Pontevedra, cuna de una conexión académica entre China y Galicia
Finaliza el curso de comercio internacional que trajo a veinte estudiantes chinas a la Boa Vila durante el verano

Los alumnos chinos y gallegos de relaciones internacionales celebrando la obtención de su diploma. / Gustavo Santos / FDV
Después de un mes y medio de aprendizaje académico, visitas a los diferentes sectores del tejido empresarial gallego y vida pontevedresa, la experiencia de los estudiantes del Diploma Avanzado en Relaciones Internacionales (DARI) ha llegado a su fin.
Este curso, impartido por la Universidad Intercontinental de la Empresa (UIE), acogió a 26 estudiantes chinos y gallegos que, en palabras de la coordinadora Begoña Jamardo han conformado un grupo «superior a todos los anteriores». La docente destaca «el ritmo de trabajo, la responsabilidad del grupo, la implicación de los estudiantes con sus colegas chinos» y, como detalle estelar, «que se lo han pasado muy bien por quedar para ir a la playa, salir de vinos, comer pulpo...». La cohesión y la amistad fueron la clave.
Reunidos esta mañana en la sede de Afundación tras las presentaciones de sus trabajos finales, los estudiantes llenaron el pasillo de risas y gritos de alegría. Iris (usa este nombre en España por ser más fácil de pronunciar que el suyo original en chino, Hongyu He), natal de Shenzhen, es alumna de una de las universidades más prestigiosas de China, y su carrera es sobre el idioma español.
Cuenta que Pontevedra es muy diferente a China, pero que hizo muchos amigos y le gustó la comida, especialmente las patatas y la ternera gallega: «Pontevedra me parece una ciudad tranquila, bonita y agradable. Me gusta mucho su casco histórico y sus plazas. Es una ciudad cómoda para caminar y las personas son muy amables. Aquí me siento muy acogida».
A Iris le fascinó Paco & Lola, una de las empresas que visitaron: «Me gusta el albariño. Mi ciudad natal está cerca del mar y se consume mucho marisco, y el vino blanco combina perfecto con mi gastronomía». Realizó un proyecto grupal cuyo resultado pudo comprobar el propio presidente de la bodega, Carlos Carrión, que estuvo presente en el evento de final de curso.
«La experiencia fue gratamente sorprendente. No sé cuántos más elogios decir. Estas estudiantes rondarán los 20 años pero es que están a la altura de muchas consultorías profesionales. Los trabajos que hicieron, no es solo que estuvieran bien desarrollados técnicamente; también la parte emocional y de comunicación. Al final, las relaciones internacionales son relaciones entre personas, y tienes que buscar esos puntos de conexión con gente de culturas muy diferentes», expresó Carrión.
Parece que los alumnos chinos y gallegos conectaron perfectamente. Iris estaba acompañada de Luis Ramos, un joven vigués que estudia Ingeniería en sistemas inteligentes: «Esto generalmente no tiene mucho que ver con comercio internacional, pero me parece una forma muy buena de complementar a mi ingeniería. Para cualquier tipo de empleo, si quieres dedicarte a alguna escala internacional, necesitas no solo conocer los mercados, sino también cómo conectar con las personas», explica.
Habla de la experiencia tan completa que tuvo al conocer el conjunto empresarial gallego: «Hemos tenido la suerte de poder visitar Inditex, el puerto de Vigo o Hifas da Terra. Son sectores completamente diferentes, pero me han impactado todos y cada uno me aportado conocimientos únicos, sin duda».
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