Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El incremento del sedentarismo con la vuelta al cole empeora los efectos del estrés en los más jóvenes

La psicóloga pontevedresa Silvia Álvarez: «Movernos es una manera de regular las emociones y, sin esto, los niños acaban usando el entretenimiento con las pantallas»

Niños jugando y paseando en bicicleta por la plaza de la Herrería.

Niños jugando y paseando en bicicleta por la plaza de la Herrería. / GUSTAVO SANTOS / FDV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

Estudios relacionados con la vuelta al colegio y la disminución del tiempo libre de los niños y adolescentes y el impacto positivo de las horas de Educación Física concluyen que el sedentarismo en estas edades se incrementa al final del verano y tiene consecuencias perjudiciales para su bienestar emocional. Por supuesto, no faltan niños que entrenen algún deporte cada semana, pero según los especialistas el movimiento cotidiano es importante para la salud integral.

A punto de empezar las clases y el clima más oscuro y lluvioso de los meses fríos, cabe reflexionar sobre el tiempo que le pueden dedicar los más jóvenes al movimiento y a estar fuera de casa. Según la «Radiografía del bienestar emocional y el deporte en España» impulsada por Nara Seguros, el 59,5 % de los alumnos a partir de los 18 años califica los estudios como una de las principales barreras para moverse más en su día a día.

Sobre la perspectiva de los estudiantes de primaria en adelante, la psicóloga pontevedresa Silvia Álvarez corrobora el impacto de pasar tantas horas sentados y habla de medidas razonables para el día a día: «Para intentar que tengan una rutina más saludable, se puede intentar que vayan caminando al colegio, por ejemplo».

El sedentarismo, aparte de a nivel físico, también puede repercutir a nivel psicológico en los pequeños: «Movernos es una manera de regular las emociones porque liberamos dopamina, endorfina... Gestiona el cortisol, que es la hormoma del estrés, y así lo aliviamos. En los adultos también, pero sobre todo en los niños», explica Álvarez.

«Si no tienen el movimiento necesario, pues probablemente estén más irascibles, más ansiosos o más irritables, y eso también pasa con adolescentes». Álvarez señala que hay que tener un cuidado especial en este sentido con los niños porque «no tienen muchas estrategias de regulación».

Según una revisión de diferentes estudios acerca de la actividad física en estudiantes de secundaria, esta se asocia con una disminución de la depresión y la ansiedad de entre un 20 % y un 30 %, un dato a tener en cuenta en una época donde los problemas emocionales se han disparado en muchos rangos de edad.

Álvarez, la psicóloga, profundiza en que «moverse genera estimulación sensorial con lo que cogen, tocan, juegan... Estar en el parque, con otros niños, favorece a la imaginación y a lo social; a aprender a relacionarse con los demás». No es algo que se aprenda, es algo innato del ser humano y fundamental sobre todo en los más pequeños.

Aquí ya no habla solo del ejercicio, sino del movimiento en general: «Hay muchos niños que se mueven un montón, que no paran de un lado a otro, y no es que estén nerviosos, es que es la manera de tranquilizarse y regularse. A veces no lo entendemos pero es que depende de cada persona. Los niños necesitan ver lo que está pasando en el mundo, explorar...».

Entre el cansancio y el pasar más tiempo en casa, Álvarez comenta que, al final, los niños acaban usando el entretenimiento con las pantallas como forma de regulación emocional: «Es más sencillo, porque no requiere ni pensar, ni imaginar, ni coger bloques; es simplemente mirar una pantalla y recibir información. Que eso nos está pasando a los adultos también; como que a veces nos da pereza hacer algo que nos gusta, y sin embargo ver una serie es más sencillo porque lo estamos recibiendo».

Ella opina que los padres deben ser los que enseñen un tipo de ocio menos pasivo, y que muchas veces el hecho de que un niño quiera pasarse horas con el móvil es porque lo ve en sus figuras paternas y copia su ejemplo: «Evidentemente somos un modelo. No vale decirles que no pueden andar con la tablet cuando nosotros estamos todo el día pendientes del teléfono».

No obstante, «hay muchos papás que les ponen un montón de actividades, y a veces yo creo que es demasiado». Aquí, la psicóloga se refiere a los deportes, a las clases particulares y a los instrumentos: «Tienen piano, después atletismo, después no sé qué... Tienen unas agendas que a veces yo creo que no se tiene en cuenta que pasan muchísimas horas en el colegio, con unos niveles de atención que requieren muchísimo esfuerzo para ellos, y además tienen que hacer los deberes. Yo creo que a veces es demasiada carga».

Aunque asegura que hay casos que pueden con todo e incluso les gusta tener tanto nivel de actividad, se les puede acabar provocando un estrés innecesario y perjudicial: «Los niños quieren cumplir las metas, las expectativas, pero no son conscientes de que luego a ese ritmo lo pueden pasar mal o que no les da tiempo a estudiar».

Es a partir de los 15 o 16 años cuando pueden y prefieren salir más de casa para quedar con sus amigos. Según la especialista, alrededor de los 13 y 14 años puede haber una tendencia a jugar a videojuegos en grupo pero cada uno en su casa, hablando por llamada desde aplicaciones como Discord. Cada joven tiene su propia situación, pero es importante favorecer una costumbre de moverse desde pequeños.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents