Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol / Primera Federación

El Pontevedra se estrena mañana en Avilés: «Tenemos otra vez un equipo para disfrutar»

Rubén Domínguez apela a la ambición y a la paciencia ante el estreno liguero de este viernes, con un equipo muy renovado que todavía busca su mejor versión

Entrenamiento del Pontevedra en el campo Manolo Barreiro.

Entrenamiento del Pontevedra en el campo Manolo Barreiro. / Gustavo Santos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

Se acabaron las pruebas para el Pontevedra. El conjunto granate estrena este viernes (19.00 horas) una nueva temporada en Primera Federación con la visita al Avilés en el Román Suárez Puerta, en un partido que podrá seguirse a través de Movistar Plus y que ofrecerá la primera medida real de un proyecto profundamente renovado durante el verano.

El técnico, Rubén Domínguez, no oculta que el equipo granate afronta el arranque desde un punto prácticamente nuevo. Solo continúan nueve jugadores de la pasada temporada y, si se cumplen las previsiones del club antes del cierre del mercado, serán trece las incorporaciones realizadas este verano. «Es un equipo nuevo, total y absolutamente nuevo, con características totalmente diferentes», explicó el míster, satisfecho especialmente con la composición humana de un vestuario al que todavía le queda camino por recorrer hasta convertirse en el bloque que desea.

La pérdida de futbolistas que habían acumulado muchos minutos durante el último curso obliga a redistribuir responsabilidades. Algunos de los que continúan deberán asumir un papel mayor y los recién llegados tendrán que adaptarse rápidamente a las exigencias del equipo. «Es un proceso lógico. Mañana hay que empezar a dar esos primeros pasos en el crecimiento de este nuevo equipo», señaló Domínguez, convencido de que dispone nuevamente de una plantilla con capacidad para ofrecer alegrías.

Después de una pretemporada destinada a ensamblar piezas, probar alternativas y acelerar la adaptación de las numerosas caras nuevas, el equipo granate afronta su primer examen con puntos en juego. Y lo hace todavía en construcción, pero con la confianza de que la materia prima permite mirar al futuro con optimismo. «Tenemos otra vez entre manos un grupo de jugadores que seguro que nos van a dar alegrías», aseguró el técnico; una frase que resume el estado de ánimo con el que el Pontevedra afronta un inicio de Liga que llega cuando la plantilla todavía no está completamente cerrada.

El Pontevedra afrontará el estreno con las ausencias de Juanra y Tiago por lesión, mientras que Compa, tras completar una semana de trabajo con el grupo, entrará en la convocatoria, aunque «valoraremos en función de cómo vaya el partido» si tendrá minutos o no, explicó el entrenador. Su presencia amplía las alternativas ofensivas, pero Domínguez no quiere precipitar su regreso.

Las bajas y una plantilla todavía pendiente de completarse obligan además al técnico a mirar hacia el filial. Fer Iglesias, Oute y Gabri viajarán con el primer equipo y formarán parte de la expedición granate para el estreno liguero.

El principal interrogante en Avilés no será tanto qué Pontevedra quiere ver Domínguez como hasta qué punto es capaz ya de mostrarlo. El entrenador ha detectado durante la preparación características que le gustan. Habla de un conjunto con «buen pie», futbolistas capaces de desequilibrar y una mentalidad positiva. Hay argumentos para querer el balón y para intentar hacer daño desde la asociación, pero la liga introduce factores que los amistosos no pueden reproducir, y es ahí donde aparece la gran incógnita del partido de mañana.

«Cómo vamos a competir en la adversidad, cómo vamos a competir en esos momentos de igualdad, cómo vamos a competir cuando nos vaya bien... Eso nos lo va a dictar la competición», señaló el técnico. Y probablemente ahí esté una de las claves del estreno. Más allá de la calidad individual o del plan con balón, el partido en Avilés examinará la madurez colectiva de un grupo que apenas lleva unas semanas trabajando junto.

Pero el conjunto asturiano atraviesa una situación semejante. Su plantilla también ha sufrido una renovación profunda durante el verano, incluido el cuerpo técnico, con la llegada al banquillo del ex del Pontevedra Yago Iglesias. Así, las referencias de la temporada pasada tienen un valor relativo y Domínguez evita caer en comparaciones. Ni espera enfrentarse al mismo Avilés ni quiere que su Pontevedra sea juzgado desde el primer día en función de lo conseguido el curso anterior.

Por encima de sistemas y nombres, el técnico granate tiene claro que la primera exigencia es competir. El Pontevedra quiere comenzar a construir en Avilés una de las señas de identidad que definieron al equipo durante la pasada temporada: la capacidad para mantenerse dentro de los partidos hasta el final.

Domínguez es consciente del peso emocional que tiene el Pontevedra para sus seguidores y asume esa responsabilidad como parte del trabajo. Por ello, antes de comenzar la liga evita prometer resultados, pero sí garantiza entrega, competitividad y compromiso hasta el último minuto; «que no nos puedan reprochar nada», defiende el míster. «Yo no le voy a pedir confianza en nosotros a la afición, nosotros le tenemos que entregar esa confianza. Igual hay días que no ganamos, pero por lo menos que se sientan orgullosos de que somos competitivos, de que trabajamos, de que somos honestos y de que lo vamos a intentar siempre hasta el final», afirmó.

El desafío inmediato pasa por trasladar esa mentalidad al estreno liguero y a un vestuario diferente. Con un equipo todavía por ensamblar y con futbolistas que están adquiriendo nuevos roles, minimizar los errores y mantenerse estable en los momentos de dificultad puede resultar tan importante como imponer el fútbol que pretende el cuerpo técnico.

«Llegar a 45 puntos y, desde ahí, soñar»

La pretemporada ha dejado pistas, pero el entrenador del Pontevedra evita sacar conclusiones definitivas antes de tiempo. Será la competición, insiste, la que determine la verdadera dimensión del nuevo conjunto granate. «El conocimiento del equipo te lo empieza a dar la competición. Todo lo que te pueda contestar ahora es casi una adivinanza», reconoció.

Lo que sí tiene claro Rubén Domínguez son los objetivos de la temporada. El entrenador mantiene los pies en el suelo y sitúa los 45 puntos como la primera frontera que debe alcanzar el Pontevedra. No lo interpreta, sin embargo, como un techo. «Lo primero es llegar a 45 puntos y creo que ya nos conocéis, en ambición no nos va a ganar nadie», afirmó.

Una vez alcanzada esa cifra, el técnico no quiere renunciar a nada. Su auténtico objetivo va más allá de una posición concreta en la clasificación; pretende construir un Pontevedra capaz de competir de tú a tú contra cualquier rival de la categoría. «Tenemos que conseguir que el Pontevedra todos los días esté cerca de ganar, que todos los días pueda ganar, que a un partido le pueda ganar a cualquier equipo de la categoría. La calidad para hacerlo la hay».

Domínguez tampoco quiere que las comparaciones con el gran rendimiento del pasado curso condicionen las primeras semanas. Ni un buen inicio convertirá automáticamente a este Pontevedra en un equipo mejor que el anterior ni unas primeras jornadas complicadas significarán lo contrario. «Es un equipo distinto. Tiene que ser competitivo todos los días, llegar a 45 y, desde ahí, soñar».

Además, el Pontevedra llegará al inicio del campeonato sin haber dado por terminada la configuración de su plantilla. Domínguez confirmó que el club trabaja para incorporar todavía a dos futbolistas de ataque antes del cierre del mercado.

Aunque el club prefiere jugadores en propiedad y con posibilidades de permanecer varias temporadas en Pasarón, el cuerpo técnico no descarta cesiones si considera que elevan el nivel del equipo. La idea, en cualquier caso, es que todo futbolista que llegue debe mejorar lo que ya existe.

Mientras los despachos continúan trabajando, el balón toma el protagonismo. La hora de las pruebas ha terminado y el nuevo Pontevedra comienza este viernes su examen de verdad.

Pasarón, todavía pendiente del césped

Más allá del estreno en Avilés, Rubén Domínguez también se refirió al estado del terreno de juego de Pasarón, una de las preocupaciones que arrastra el club desde la pasada temporada. El técnico reconoció que el césped «no está en el mejor estado», aunque percibe cierta mejoría después de las actuaciones realizadas durante el verano.

Especialmente positivo considera el comportamiento del drenaje. Domínguez explicó que, después de dos jornadas de lluvia abundante, el campo no presentó los charcos que tantos problemas provocaron el curso pasado. «Por lo menos, si ya somos capaces de jugar en arena y no en charcos, ya es un paso adelante», ironizó.

El entrenador todavía mantiene dudas sobre cómo responderá el terreno de juego cuando llegue el invierno y aumenten las precipitaciones, pero confía en que los trabajos permitan disfrutar de un Pasarón en mejores condiciones durante buena parte de la temporada.

La cuestión no es menor para un equipo que pretende tener protagonismo con balón. Domínguez recordó que, según las cuentas realizadas por el propio club, el Pontevedra disputó la pasada campaña solo seis partidos con el césped en buen estado. «Nosotros jugamos 19 veces aquí», subrayó. Por eso, más que reclamar una superficie perfecta, pide que el terreno de juego no se convierta en un condicionante: «Ya no pido que sea una alfombra, pero que sea neutro».

El técnico destacó el esfuerzo realizado por el club para tratar de solucionar el problema y confía en que la evolución sea favorable durante los próximos meses.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents