24 de abril de 2011
24.04.2011

El reto de los 18 hoyos de Feáns

Los promotores del proyecto defienden su idoneidad deportiva, turística y económica

24.04.2011 | 03:22
La comparativa entre el estado actual del terreno elegido para el campo de golf y la solución final propuesta.

Muchos creen que habilitar un campo de golf de 18 hoyos en Monte Siradella-Feáns redundará positivamente en el desarrollo turístico y económico de O Grove y la comarca. Otros opinan que causará daños al ecosistema natural y que no se trata de una instalación prioritaria. ¿Puede un municipio turístico como el grovense disponer de un terreno de juego como éste? ¿Debe luchar para conseguirlo? Estas son solo algunas de las preguntas que se plantean desde que los promotores de la idea decidieron hacerla pública para recoger el mayor número de adhesiones posibles.

La firma "La compañía de golf", impulsora del proyecto para la creación de un campo de golf en O Grove, y más concretamente en las laderas de Monte Siradella-Feáns, detrás del centro vacacional sanatorio de A Lanzada, ha puesto en marcha una ambiciosa campaña divulgativa en la que se pretende dar a conocer lo que se considera "bondades" de su propuesta.
Se trata de aclarar a los ciudadanos, y muy especialmente a los grovenses, que es una herramienta generadora de riqueza que, por el contrario, no va a causar daños en el entorno natural, algo que discuten los ecologistas con su campaña.
Los promotores, con Rafael Sáenz-Díez Malvar a la cabeza, explican es un campo a ubicar "en un lugar considerado clave y de importancia de primer orden para el desarrollo turístico de primer nivel en Galicia".
Entre las ventajas de su construcción, o entre los avances para hacerlo realidad, citan igualmente "las aportaciones de terrenos realizados por la Comunidad de Montes de San Vicente de O Grove y de la Diputación Provincial de Pontevedra; un diseño correctamente resuelto y adaptado a la orografía del terreno, muy respetuoso con el entorno natural en el que se asienta; y un plan de viabilidad económico que garantiza su éxito antes de la apertura de instalaciones mediante el capital necesario para su construcción vía aportaciones de los abonados al mismo, y a la vez que garantiza los gastos de mantenimiento necesarios, así como la obtención de beneficios que redunden en el entorno".
La propuesta, dicen los defensores del campo, "se articula desde una visión de promoción pública y con participación privada por la vía de aportaciones de los abonados, pretendiendo ser un plan y ejemplo piloto de actuaciones similares en lugares estratégicos de Galicia".
Al tiempo que destacan el apoyo brindado por la corporación municipal, la Cámara de Comercio de Vilagarcía y entidades mecas como Hostelería, CIT y Emgrobes, "La compañía de golf" incide en que hacer realidad su sueño supondría "generar recursos económicos directos a los cedentes del terreno vía canon de arrendamiento", lo cual quiere decir que los comuneros "podrían invertir ese dinero en mejorar sus montes".
Es, añaden, un plan que "salvaguarda y atiende un entorno natural y protegido que en estos momentos no cuenta con ningún tipo de plan de gestión y desarrollo y que está sometido a una degradación constante por extracción ilegal de áridos, acumulación de basuras y no atención a las masas arbóreas, con el consiguiente riesgo de incendios que se producen todos los años en la época estival".
Es, también, "una herramienta turística de primer orden para la comarca de O Salnés y, en definitiva, para Galicia".
En este sentido, los promotores del campo manifiestan que "el turismo es un fenómeno social fundamental en el que influyen aspectos culturales. Las condiciones naturales determinan en muchos casos el turismo y condicionan ciertos tipos de demanda".
En línea con esto, advierten de que "son terribles las consecuencias de una política turística equivocada en el núcleo receptor y existen multitud de ejemplos de que el turismo puede ayudar a preservar espacios naturales, solo es necesario buscar un equilibrio adecuado entre desarrollo turístico y protección al medio ambiente, potenciando el turismo que se adapte a la naturaleza".
Esta parece ser la filosofía con la que se presenta este campo de golf de 18 hoyos, "de los denominados tipo Link, es decir asentados en zonas dunares costeras".
Al margen de habilitar las calles para la práctica del golf se propone la construcción de una casa-club, cuarto de palos y maquinaria, "todo ello en madera y pilotadas sobre el terreno sin necesidad de hormigonar en ningún momento".
Para el abastecimiento de agua, que es algo a lo que se aferran siempre los detractores de este tipo de instalaciones, se propone "emplear los manantiales existentes en la zona sin afectar a su uso ni menoscabar predios inferiores, que no hay, pues desembocan en el mar. Para su almacenaje y bombeo se contará con balsas o depósitos preexistentes en la zona y las aguas residuales se conducirán a la red general lindante".
Para conseguir esos 18 hoyos no hay que olvidar la protección de este espacio, pues "son terrenos afectados en parte por la Red Natura 2000, pero están fuera de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y del Convenio de Ramsar para humedales". Incluyen "un hábitat calificado de prioritario, como son las dunas costeras fijas con vegetación herbácea también llamadas dunas grises".
Así pues, el proyecto afecta al espacio protegido, "pero entendemos que no supone en absoluto un perjuicio para la integridad del lugar, y más bien al contrario podrá justificarse sobradamente por diversas razones de interés público de primer orden".
En cuanto a la flora y fauna, "no se han descrito ni encontrado especies endémicas o en peligro de extinción en la zona", y dicho esto se insiste en que el proyecto "pretende ser lo más respetuoso con el entorno y el contorno de las dunas adaptándose el terreno de juego a las mismas, siendo este el secreto y virtud de su diseño adaptado a la orografía dunar existente", concluyen en "La compañía de golf".

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