Comienza la Festa do Mar de Combarro: «No es una fiesta gastronómica más, es poner en valor lo que somos»
El alcalde de Poio y los vecinos destacan la gran presencia del turismo en la celebración y la Carpa-Museo de la tradición marinera se convierte en todo un éxito nada más inaugurarse

Gustavo Santos
Aunque el día comenzó con una ligera lluvia, al inicio de la Festa do Mar de Combarro no le faltó público. Numerosos turistas se pasearon por la Praza da Chousa y alrededores, llenando la cafetería más próxima, recorriendo el puerto y esperando la apertura de la Carpa-Museo sobre pesca y embarcaciones, mientras presenciaban la actuación de la Escola de Música Tradicional de Poio. La presencia institucional crece cada año para apoyar el turismo de Combarro y varios representantes de diferentes organismos estuvieron presentes en el discurso inaugural.
La concejala de Turismo de Poio, Natalia Sabarís, abrió el acto ensalzando la forma de vida marinera de la localidad: «Combarro no se puede entender sin el mar. Por eso, esta celebración es algo más: hay una historia, una forma de vida; pero sobre todo una comunidad de gente que construyó durante generaciones la identidad de este pueblo siempre mirando al mar».
En esa línea, el alcalde Ángel Moldes corroboró el valor de esta cita afirmando que «no es una fiesta gastronómica más, es poner en valor lo que somos» y señaló que, cada año, se suman más colectivos a la organización.

La Conselleira do Mar, Marta Villaverde, y el alcalde de Poio Ángel Moldes, abriendo la Carpa-Museo. / Gustavo Santos / FDV
Aunque esta celebración se desarrollará durante tres días, desde hoy hasta el día 23, tiene un cartel repleto de actividades para toda la familia extendidas desde el mediodía hasta la madrugada. El creciente atractivo turístico del municipio es evidente, y los visitantes manifiestan su delicia por una fiesta como esta.
Cristina, llegada desde Madrid, repite estancia en Combarro después de dos años, esta vez con su pareja y sus dos hijos. Es la primera ocasión que tienen de vivir la Festa do Mar y dice que es un muy buen plan familiar: «A los niños les encantan los barcos entonces por supuesto que los vamos a llevar a ver su historia en la Carpa-Museo. La fiesta parece muy bien organizada y el programa tiene muy buena pinta; lo que más nos atrae es la parte infantil y las degustaciones».
La Carpa-Museo fue un éxito nada más abrirse, pues se llenó de vecinos y turistas ansiosos de ver las curiosidades del trabajo en el mar. Partes de embarcaciones y maquetas, nasas, redes, herramientas varias para tratar el marisco y hasta un despliegue de diferentes variedades de almeja, percebes y navajas son las joyas de esta exposición temporal, que maravilló a niños y adultos.
Las autoridades organizadoras subrayaron varias veces el carácter turístico de la celebración, siempre de forma positiva, aunque algunos vecinos tienen la sensación de que está alterando su espíritu: «Para mí, ahora es diferente, porque los objetivos también son diferentes. Antes era quizá algo más 'artesanal', y ahora está mucho más turistificada. Está más para vender una imagen que no es la más natural, aunque tampoco digo que sea falsa», declara Enrique Lorenzo, vecino de Poio.
«Los años anteriores era más local. La seguimos viviendo porque somos nativos, pero había más familiaridad», recuerda Mónica Penas, otra vecina del municipio. «Antes se hacían las cosas más por el pueblo, ahora hay demasiado turismo», termina. Esta es una tradición que lleva celebrándose 25 años, tiempo suficiente para ver cambios no solo en la fiesta, sino también en el entorno durante la temporada turística.
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