Fútbol / Primera Federación
Una victoria para reforzar la identidad de un equipo nuevo
La solidez defensiva, la capacidad de sufrir y la rápida adaptación de los fichajes marcan el arranque liguero del Pontevedra, con triunfo por la mínima en Avilés

Elejalde peleando un balón en un lance delpartido del pasado viernes en Avilés. / Área 11
El Pontevedra CF necesitó solo una jornada para recuperar algunas de las sensaciones que marcaron su notable temporada anterior. El 0-1 conseguido el viernes en el campo del Real Avilés, gracias a un penalti transformado por Yelko Pino, supone mucho más que empezar la Liga con tres puntos; deja las primeras señales de que el profundo cambio sufrido por la plantilla durante el verano no ha borrado el carácter competitivo del equipo de Rubén Domínguez. Nueve futbolistas continúan respecto al pasado curso y más de una decena de caras nuevas han tenido que integrarse en pocas semanas, pero el primer examen oficial mostró un bloque capaz de competir pese a encontrarse todavía en pleno proceso de construcción.
El estreno tampoco fue un camino cómodo. El Avilés entró mejor al encuentro y obligó al Pontevedra a superar unos primeros 15 minutos en los que le costó encontrar su sitio. A partir de ahí, los granates consiguieron equilibrar el duelo y fueron creciendo hasta disponer de oportunidades para adelantarse antes del descanso. El conjunto pontevedrés terminó enviando dos remates a la madera durante el partido y, sin necesitar ejercer un dominio constante, consiguió llevar el encuentro hacia un terreno en el que se sintió cada vez más cómodo. El propio Domínguez reconoció después que, superado ese arranque, vio a su equipo especialmente sólido.
Esa solidez es probablemente la principal conclusión que deja la primera jornada. El Pontevedra construyó buena parte de su éxito la pasada campaña desde la seguridad defensiva (terminó sexto con 58 puntos y únicamente recibió 31 goles en 38 partidos). Mantener ese nivel era una de las grandes incógnitas después de la renovación de la plantilla, pero la primera respuesta fue positiva. David Alba y Rui Pedro, dos de las incorporaciones estivales, formaron parte de una defensa que resistió el empuje final asturiano y, bajo palos, Marqueta apareció cuando más se le necesitaba, especialmente en una última acción dentro del área que pudo haber supuesto el empate.
También hubo detalles interesantes en ataque. Domingo Mba e Ilias Charid aportan registros diferentes a un frente ofensivo que todavía necesita automatismos. Mba asumió el desgaste contra los centrales, ofreció una salida directa cuando el equipo no podía progresar por abajo y permitió ganar metros incluso en fases incómodas. La pretemporada ya había dejado señales de una mayor variedad ofensiva. Los granates marcaron 14 goles en seis amistosos, repartidos entre ocho jugadores, con Mba y Alberto Gil como máximos realizadores con tres tantos cada uno.
El estreno en Asturias también señala el trabajo pendiente. El Pontevedra tuvo momentos para convertir un partido ajustado en uno mucho más tranquilo y no los aprovechó. Después de que Yelko hiciese el 0-1 desde el punto de penalti en el minuto 66, los granates encontraron espacios y volvieron a rondar el segundo gol, pero terminaron obligados a defender una ventaja mínima durante un añadido interminable. Domínguez no escondió ese margen de mejora, considera que el equipo puede gestionar mejor la posesión y ofrecer más en ataque. Es una advertencia importante porque en una categoría tan igualada dejar vivo al rival suele traducirse en finales como el de Avilés, donde un solo balón pudo cambiar el resultado.
Pero además el partido dejó el primer contratiempo del curso. Yelko pasó de héroe a baja para la segunda jornada después de ser expulsado en el tiempo añadido. El capitán había asumido la responsabilidad desde los once metros y volvió a ejercer un papel central en el juego granate, pero su expulsión obligará a Rubén Domínguez a buscar una alternativa para el estreno en Pasarón. La ausencia ofrece también una primera prueba sobre la profundidad de una plantilla concebida nuevamente con pocos efectivos y en la que el club todavía trabajaba durante los últimos días del mercado para completar especialmente la parcela ofensiva.
Un partido no basta para fijar tendencias, pero Avilés sí ofrece un punto de partida reconocible. Este Pontevedra parece dispuesto a conservar la capacidad de adaptación, la fortaleza defensiva y la competitividad que le permitieron rozar el play-off la pasada temporada, aun cuando buena parte de sus protagonistas hayan cambiado. La siguiente comprobación llegará el sábado ante el Arenas Club, en el primer encuentro de liga en Pasarón y sin Yelko. Será otra oportunidad para medir cuánto ha avanzado la reconstrucción granate y, sobre todo, si esa primera victoria representa únicamente un buen estreno o el primer síntoma de que la identidad del equipo continúa intacta.
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