30 de noviembre de 2017
30.11.2017

El CSIC investiga el potencial de O Salnés para albergar nuevas plantaciones de olivo

Los científicos realizarán una prospección del territorio en búsqueda de árboles centenarios e intentarán determinar las condiciones ideales para cada variedad

30.11.2017 | 03:16
Valentín Fernández es un olivarero de Meaño. // Iñaki Abella

¿Podría O Salnés albergar grandes plantaciones de olivo, similares a las ya existentes de albariño? Esa es la pregunta que se ha propuesto responder el grupo de Viticultura y Olivicultura del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Esta institución tiene cinco delegaciones en Galicia, y la de Pontevedra (ubicada en la Misión Biológica) quiere sentar las bases para un futuro aprovechamiento comercial del aceite de oliva en Galicia. A lo largo de los dos últimos años centraron sus esfuerzos en la provincia de Ourense y la franja oriental de la de Lugo, con atención especial al valle de Quiroga, y a partir de ahora quieren sondear a fondo otros territorios, entre ellos O Salnés.

Dado que a menudo las comarcas donde se ubican el olivar y el viñedo son de características similares, es probable que la planta arraigue bien en la arousana. Además, hay que tener en cuenta que ya existen plantaciones en O Salnés (sobre todo en Meaño y Sanxenxo), y que la principal empresa gallega del sector, Aceites Abril, impulsó en su día una gran plantación en el monte Castrove, aunque en ese caso en la ladera de la ría de Pontevedra.

La directora del grupo de Viticultura y Olivicultura del CSIC, Carmen Martínez Rodríguez, señala que "en O Salnés hay olivos centenarios dispersos", y que en lo que queda de año y en los primeros meses de 2018 se realizará una extensa prospección de campo para intentar localizar más ejemplares. En estos momentos, el CSIC tiene marcados 70 árboles centenarios de variedades autóctonas en Galicia. "Cuando empezamos pensábamos que no habría más de una docena", agrega Carmen Martínez.

Este trabajo de investigación científica puede tener consecuencias económicas. De hecho, hace apenas un mes el Ministerio de Agricultura reconoció dos variedades autóctonas gallegas: la "brava gallega" y la "mansa gallega". Se trata de variedades que no existen en ninguna otra parte -incluso se ha cotejado su ADN con el de otras similares-, y el reconocimiento del Ministerio permitirá en un futuro comercializar el aceite que se produzca con estas variedades, especificarlo en el etiquetado, e incluso promover una eventual denominación de origen.

Si esto sucediese, sería la segunda vez que apenas 30 años que este departamento del CSIC estaría detrás de una revolución en el campo arousano. Carmen Martínez ya formaba parte del equipo que en 1986 empezó a investigar sobre la uva albariña. "En ese momento no había ninguna gran plantación de albariño. No existía denominación de origen. Estaba todo por hacer".

"Los primeros clones certificados de albariño -añade Martínez- ya se venden en exclusiva a la denominación de origen Rías Baixas. Esos clones los seleccionó el CSIC y son el resultado de 30 años de trabajo". En opinión de esta bióloga asturiana, hay razones para pensar que "con el aceite, se puede repetir la historia de la vid".

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