25 de enero de 2012
25.01.2012

Los técnicos advierten de que el viñedo y los frutales requieren cuidados especiales

La Estación Fitopatolóxica do Areeiro (EFA) ofrece consejos para mejorar el rendimiento de la vid y la huerta

25.01.2012 | 09:24
Labores de poda en viñedos de O Salnés. // Iñaki Abella

Los viñedos y las plantaciones de frutales requieren de todo tipo de cuidados durante el invierno, y especialmente ahora, cuando se realiza la poda –en algunos casos ya finalizada–. Pero a los mimos aconsejados hace ya unos días hay que sumar ahora otros nuevos, como los que recomienda la Estación Fitopatolóxica do Areeiro (EFA) para mejorar el rendimiento de la vid y la huerta.
Este departamento, perteneciente a la Diputación de Pontevedra, indica que ha llegado el momento de efectuar la poda de las cepas que en la anterior campaña presentaron los síntomas de enfermedades de la madera.
Muchas de esas plantas, que en su momento tuvieron que ser debidamente marcadas, van a ser ahora eliminadas o sometidas a una intensa poda, la cual se efectúa siempre una vez terminada esta operación con las plantas sanas.
Desde la EFA indican que, en cualquier caso, cuanto más se retrase la poda de plantas enfermas mejor será para la propia cepa, a lo que añaden, y esto es algo en lo que insisten con frecuencia, que para realizar estas operaciones es imprescindible desinfectar bien las tijeras, realizar los cortes lo más verticales posible y retirar de las plantaciones todos los restos, para proceder a eliminarlos por completo.
Como siempre se recomienda podar en tiempo seco y, a ser posible, sin previsión de lluvias, evitar cortes gruesos de poda y proteger las heridas con un mastic cicatrizante con fungicidas.
Cabe explicar, y así lo aclararon en otras ocasiones en la EFA, que las enfermedades de la madera no son mas que "un complejo de hongos que está afectando cada vez más a nuestras viñas". O lo que es lo mismo, se trata de "patógenos que penetran a través de heridas de poda, por lo que la prevención es fundamental", ya que es en las podas cuando "se extiende la enfermedad de unas plantas a otras".
Los especialistas en la materia reconocen que "se trata de una práctica engorrosa", pero aún así "es imprescindible desinfectar las tijeras de poda, ya sea con lejía, agua oxigenada o con alcohol de quemar, para evitar la dispersión de esas patologías".
En cuanto a los frutales y sus tratamientos de invierno, desde el centro de investigación perteneciente a la Diputación manifiestan que "en este momento de la campaña, cuando muchos agricultores están realizando la poda de los frutales, se puede aplicar un nuevo tratamiento de cobre para reducir el inóculo de numerosas enfermedades para la próxima temporada".
Del mismo modo, plantean que "los productos cúpricos aplicados inmediatamente después de la poda favorecerán la cicatrización de las heridas que se produzcan, a la vez que las protegen".
Sea como fuere, hay que tener muy presente que "a la hora de plantearse esta intervención es necesario respetar las recomendaciones básicas en estos tratamientos, como por ejemplo que las temperaturas no sean excesivamente bajas –no deben situarse por debajo de los 8 grados centígrados– y no debe existir previsión de heladas para los días sucesivos".
Parece ser, o al menos eso es lo que apuntan los especialistas en la materia, que este tipo de intervenciones son muy importantes en las plantaciones de kiwi "para reducir la incidencia de la bacteriosis causante del chancro bacteriano originado por Pseudomonas syringae pv. actinidiae. Con el mismo objetivo –añaden los expertos de la EFA–, el kiwi debe podarse en tiempo seco y sin nieblas, aplicando el tratamiento cúprico inmediatamente después".
El boj
En el último boletín fitosanitario emitido desde estas instalaciones dedicadas al control de todo tipo de plantaciones también se habla del boj y de la incidencia que tiene sobre esta planta el hongo denominado Cylindrocladium buxicola.
Se dice, por ejemplo, que "en esta época del año son muy aparentes los síntomas en boj causados por este hongo, que afecta especialmente a Buxus sempervirens cv. suffruticosa". Es "un patógeno foliar cuyos síntomas son manchas circulares de color aceitoso en las hojas, así como líneas negras longitudinales en los tallos".
Este hongo puede producir "una fuerte defoliación, que se está observando en estos momentos en muchos setos de nuestra área".
Los técnicos pertenecientes a la EFA asumen que "es una enfermedad muy grave de la que de momento no se conocen medidas eficaces de control, aunque es muy importante la eliminación de las hojas secas que se van desprendiendo de las plantas y la aireación".

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