Peluquería
La moda de los barros para teñirse: «Tengo clientas que no quieren volver al químico porque cada vez hay más alergias»
El método natural a base de plantas evita la irritación de la piel y problemas como la psoriasis, y ha llegado para quedarse en Pontevedra

Gustavo Santos
La estética tiene opciones para todo tipo de gustos, pero algunas personas tienen que encontrar no solo lo que más les favorezca, sino también aquello que les siente bien a la piel y al cabello. Mucho antes de que el ser humano se pusiera a experimentar en laboratorios con elementos químicos, en lugares como India o Marruecos se utilizaban soluciones naturales sobre el pelo.
Estos barros, método para teñir el pelo menos agresivo sobre el cuero cabelludo que el tinte químico más popular, han ganado terreno en las peluquerías en la última década: «El color vegetal es 100 % natural. Son plantas deshidratadas y trituradas» esclarece la dueña del salón Innovat, Josefa.
Dan un resultado diferente a los químicos más utilizados: «Hoy en día hay varios tonos. Podemos llegar a obtener un color claro pero siempre tiende a tirar a un cobrizo, porque no deja de ser henna», explica la peluquera. «Hay barro para rubio, pero para los cabellos más negros nunca va a quedar tan oscuro. Funciona como un barniz sobre el pelo, va a quedar un poco como una capa transparente porque, al final, son plantas y agua», continúa.
Aunque ahora son una tendencia en expansión, Josefa expresa que ella los introdujo en su catálogo de tinte hace trece años: «En Pontevedra ya lleva tiempo. Lo que pasa es que ahora se puso más de moda porque cada vez hay más problemas de alergia. Yo supongo que será por el estrés o algo parecido». Y, aunque también está de moda para la mujer permanecer con el pelo gris, «hay muchas que no se quieren ver con canas».
Como cuenta Josefa, los métodos tradicionales tienen compuestos como el amoníaco que resecan el cabello, volviéndolo más frágil y dándole una textura más rugosa: «Tengo clientas que se pasaron del tinte a los barros y no quieren volver atrás. Han ganado calidad en el cuero cabelludo y en el pelo, porque recuperan el tacto del cabello natural». Además de las alergias, esta profesional habla del problema de la psoriasis y la irritación de la piel, problemas muy comunes a la hora de teñirse.
Sobre el mantenimiento, Josefa aclara que dura lo mismo que un tinte normal y que, además, «a la hora del desgaste no se oxida igual que un químico, que sobre todo en verano con el sol y la playa deja el pelo color vaca gallega o rubio pollo, como se dice ahora».

PonteBella, otro salón pontevedrés sumado a la tendencia. / Gustavo Santos
No obstante, no faltan mujeres, tanto clientas como peluqueras, que prefieren el tinte de toda la vida. Belén, del salón PonteBella, opina que «es una moda más». «Yo llevo tres años ofreciéndolos, y creo que los prefiere una clientela muy específica porque no puedes conseguir lo mismo que con un tinte convencional, por ser solo planta. No tienes gama de colores», explica.
En el momento de hablar con ella se encontraba haciéndole un corte y peinado a una clienta habitual, Ana, que no dudó en expresarse: «A mí ya me los echó ella una vez y, a ver, está bien, pero yo me hago mechas rubias y me veo más favorecida con tinte».
«Hay una clienta que sí que se echa barros por problemas en la piel, pero después hay otra que es o por moda o porque tiene la preferencia personal de usar productos más naturales», resume Belén. Los barros naturales, como cuenta Josefa, al no ser un tinte producido en masa y tener un proceso más «artesano» tienen un precio un poco más alto.
Un detalle que señalan ambas peluqueras es que hay productos que no son totalmente naturales: pueden tener cierto porcentaje de ingredientes vegetales y otra parte de ingredientes químicos, por lo que hay que informarse y preguntar antes de cualquier procedimiento, incluso hacer pruebas de alergia con los barros.
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