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Homenaje de la ONCE

Desde Pasarón y A Peregrina a Silgar

La playa urbana más famosa de Sanxenxo protagonizó este miércoles el cupón de la ONCE. Es un guiño más de la organización nacional de ciegos a la comarca de Pontevedra. Por sus billetes de la suerte han pasado desde el campo de fútbol de Pasarón, hace diez años con motivo del 75 aniversario del Pontevedra C.F., hasta el reloj de A Peregrina, en 2020.

Manuel Ruibal muestra a  cámara el cupón de la ONCE dedicado a la playa de Silgar.

Manuel Ruibal muestra a cámara el cupón de la ONCE dedicado a la playa de Silgar. / GUSTAVO SANTOS

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Pontevedra

Es una de las playas más famosas de España, aunque no necesariamente la favorita de los bañistas: Silgar. Y este miércoles esa fama se trasladó al papel, con un homenaje para la historia que la organización nacional de ciegos, ONCE, le ofreció dedicándole el cupón del 26 de agosto.

Manuel Ruibal, vendedor de la ONCE que generalmente tiene su puesto en la calle del Arco de Pontevedra, terminó todos los cupones dedicados al arenal sanxenxino en su puesto provisional a los pies de la iglesia de A Peregrina.

«A la gente siempre le hace gracia cuando se dedica a algo el cupón, aunque en esta ocasión no venían tan sabidos como otras veces», explica a FARO. Pone como ejemplo hace una década, cuando los billetes fueron un homenaje al campo de fútbol de Pasarón, con motivo del 75 aniversario del Pontevedra Club de Fútbol.

No es el único guiño de la ONCE a la ciudad, ya que en plena pandemia, en agosto de 2020, el protagonista de sus cupones diarios fue el reloj de A Peregrina.

«Recuerdo también una ocasión en la que hubo una serie de cupones de temática militar. Se agotaron todos rápidamente, porque como aquí en Pontevedra está la Brilat...», indica.

En general, el verano es una buena época de ventas, ya que la afluencia turística también incrementa la demanda del cupón y especiales de la ONCE.

Manuel Ruibal lleva una década vendiendo con la organización de ciegos de España. Comenzó tras tener que dejar su trabajo en la construcción por un accidente laboral en el que una punta de acero le dañó gravemente un ojo. Ahora su día a día es vender la suerte a los pontevedreses.

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