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Entrevista | Amanda Metcalf Adiestradora canina

«Los problemas de conducta de los perros vienen de no hacerles sociabilizar bien»

«En su momento yo tuve un perro que tenía problemas de comportamiento y nadie pudo solucionarlo. De esa frustración nació la necesidad de poder comprenderlos y ayudar a otras familias»

La adiestradora Amanda Metcalf con Nala, una de las perras a las que educa.

La adiestradora Amanda Metcalf con Nala, una de las perras a las que educa. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

Tener un animal de compañía requiere de responsabiliades que no son obvias a simple vista. Mucha gente, sin darse cuenta, acaba trasladando conductas perjudiciales a sus perros, afectando al desarrollo normal de su personalidad y su forma de relacionarse. Amanda Metcalf es una adiestradora canina afincada en Pontevedra que se dio cuenta del sufrimiento que produce a las familias no ser capaz de conectar totalmente con su perro, y eso la llevó a formarse en esta disciplina y así ayudar a reconducir esas situaciones.

¿Cómo aprendió a adiestrar perros?

En su momento yo tuve un perro que tenía problemas de conducta y nadie pudo solucionarlo. De esa frustración nació la necesidad de poder comprenderlos y ayudar a otras familias para que no sufriesen. Hay centros capacitados para realizar este tipo de formaciones y tienes que hacer una serie de exámenes, tanto escritos como prácticos, y luego tienes que demostrar que realmente estás capacitado para educarlos haciendo que tu perro supere unas pruebas.

¿Y además de eso cree que hace falta algo más de la persona para saber adiestrar a un perro?

Tienes que tener una conexión; te tienen que gustar los animales. Luego tienes que saber comunicarte muy bien con ellos porque si no el perro va a estar reacio, no se va a querer acercar… Todos los perros son diferentes y no nos sirve con todos lo mismo.

¿Y qué errores suele cometer la gente que no tiene conocimientos a la hora de criar a un perro?

Pues normalmente suele venir desde que son pequeñitos. No se les hace sociabilizar correctamente, lo que da pie después a algún problema de conducta indeseado; y no se les expone habitualmente a los estímulos que van a tener en su día a día. Por ejemplo, perros que tienen miedo a bicicletas o que persiguen a corredores, o incluso perros que tienen miedo a otros perros. Entonces, es conveniente empezar a trabajar con ellos desde pequeñitos.

¿Pero se pueden adiestrar a cualquier edad y que acaben teniendo una buena conducta?

Sí, cualquier perro puede aprender a cualquier edad. Da igual que sea jovencito, da igual que sea adulto o que sea senior. Cualquier edad es buena para aprender.

¿Y un perro es territorial en su casa?

Si tú lo educas para que pueda recibir visitas, pueda recibir más perros... No tiene por qué ser territorial. La territorialidad viene porque está defendiendo un espacio o incluso a la familia. Él, por naturaleza, no tiene esa necesidad. Se la están otorgando los humanos sin darse cuenta.

Porque, un perro, ¿qué puede detectar como amenaza en su casa?

Cualquier cosa. Puede ser que tenga la valla cerrada, escuche un ruido y ya reaccione por desconocimiento de lo que es, por ejemplo. O puede ser que escuche gente hablando y por una sociabilización que no sea adecuada, ya reaccione a ese tipo de estímulos. Es que no tiene ni que por qué verlos. Simplemente escuchándolos se pueden activar.

¿Y puede haber algo del lenguaje corporal humano que los asuste o que lo interpreten como que es una amenaza?

Sí, claro. O sea, los seres humanos somos de gesticular bastante. Entonces deberíamos acercarnos muy despacito a ellos, nunca de manera frontal ni directa, siempre lateral, respetando la distancia del perro. Tenemos que dejar que él también tome la decisión de si se quiere acercar o no. De la misma manera que nosotros no nos llevamos bien con todos los humanos, ellos no se llevan bien ni con todos los perros ni con todos los humanos. Si hay una buena educación, no vas a tener problema.

¿Y qué puede causar que un perro sea más hostil o más violento? Por ejemplo, un perro que ya tenga predisposición a gruñir, ladrar o morder.

Ahí lo que tenemos que ver los profesionales es cuál es la causa de eso; si tiene un trauma posterior. Podemos sospechar de un maltrato o de que ha estado encerrado siempre en una zona y no sabe cómo relacionarse ni cómo acostumbrarse a esos estímulos. Hay muchos factores.

¿Cuál ha sido el perro que le ha llegado con un peor comportamiento y que más ha progresado?

He llegado a tener casos de perros que han sido maltratados ya de cierta edad. Estamos hablando de, en este caso, una perra que tenía 12 años que había sido maltratada físicamente y no toleraba a los hombres. Y si llevaban uniforme o bastones, muletas, todavía menos. Y a base de trabajar, pero sí que requirió mucho tiempo, la perra se rehabilitó completamente.

Los perros que se consideran de raza potencialmente peligrosa, ¿por qué se les clasifica de esta manera?

Eso es una etiqueta que se les pone. El ser humano, a base de tener malas experiencias con algunas razas de perros ha ido etiquetándolas como peligrosas. Pero también es verdad que se ha hecho un cuadro en el cual se fija el peso del perro, la potencia de mandíbula, el tamaño... Que todo eso junta las características por las cuales los denominamos PPP. En concreto, el pitbull, es un perro de caza presa, y cuando muerde no va a soltar fácilmente.

¿Eso está en el ADN del perro? ¿Porque se hizo esa raza así?

No necesariamente, pero sí. El ser humano ha hecho tantas modificaciones genéticas para conseguir el perro ideal que al final sí que hay rasgos genéticos. Pero puedes tener un pitbull y que sea un amor. Todo depende de cómo lo eduques desde pequeño.

También existe el estereotipo de que los perros más pequeños, tipo chihuahua, tienen muy mal carácter. ¿Por qué pasa esto?

A ver, es cierto que tienden a tener ese carácter un poquito más especial, pero suele ser porque el ser humano los está haciendo así. Tendemos a sobreprotegerlos: «¡Ay, que viene un perro más grande y me da miedo!». Lo solemos coger «en el colo...» Al final al perro le estás enseñando, por ejemplo, que otro perro es malo. Entonces, al no relacionarse con perros y tener ese tipo de experiencias, se vienen arriba y acaban marcando, con ladridos. Pero eso es corregible.

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