12 de julio de 2018
12.07.2018

El desdoblamiento de la vía rápida, que está bloqueado desde 2012, costaba 32 millones

El alcalde de O Grove y los empresarios exigen la ejecución de aquel proyecto -Insisten en la necesidad de construir cuatro carriles desde la Autovía do Salnés hasta A Lanzada

12.07.2018 | 03:09
Retenciones en la vía rápida que une A Lanzada con la Autovía do Salnés. // Muñiz

El debate sobre la necesidad de desdoblar la vía rápida de Sanxenxo para dotarla de cuatro carriles, ampliando así la Autovía do Salnés hasta el istmo de A Lanzada, vuelve a estar abierto. Después del caos viario registrado en días pasados, y que como cada año se repetirá cada fin de semana de buen tiempo, para indignación de los usuarios, pero también de los políticos y empresarios de O Grove, vuelven a escucharse las voces de quienes reclaman que se ejecute el proyecto presentado en el año 2012, presupuestado en unos 32 millones de euros.

Pocos lo conocerán, y quizás otros se habrán olvidado ya de su existencia, pero hay que recordar que el 13 de julio de 2012 el Diario Oficial de Galicia (DOG) sometía a información pública el proyecto de trazado e impacto ambiental del desdoblamiento de la VG-4.1 Sanxenxo-A Lanzada, es decir, la carretera que avanza desde la autovía actual hasta el istmo.

En realidad se barajaba un presupuesto de 29 millones de euros para dotar de cuatro carriles de circulación -dos en cada sentido- a ese tramo de 6.700 metros de longitud, a lo que habría que añadir los pagos por la expropiación de 580 fincas, de ahí que el coste final se estimara en uno 32 millones de euros.


Una semana antes de aquella publicación en el DOG el entonces conselleiro de Medio Ambiente e Infraestructuras, Agustín Hernández, anunciaba ya esta mejora fundamental del principal acceso rodado a O Grove, explicándose que la conversión de la vía rápida en autovía iba a "beneficiar directamente a los cerca de 45.000 vecinos" de la localidad meca, Sanxenxo y Meis, que según la Xunta iban a ser los principales usuarios de la nueva autovía.

La intención de la Xunta era "mejorar la situación actual desde el punto de vista del tráfico, en lo que se refiere a aumento de la capacidad, reducción de la congestión en verano y continuidad de la autovía desde el enlace con la AP-9 en Curro".

La Administración autonómica incluso reconocía entonces la peligrosidad de esta vía rápida y explicaba que las cosas iban a cambiar al dotarla de cuatro carriles.

Según aquel proyecto, cuya ejecución reclaman nuevamente tanto empresarios como políticos, abanderados por el alcalde José Cacabelos, la nueva autovía llegaría hasta la rotonda donde comienzan los cuatro carriles que cruzan a lo largo del istmo de A Lanzada, por lo que se acabaría con el cuello de botella que la vía rápida forma en la actualidad.

Lo cierto es que estaba todo pensando. Por eso se explicaba que para lograr el desdoblamiento de la actual vía rápida se construiría una plataforma de rodadura paralela a la existente.

Lógicamente, aquella publicación en el Diario Oficial de Galicia desataba la alegría de empresarios políticos y vecinos, convencidos de que, después de mucho esperar, la autovía hasta la entrada a O Grove por fin iba a hacerse realidad.

Los entonces alcaldes de Sanxenxo y O Grove, Catalina González y Miguel Pérez, respectivamente, mostraban su satisfacción. Como lo hacían los representantes de los demás partidos políticos, asociaciones vecinales y empresariales y todo tipo de colectivos.

La sensación es muy diferente ahora, y como se explicó en los últimos días el alcalde meco, empresarios de O Grove y Sanxenxo y otros representantes políticos y sociales de los dos municipios vuelven a exigir con fuerza la construcción de dos carriles de circulación más entre la Autovía do Salnés y el tómbolo de A Lanzada.

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