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«Hasta que no vives una escape room no puedes explicar lo que es»

Alberto Rivadella abrió hace ocho años este espacio en A Estrada tras descubrir este tipo de experiencias y ahora prepara una tercera sala mientras amplía su oferta con juegos urbanos y educativos

Alberto Rivadella es el propietario de Area 60 Escape Room.

Alberto Rivadella es el propietario de Area 60 Escape Room. / Gustavo Santos

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Pontevedra

Una despedida de soltero fue el origen de una idea que acabaría convirtiéndose en un negocio propio. Alberto Rivadella nunca había probado una escape room hasta que, hace años, participó en una de estas experiencias. La idea de entrar en una habitación, resolver pruebas y conseguir salir antes de que acabase el tiempo le gustó tanto que decidió llevar ese concepto a la ciudad.

«Me enamoré de aquello y pensé: esto lo tengo que hacer en Pontevedra», recuerda. Así nació Area 60 Escape Room, un proyecto propio que comenzó hace ocho años y que hoy cuenta con dos salas de juego en la calle Estrada y con nuevos proyectos en marcha.

La labor de Alberto empieza antes de que los jugadores entren en la sala. Es quien recibe a los grupos, explica las normas y los introduce en la historia que van a vivir. Porque, para él, una escape room no es simplemente una sucesión de acertijos, sino una aventura en la que los participantes deben sentirse parte de una historia.

«Intentamos que la gente se sienta dentro del juego», explica. Durante la experiencia, además, está pendiente desde fuera para ayudar a los grupos cuando se atascan y conseguir que la partida mantenga el ritmo.

Sheila y sus amigas celebran la despedida de soltera.

Sheila y sus amigas celebran la despedida de soltera. / Gustavo Santos

El público que se acerca a Area 60 es difícil de encajar en un único perfil. «No hay un perfil definido», señala Alberto. En verano aumenta la presencia de turistas, familias, grupos de amigos y despedidas, mientras que durante el invierno tienen más peso los cumpleaños, incluidos los de niños, ya que adaptan las salas para participantes desde los ocho años. La variedad llega hasta el punto de haber recibido incluso a una pareja de 70 años.

Actualmente, cuentan con dos historias. Una de ellas introduce a los jugadores en el interior de una pirámide egipcia, donde la ambientación busca que se sientan auténticos exploradores. «Hay polvo, arena… buscamos que sea lo más realista posible», explica. La otra está inspirada en el universo de la película Seven, aunque trasladada a Pontevedra, donde los participantes se convierten en investigadores que deben seguir las pistas de un supuesto imitador del asesino de la película.

La sala del desafio egipcio.

La sala del desafio egipcio. / Gustavo Santos

Aunque las historias se mantienen desde la apertura, Alberto explica que una escape room necesita renovarse constantemente. En septiembre prepararán una adaptación de una de las salas, manteniendo el espacio, pero modificando buena parte de las pruebas. «El 50 o 60% del juego se va a mejorar», explica. Además, muchos jugadores repiten después de un tiempo, cuando ya no recuerdan todos los detalles de la experiencia.

El siguiente paso será ampliar la oferta con una tercera sala. «Tengo un local muy grande y ahora estoy creando otra», adelanta, aunque todavía mantiene en secreto la nueva historia.

Pero Area 60 va más allá de las salas cerradas. Alberto también desarrolla escapes urbanos, como El arco perdido de Teucro, una experiencia que lleva a los participantes por el casco histórico de Pontevedra para resolver pruebas relacionadas con monumentos, escudos y rincones de la ciudad. Los equipos reciben una mochila con material y deben avanzar siguiendo pistas hasta completar la aventura.

Además, el proyecto cuenta con una vertiente educativa, con juegos relacionados con la igualdad destinados a colegios, ayuntamientos y otras entidades, y con experiencias personalizadas que se desplazan por toda Galicia.

Para Alberto, la mejor forma de entender una escape room es probarla. Reconoce que muchas personas llegan pensando que se encontrarán con una experiencia de miedo o con una habitación cerrada que puede generar agobio, pero asegura que la realidad es muy diferente. «Hasta que no lo vives no puedes explicarlo», afirma. Su invitación es sencilla: dejarse llevar y descubrir una forma de ocio en la que cada historia es un mundo diferente.

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