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Baloncesto / II Dream Game del XI Torneo Encestarrías

Otra noche blanca en Pontevedra

El Real Madrid regresa por tercer verano consecutivo a la Boa Vila, en una jornada marcada por la expectación, el estreno de Pedro Martínez en el banquillo blanco, nuevas caras y las primeras pruebas de un proyecto todavía en construcción

El nuevo pívot del Real Madrid Olivier Sarr intentando encestar en el partido de este sábado.

El nuevo pívot del Real Madrid Olivier Sarr intentando encestar en el partido de este sábado. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

Mucho antes de que el balón comenzase a botar, el Real Madrid ya había vuelto a ganar su particular partido con Pontevedra. Camisetas blancas, teléfonos preparados para una fotografía, niños buscando una firma y aficionados aguardando cualquier gesto de los jugadores acompañaron la llegada del conjunto madridista al pabellón Municipal. Por tercer verano consecutivo, la presencia del equipo blanco convirtió un encuentro de pretemporada en algo bastante más parecido a un acontecimiento para la ciudad. Las entradas estaban agotadas desde días antes y cerca de 2.500 personas volvieron a llenar un pabellón que empieza a acostumbrarse a recibir algunas de las grandes estrellas de la canasta.

Después llegó el baloncesto. El Río Breogán ejerció de rival en un Dream Game que sirvió para estrenar sobre la pista el nuevo proyecto del Real Madrid de Pedro Martínez y que terminó con victoria del conjunto lucense por 110-102. Pero más allá de resultados, el encuentro dejó jugadas de nivel, grandes canastas, el debut de hombres como el pívot francés Olivier Sarr o los canteranos Rhys Robinson y Pablo Mera en el equipo blanco y el buen ambiente que se respiró en el Municipal durante toda la jornada.

Porque alrededor del parqué se disputaba otro partido, el de quienes trataban de acercarse a sus ídolos durante el calentamiento, perseguían un autógrafo desde las primeras filas o levantaban el móvil cada vez que alguno de sus ídolos se aproximaba a la grada. En una ciudad sin baloncesto profesional de esta dimensión durante el resto del año, tener a unos metros a jugadores habituados a la Liga Endesa y la Euroliga sigue teniendo algo de excepcional.

Pero la escena empieza, eso sí, a parecerse a una tradición. En 2024 el Real Madrid regresó a Pontevedra después de décadas de ausencia para enfrentarse al AS Mónaco y desató una expectación que se tradujo en colas, lleno en las gradas, fotografías y aficionados reclamando la atención de los jugadores. Un año después volvió para disputar la décima edición del EncestaRías y este sábado completó la tercera visita consecutiva. Lo extraordinario comienza así a adquirir cierta normalidad, aunque basta observar a los más pequeños esperando una firma junto a la pista para comprobar que la capacidad de sorpresa permanece intacta.

Este II Dream Game fue además el primer capítulo de la undécima edición del Torneo EncestaRías, que devolverá el baloncesto de primer nivel al mismo escenario los días 11 y 12 de septiembre. Baskonia y Alba Berlín abrirán entonces el cuadrangular, mientras que Monbus Obradoiro y Valencia Basket disputarán la segunda semifinal antes de las finales del sábado.

El Real Madrid no estará esta vez en ese cartel, pero el equipo blanco ya dejó su huella antes de marcharse: otra tarde de ilusiones, fotografías y firmas y la sensación de que Pontevedra ha encontrado en cada final de verano una ventana desde la que mirar muy de cerca al gran baloncesto.

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