10 de julio de 2013
10.07.2013

Los expertos aconsejan extremar las precauciones para evitar las picaduras

En verano aumenta el riesgo de manera notable, tanto en las playas como en el campo - Fanecas bravas, erizos de mar, abejas y avispas centran el grueso de los "ataques"

12.07.2013 | 20:53

Con las temperaturas extremas de los últimos días se han encendido todas las alarmas, por eso una y otra vez se aconseja el uso de cremas protectoras para prevenir posibles enfermedades de la piel y se ruega a la población que consuma importantes cantidades de líquidos, sobre todo agua. Pero en esta época del año no solo hay que permanecer atento al termómetro y a los posibles síntomas de insolación o deshidratación, sino también a las picaduras de insectos, peces y equinodermos.

Desde diferentes instituciones y Administraciones aconsejan precaución y ofrecen variados consejos. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Provincia de A Coruña, por ejemplo, incorpora un detallado informe en el que explica cuáles son los principales riesgos de picadura, cuáles son sus consecuencias y cómo hay que tratarlas. A continuación se ofrece un resumen:

Faneca brava. La Trachinus lineatus es muy conocida entre los bañistas de las playas bañadas por el Atlántico en las Rías Baixas. Tiene entre 10 y 15 centímetros y en verano se sitúa cerca de la orilla, donde el agua les cubre poco más de un metro, permaneciendo semienterradas en la arena. Esta especie dispone en la zona dorsal de "una primera aleta corta con espinas venenosas, y en su zona posterior un aguijón corto robusto e igualmente venenoso". Su picadura "produce un dolor punzante y muy intenso que irradia rápidamente al miembro afectado, pudiendo persistir de 12 a 24 horas, y provocando edema, adormecimiento y palidez".

Muy conocida entre los socorristas de las playas, especialmente en el Concello de O Grove, donde cada verano asisten cientos de casos, cuando la faneca brava provoca una picadura se recomienda "limpiar la herida con suero salino frío o agua de mar, para arrastrar restos de tegumentos y espinas y provocar vasoconstricción, reduciendo así la cantidad de veneno que llega a la sangre". Acto seguido, "debemos sumergir la zona afectada en agua marina caliente a 45 grados -entre 30 y 90 minutos-, con la doble finalidad de calmar el dolor e inactivar la toxina".

El Colegio de Farmacéuticos de A Coruña apostilla que, "finalmente, debemos aplicar un antiséptico local y, si es necesario, un anestésico tópico y/o un analgésico oral".

Medusa. Esta especie también es conocida en las playas de la comarca. Se trata de "invertebrados marinos que se caracterizan por presentar unas células urticantes que le sirven como defensa y para capturar a sus presas, las cuales poseen unas cápsulas en cuyo interior existe un veneno, que es inyectado en la piel cuando tocamos la medusa".

Así lo explican los farmacéuticos, quienes añaden que "la picadura produce una gran sensación de dolor, seguida de inflamación y enrojecimiento, pudiendo aparecer posteriormente una lesión similar a la producida por una quemadura; más raramente causa náuseas, vómitos y calambres musculares, mientras que en los casos más graves se puede producir pérdida de conciencia, fiebre, espasmos, dificultad respiratoria y shock anafiláctico".

Estas picaduras resultan "especialmente peligrosas para niños, personas alérgicas, enfermos cardíacos y los que han sido picados por medusas anteriormente".

En caso de que un bañista se vea afectado por la acción de las medusas, el Colegio de Farmacéuticos aconseja "lavar la zona de contacto con agua de mar (nunca agua dulce) sin frotar la herida, aplicar una solución con vinagre, amoniaco rebajado en agua o alcohol, a fin de inactivar la toxina, y extraer cualquier resto del cuerpo de la medusa que pudiera permanecer adherido a la piel". A continuación procede aplicar hielo, pero no de forma directa, sino envuelto en un paño o algo similar, durante 15 minutos". Cuando se considere necesario cabe la posibilidad de "aplicar en la zona hidrocortisona y tomar analgésicos orales".

Erizo de mar. Esta especie, que no es venenosa, vive "en fondos rocosos y poco profundos, y al estar recubiertos por espinas provocan al pisarlos heridas punzantes dolorosas".

Además, "las espinas pueden quedar en el interior de la piel produciendo una inflamación que suele evolucionar a pústula, la cual expulsa el fragmento de espina al abrirse, mientras que en otras ocasiones la espina se disuelve y la lesión se autolimita sin problemas".

Cuando un bañista o cualquier tipo de usuario de las playas y la costa sufre la picadura de erizo de mar debe evitar poner el pie en el suelo para que no se le claven aún más las púas.

También se recomienda "lavar la zona afectada con agua de mar y extraer si es posible las púas, con ayuda de una aguja fina o pinza, para evitar que se desplacen a tejidos más profundos". Acto seguido deberá efectuarse la desinfección de la parte del cuerpo afectada mediante algún antiséptico.

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