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Atletismo

Pintos desafía la lluvia y celebra su veterana carrera popular

La prueba de Marcón alcanzó este sábado su edición número 39 entre corredores, vecinos, deporte y ambiente festivo pese al agua

Carrera Popular de Pintos, en Marcón, este sábado.

Carrera Popular de Pintos, en Marcón, este sábado. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

La lluvia quiso convertirse este sábado en una participante más de la Carreira Popular de Pintos, pero no consiguió apartar de la cita a quienes cada año convierten este rincón de Marcón en punto de encuentro alrededor del deporte. Bajo un cielo poco dispuesto a conceder treguas, corredores y vecinos desafiaron al agua para mantener viva una tradición que alcanzó ya su edición número 39 y que continúa conservando buena parte del espíritu familiar con el que nació.

El mal tiempo añadió dificultad a una jornada concebida mucho más allá de la competición. Las diferentes pruebas fueron dando protagonismo a participantes de distintas edades, desde los más pequeños hasta los corredores adultos, en una tarde en la que volvieron a mezclarse aficionados, atletas y deportistas llegados desde distintos puntos de la comarca. Entre ellos es habitual la presencia de integrantes del Club Atletismo +9 Moraña y del Club Atletismo San Miguel de Marín, dos de las entidades vinculadas desde hace años a esta cita.

Ni siquiera el agua consiguió romper una de las señas de identidad de Pintos, la cercanía entre quienes corren y quienes se acercan simplemente para acompañar. A los lados del recorrido, la carrera volvió a apoyarse en esa participación vecinal que ha permitido mantenerla viva durante casi cuatro décadas, haciendo de una competición deportiva una jornada de convivencia en la que importa el esfuerzo, pero también encontrarse, animar y compartir la tarde.

Detrás de esa continuidad está la Asociación Cultural O Máis Alto de Marcón, responsable de una organización que se transmite entre generaciones y que mantiene una fórmula alejada de las grandes pruebas multitudinarias. La carrera se sostiene sobre la implicación de la propia comunidad, de entidades deportivas, colaboradores y patrocinadores, una suma de esfuerzos que permite que cada final de verano Pintos vuelva a colocar su nombre en el calendario de las carreras populares.

La parte deportiva convivió, como es tradición, con el componente festivo. Agua y fruta aguardaban a los corredores después del esfuerzo, mientras que la empanada volvió a formar parte de una tarde pensada también para quienes acudieron como público. Tras las carreras llegaron los habituales sorteos, con regalos aportados por colaboradores locales y rifas destinadas a prolongar el ambiente una vez cruzada la última meta.

La lluvia terminó dejando su huella en esta trigesimonovena edición, aunque no consiguió ser la protagonista absoluta. Ese papel volvió a pertenecer a quienes se calzaron las zapatillas y a una pequeña comunidad que ha conseguido llevar su carrera de generación en generación. Pintos volvió a correr, esta vez bajo el agua, y confirmó que hay tradiciones que no necesitan buen tiempo para encontrar motivos suficientes para salir a la calle.

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