02 de febrero de 2014
02.02.2014
Faro de Vigo

Fernando de Andrade, un virrey de cuna vilagarciana

Promovió la creación del arzobispado de Santander adonde fue destinado otro vecino de Cornazo, José López Crespo

02.02.2014 | 00:57
Iglesia de Santa Eulalia que mandó construir Fernando de Andrade. // Iñaki Abella

Para los vilagarcianos, Fernando de Andrade y Sotomayor es conocido por ser el que mandó construir la actual iglesia de Santa Eulalia de Arealonga, pero a nivel nacional, es sobre todo famoso por los obispados que rigió a lo largo de su vida, por los cargos políticos que desempeñó por encargo real, y sobre todo, por haber sido arzobispo de Santiago de Compostela. Fernando de Andrade nació en Vilagarcía alrededor de 1579, si hacemos caso a la inscripción en la lápida que cubre sus restos a la entrada de la catedral de Santiago, y era hijo de Rodrigo de Mendoza y Sotomayor.

Como queda dicho, Fernando de Andrade nació en Vilagarcía alrededor del año 1579, si hacemos caso a la inscripción que hay en la lápida que cubre sus restos a la entrada de la Catedral de Santiago, y era hijo de Rodrigo de Mendoza y Sotomayor y Urraca de Sotomayor y Osorio, ligado por lo tanto a la nobleza gallega de la época. Destinado a la Iglesia ya desde joven, se sabe que se graduó como doctor en la Facultad de Cánones en la Universidad de Roma, para posteriormente ostentar los cargos eclesiásticos de "arcediano de Écija y canónigo de la catedral de Sevilla".

El rey Felipe IV, consciente de los profundos conocimientos del vilagarciano, y de los grandes servicios que puede prestar a la Iglesia y la Corona, lo presenta para regir el obispado de Palencia. Y es con este motivo, cuando entre las alegaciones que se exponen, se dice que "tiene parentesco con los Condes de Lemos, de Altamira y Monterrey, los duques de Béjar y otros señores grandes de España".

Es definitivamente en mayo de 1628 cuando hace la consagración al indicado obispado de Palencia en donde estuvo tres años y medio, para posteriormente ser presentado para el arzobispado de Burgos, uno de los importantes de España, y en donde haría su entrada en el año 1632. Es precisamente como arzobispo de Burgos que Fernando de Andrade tiene que dar su opinión al rey sobre la creación de un nuevo obispado en Santander, siendo partidario de tal obispado, y en donde curiosamente llegaría a ostentar años después este obispado otro vilagarciano, José López Crespo, natural de Cornazo que hizo su entrada en Cantabria en 1860.

Durante el tiempo que ostentó el cargo de arzobispo de Burgos, tuvo especial dedicación a la formación del clero, aspecto este que se mantuvo mientras tuvo cargos eclesiásticos, y que se acentuó cuando fue nombrado arzobispo de Santiago .

Prueba de la confianza que el rey de España tenía en el arzobispo Andrade es que fue nombrado Virrey de Navarra, razón por la que tuvo que asumir dos graves problemas que por entonces tuvo dicho virreinato: la llamada guerra de Alduides y la guerra contra los franceses

La guerra contra los franceses fue cuestión de ejércitos y tácticas, pero la llamada guerra de "Alduides" había que solucionarla con astucia, ya que era un problema de aprovechamiento de pastos en que intervenían incluso los ganaderos franceses en el extenso monte de Alduides. Finalmente el problema quedó zanjado con "el tributo de las tres vacas".

No hay duda de que la educación gallega que había recibido antes de su salida a Roma, le facilitó la solución de un problema por lo demás, tan frecuente en Galicia. Resulta curioso que tras su paso por el arzobispado de Burgos, fuese propuesto para obispo de Sigüenza por el rey Felipe IV en marzo de 1640, ya que era algo así como bajarlo de categoría. Sin embargo así sucedió sin que se sepan las causas. Es posible que se tratase de una simple estrategia para alcanzar la sede de Santiago, que era lo que pretendía realmente.

Tras la cédula de su presentación en 1643, es a los dos años siguientes cuando nuestro arzobispo hace su entrada triunfal en Santiago como arzobispo de una de las sedes más importantes de España junto con Sevilla y Toledo. Una vez en su nuevo arzobispado, el rey aprovecha sus inmensos conocimientos sobre política que ya había demostrado en su etapa de Burgos, en que había ostentado los cargos de Capitán General de Navarra y presidente del Consejo de Cantabria, para nombrarle Capitán General de Galicia.

El problema que se presentaba en Galicia por aquellos años era el enfrentamiento entre el representante del rey, en este caso el Capitán General, y las Juntas del Reyno, a causa de la necesidad de soldados que la monarquía quería obtener en Galicia, que en todo caso tenía que autorizarlo la Junta del Reyno. Todo ello se vio agravado con la guerra con Portugal y el aumento de necesidades de más mozos, a las que ponía ciertos reparos las Juntas del Reyno.

En cuanto a su actividad diocesana en el arzobispado de Compostela, se debe destacar sobre todo su preocupación por el clero rural, verdadero caballo de batalla de los arzobispos, y es por ello por lo que en el año 1648 tuvo lugar un Sínodo Diocesano para tratar de una serie de cuestiones relacionados con su extensa diócesis: "de la observancia de las fiestas", "de la comida en los días de ayuno", "de la obligación que los rectores tienen de decir misa al pueblo", "los derechos de los funerales y otros oficios tocantes a los rectores", "los examinadores sinodales", etcétera.

Sin embargo, lo que más afecto a Vilagarcía fue la fundación del convento e iglesia de Vista Alegre así como la construcción de la actual iglesia parroquial de Santa Eulalia de Arealonga, edificios construidos enteramente gracias a su fortuna particular.

El convento e iglesia de Vista Alegre, se pensó en un principio dedicarlo a una "congregación de sacerdotes", pensando en un principio que fueran los franciscanos los que ocupasen el convento, sin embargo, finalmente Fernando de Andrade se decidió por la "fundación de un Convento de Religiosas Descalzas de la Regla i Orden del Gran Padre y Doctor de la Iglesia San Agustín", dotándolas de una renta de diez y ocho mil reales", con una serie de obligaciones a cumplir por parte de dicha comunidad de agustinas.

La otra gran obra del arzobispo Andrade en su pueblo, fue su mandato de construir en Vilagarcía la iglesia de Santa Eulalia, que hoy constituye la iglesia parroquial de Vilagarcía.

No se conoce con exactitud la fecha del inicio de las obras del templo, aunque recientes investigaciones a cargo de la historiadora María de los Angeles Tilve Jar, señalan que a comienzos de 1698, "estaban construidas la cabecera, las capillas del crucero y parte de la nave, con el abovedamiento, siendo Pedro de Monteagudo el maestro encargado de las modificaciones de la obra, construyendo además la fachada de la iglesia".

Dice la citada investigadora que "bajo la supervisión y dirección de Monteagudo, las obras serán realizadas por un equipo de su confianza. Evidentemente, el maestro no estaría permanentemente en Vilagarcía, ya que era responsable de varias obras a la vez". Tal como señala la Historia de la Iglesia de Santiago, el arzobispo Andrade falleció el 22 de enero de 1655, siendo enterrado "en el corredor que media entre el coro y la capilla mayor, al lado de los del arzobispo Maximiliano de Austria, cubriéndose con el tiempo con una gran lápida de bronce".

Esto quiere decir, que es fácil para cualquier vilagarciano poder contemplar la tumba de este importante arzobispo en la catedral compostelana.

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