de la ajeno en esta ocasión, 250 euros.

Una de las tradiciones se centra en las rosquillas. Más de media docena de estos puestos se apostaban en los accesos al santuario. Los rosquilleiros dan fe de las buenas ventas que reporta el San Benito de verano "porque en el de invierno vendemos en torno a un 25 por ciento menos". La razón, el calor y el turismo: "mucha turista -afirma una vendedora- viene atraída por las rosquilla gallega, que son un manjar y una tradición con la que suelen cumplir, mismo esta mañana me llegó un pareja venezolana que me compró ¡20 paquetes de rosquillas!".

Por la tarde el relevo de la tradición lo tomaban las poxas, en las que se venden en pública subasta los animales -en su mayoría gallos de corral- ofrecidos al santo. Las poxas, con menos tirón que en el San Benito de invierno, abrieron con un carnero que se adjudicó en 80 euros, y al que le siguieron 20 parejas de gallos, fallados entre los 35 y los 55 euros, un pato (15 euros), un pareja de conejos (22 euros), dos pollitos (15 euros), varias docenas de huevos y, en esta ocasión, puja insólita, 3 kilos de sal, que se fallaron en 2 euros -el subastador Agustín Rosal pretextó con sorna que ne negabas a adjudicar la puja en 1 euro, que fue la única que concurría, por lo que el vecino subió a 2.

José Esperón, vecino de Curro, fue quien más gallos se llevó al hacerse con tres parejas que le supusieron en un desembolso de unos 140 euros. "Uno no puja por el dinero -apuntaba-, es una forma de colaborar con la fiesta y cumplir con el santo", opinión que compartía Begoña González, una vecina de A Lanzada que acude siempre al San Benito de Lores en horario de tarde "porque me gustan ver al ambiente de las poxas, y llevarme, sin puedo un apareja de gallos". Es esta ocasión regresaba con dos, y un desembolso de 80 euros: "son caros y está el trabajo de sacrificarlos y desplumarlos, pero son caseros y eso se nota mucho en la calidad de la carne".

Pero el ave más cara de la tarde se la llevaba un vecino afincado en Vilagarcía, un buen pavo que se falló, ahí es nada, por 50 euros, ave que, paradójicamente, él mismo había entregado como ofrenda al santo.

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