El secreto del verano en Sanxenxo: tiendas efímeras que apuestan por la moda y la artesanía gallega de calidad
Más de 30 obradoiros y marcas exclusivas llenan estos escaparates temporales

Exclusivos produtos hechos a mano reinan en la tienda efímera de D-due y Artesanía de Galicia. / Rafa Vázquez
El bullicio incesante del paseo de Silgar marca el pulso de agosto. Sanxenxo disfruta del verano, pero tras el telón de fondo de las sombrillas late un circuito comercial distinto. Lejos del souvenir en serie, el visitante busca llevarse a casa un pedazo de exclusividad. En este ecosistema florecen las tiendas efímeras que transforman locales en auténticos escaparates de diseño y artesanía. Son oasis de buen gusto donde el capricho estival se eleva a la categoría de coleccionismo.
Cruzando una de estas puertas, el ruido de la calle se apaga. El tacto orgánico de la cerámica y la caída pesada de un lino reciben al visitante en el espacio que comparten la firma de moda D-Due y Artesanía de Galicia. Es una alianza que lleva forjándose seis años. Iria se mueve en la tienda entre piezas que son puro patrimonio. «Todo el producto es puramente gallego», confirma. Sobre las mesas y estanterías conviven las creaciones de más de treinta obradoiros autonómicos.
Hay joyería, cuchillería de homenaje y mantelerías que quitan el hipo, rematadas con encajes de Camariñas y vainicas hechas a mano. También productos elaborados con las técnicas de las redeiras y cerámica de Niñodaguia, Gundivós y Buño.
A dos pasos, otra gran rareza cuelga de las perchas. D-Due es una marca nacida en Rianxo hace más de treinta años cuya única tienda física permanente se encuentra a miles de kilómetros: en Japón. En su tierra natal, apuestan por la itinerancia, asomándose en Santiago por Navidad o en Madrid durante la semana de ARCO. Su ropa huye de la tiranía de la tendencia rápida y predecible. «Se usan tejidos de primeras calidades», explica Iria acariciando una de las prendas, «en verano pues se usan mucho más linos y algodones, siempre de proximidad y de muchísima calidad». Su corte es inconfundible, pensado para quien sabe mirar. «Solemos usar una línea pues más oversize, con patrones que siempre tienen un juego, o sea, no es la prenda clásica. Y además muy intemporales».

Clientas en L'Étè pop up. / Rafa Vázquez
En el espacio que comparten la firma de moda D-Due y Artesanía de Galicia hay joyería, cuchillería de homenaje y mantelerías que quitan el hipo, rematadas con encajes de Camariñas y vainicas hechas a mano, productos elaborados con las técnicas de las redeiras, cerámica de Niñodaguia, Gundivós y Buño...
El flujo de curiosos y devotos de la marca es constante. Algunos entran a este local de la rúa Madrid atraídos por la artesanía gallega y acaban en el probador; otros vienen a por la caída de esos linos singulares y se llevan un regalo artesano. Las historias se cruzan frente al mostrador. Iria recuerda el éxito arrollador de unas pulseras de cuero fabricadas por una creadora que también trabaja para la casa Loewe: «Se vendieron muy, muy, muy bien para regalar. Había como un grupo de clientes que siempre venían a comprarlos para regalos». Son objetos con billete de ida, piezas que, como apunta la profesional, los clientes vienen a buscar «para llevarla para París, para Madrid...».

Más de 30 obradoiros gallegos presentan este mes en Sanxenxo tejidos, cerámica, encaje, encuadernación etc. / Rafa Vázquez
A poca distancia, en la calle Vidal Rocha, la fiebre por lo único toma otra forma. Isabel Caamaño y sus dos socias son veteranas en este escenario de lo efímero. Llevan más de una década orquestando L'Étè Pop-up, un proyecto que ha sabido leer a la perfección el hambre de novedades del veraneante. Tras años ubicadas en el pasaje Maricielo, ahora han echado raíces en un nuevo local que les permite mantener la persiana levantada todo el año. Durante el invierno abren fines de semana y festivos, pero cuando el calor aprieta, la maquinaria no descansa: «En verano, pues 24-7, claro».

Una clienta revisa los probadores con prendas de la marca gallega D-due. / Rafa Vázquez
Su fórmula huye del inmovilismo. «Intentamos buscar las mejores marcas de España de decoración, moda y complementos, estilo de vida», detalla Isabel. Entrar en L'Étè un martes no garantiza encontrar lo mismo el martes siguiente. «Cada semana cambiamos de marcas y procuramos dar durante este mes y medio mucha variedad», añade. Esta rotación constante empuja a los clientes a visitarlas semanalmente para descubrir qué hay de nuevo.
«Intentamos buscar las mejores marcas de España de decoración, moda y complementos, estilo de vida», detalla Isabel desde L'Étè Pop-up, «cada semana cambiamos de marcas y procuramos dar durante este mes y medio mucha variedad»
Sobrevivir en la exigente milla de oro del turismo no es fruto de la casualidad, sino que resulta de una criba implacable en la selección del producto. «Lo que hacemos es que buscamos marcas que no haya en el resto de Sanxenxo y en los alrededores. Tenemos cosas como un poco especiales, y la gente lo valora, claro», razona Caamaño. Por sus manos pasan complementos singulares y objetos de decoración que acaban en las bolsas de una clientela que no escatima. «Gente con poder adquisitivo un poquito alto, realmente», reconoce.

Las tiendas efímeras son una gran opción para la clientela que busca un regalo especial. / Rafa Vázquez
Aunque el turista que viene de fuera sigue reinando, la responsable nota un cambio de marea: «Cada vez tiene más gente de Galicia que viene a pasar el día y nos viene a hacer unas visitas».
El retrato robot de quien busca estos tesoros está claro. «Vivimos mucho de lo que compra una mujer de entre 35 y 55 para ella, y para hacer regalos a las amigas. Somos ahí como muy de mujer», concluye Isabel. Y así, entre vestidos que respiran y piezas amasadas a mano, Sanxenxo despacha su otra especialidad: el lujo de lo irrepetible.
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