25 años de un rodaje de terror entre los hórreos de Combarro
El escenario que inició a Macarena Gómez en el cine con «Dagon. La secta del mar» incluyó la Praza da Chousa o la Igrexa de San Roque.

Los protagonistas de «Dagon. La secta del mar», uno de ellos Raquel Meroño, junto con el director. / EFE
Hace casi cien años, la mente maestra del horror literario Howard Phillips Lovecraft, más conocido por H. P., escribió «La sombra sobre Innsmouth», un relato sobre un pueblo ficticio marcado por un pacto con criaturas mitad pez, mitad humano. Alrededor de una década antes, ya había escrito un cuento titulado «Dagón» inspirado en una pesadilla y en su fobia a los peces.
De este caldo de cultivo se originó en 2001 la película «Dagon. La secta del mar», dirigida por el entusiasta del terror y la fantasía Stuart Gordon, producida por, entre otras entidades, la Televisión de Galicia y protagonizada por una jovencísima Macarena Gómez —conocida por «La que se avecina»—, Raquel Meroño —«Airbag» (1997)— y Ezra Godden.
El escenario elegido para esta grotesca historia fue Combarro. Gordon, el director, cuando descubrió lo que le podía ofrecer la costa gallega a la ambientación de su película, con el clima, el mar, y un paisaje tan característico, se rindió al entusiasmo. En las escenas del metraje se ve cómo quiso destacar la lluvia, la oscuridad y la humedad sobre el granito.
El argumento gira alrededor de una pareja, Paul y Rebeca —Godden y Meroño—, que naufraga justo enfrente de la Praza da Chousa, y lo primero que ven al llegar son los hórreos y las embarcaciones pesqueras. Combarro se convierte en el pueblo fantástico de Imboca, habitado por una extraña raza de gente-pez que adora al dios marino Dagón. Así, la Igrexa de San Roque, uno de los primeros escenarios que se visualizan, pasa a ser la capilla de la Esotérica Orde de Dagon.

Escena de «Dagon. La secta del mar» rodada en un pantalán de Combarro. / IMDB
Macarena Gómez interpreta a una misteriosa sirena, hija de uno de estos híbridos con cara de pulpo, llamada Uxía, que se aparece en los sueños de Paul para guiarle hasta su destino, que no es otro que unirse a la secta del mar y recibir la vida eterna. Es una sacerdotisa que, en palabras del director, «tiene esa combinación de inocencia y maldad». Este fue su primer papel en el cine, en inglés y nada más salir de la academia de interpretación.
El argumento de la película se salda con la revelación de la verdad: un giro argumental en el que se descubre que Paul es, en realidad, descendiente de este pueblo de peces. Hijo de Xavier, el padre de la sacerdotisa, su nombre original es Pablo Cambarro.
Su madre, otra mujer diferente a la de Uxía, se escapó con él para que no tuviera que transformarse en un ser marino. Una vez llegado al pueblo, empiezan a salirle agallas en las costillas. Finalmente, Pablo acepta vivir en Imboca y ser el amante de Uxía.
La película, estrenada en España el 31 de octubre, recibió críticas muy dispares. Hubo quien la amó y quien la repudió, pero el factor gallego fue acogido con mucha curiosidad. Ahora, Combarro se visita por su soleada línea costera, pero en este escenario fue oscuro, tormentoso y mágico.
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