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Ruta urbana

Los misterios que la Boa Vila guarda en silencio

Una ruta recorre algunos de los episodios más enigmáticos de la ciudad, desde antiguas leyendas y sociedades secretas hasta símbolos, apariciones, ovnis y relatos que sobreviven entre la historia, la memoria y el misterio local

Exvotos en la capilla de las ánimas, una de las paradas de la ruta.

Exvotos en la capilla de las ánimas, una de las paradas de la ruta. / Rafa Vázquez

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Pontevedra

Pontevedra cambia cuando cae el sol. Las calles son las mismas, pero basta levantar la vista hacia una fachada, detenerse ante una capilla o escuchar determinadas historias para descubrir otra ciudad, hecha de leyendas, símbolos y sucesos difíciles de explicar.

Esa es la Pontevedra que propone recorrer Carlos Gabriel Fernández, responsable en Galicia de Rutas Misteriosas. Lleva alrededor de 40 años investigando fenómenos extraños y tradiciones en el país, una experiencia que ahora convierte en un itinerario de unas dos horas por el casco urbano de la Boa Vila.

La ruta comienza en la plaza de la Peregrina, donde aparece la figura de Teucro, héroe griego al que la tradición atribuye la fundación de la ciudad. Su imagen preside la fuente situada delante del santuario, un detalle que sirve a Fernández como punto de partida para introducir algunas de las historias menos conocidas que acompañan a los orígenes míticos de Pontevedra.

El siguiente escenario es San Francisco. Allí, Fernández recupera la figura de Fray Juan de Navarrete, venerado durante años como una suerte de santo popular. «Fue una especie de santo local y su tumba, que está dentro de la iglesia, se utilizaba antiguamente para curarse», explica. «Aunque no es un santo oficial, se le consideraba santo», añade sobre un lugar al que la gente acudía buscando remedio para sus dolencias. La parada permite también recordar las leyendas sobre antiguos túneles y sobre el origen del propio convento.

La capilla de las Ánimas abre la puerta al mundo de los aparecidos y de la Santa Compaña. Fernández recurre a testimonios recopilados durante años para explicar qué aseguraban haber visto quienes identificaban determinadas experiencias con el mítico cortejo de almas gallego.

La intención, explica, no es limitarse a repetir leyendas conocidas, sino reconstruir cómo se transmitieron y qué elementos concretos aparecen una y otra vez en los relatos. Es ahí donde la ruta mezcla folclore, memoria oral y casos recogidos durante décadas.

Más adelante, el recorrido se adentra en las sociedades secretas. Una parada ante el Liceo Casino sirve para hablar de masonería y de las logias que existieron en Pontevedra, mientras la calle Tetuán conduce hasta la historia de las emparedadas, mujeres asociadas a antiguas prácticas religiosas.

En la calle Charino, la ruta se detiene ante la antigua casa de Javier Pintos Fonseca, vinculada al grupo teosófico Marco Aurelio. «En la parte de arriba hay una estrella de cinco puntas», señala Fernández, «para la teosofía significa que lo que está en el cielo está en la tierra, lo que está arriba está abajo». Ese símbolo, todavía visible en la fachada, recuerda el ambiente de espiritismo, filosofía y corrientes esotéricas que se mezclaban en aquellos círculos, frecuentados también por personajes vinculados a la vida cultural de la época.

Fernández insiste en que muchos de estos elementos permanecen a la vista de cualquiera. Parte del atractivo del recorrido consiste precisamente en descubrir símbolos en edificios conocidos y entender que una fachada cotidiana puede conservar rastros de ideas y movimientos que tuvieron peso en la ciudad hace más de un siglo.

Otra estrella espera en las Ruinas de Santo Domingo. Esta aparece invertida y puede recordar a la simbología satánica moderna, aunque Fernández explica que su significado original era muy diferente. La parada permite hablar también de brujería, superstición y de cómo los símbolos cambian con los siglos.

No todos los relatos están ligados a un edificio concreto. Durante una de las pausas, Fernández aprovecha para recuperar historias sucedidas en distintos puntos de la ciudad, entre ellas la de un supuesto ovni avistado en Marcón o una singular sesión de ouija vinculada a un crimen ocurrido años atrás. «Se dieron datos antes de que la Guardia Civil los conociera», señala sobre aquel episodio.

También ahí aparece uno de los rasgos que diferencian la actividad de una visita histórica convencional. El recorrido no busca ofrecer respuestas cerradas, sino colocar al participante ante historias, testimonios y coincidencias para que sea él quien decida cuánto hay de creencia, tradición, sugestión o misterio.

La propuesta forma parte de Rutas Misteriosas, una iniciativa que desarrolla este tipo de recorridos en diferentes puntos del Estado y que encuentra en Pontevedra un terreno especialmente fértil. Su pasado, la abundancia de leyendas y la presencia histórica de movimientos como la masonería, el espiritismo o la teosofía permiten construir un itinerario en el que la historia documentada convive continuamente con la tradición oral y con relatos difíciles de encajar en explicaciones convencionales.

La ruta reserva para el final uno de sus escenarios más llamativos: la Casa de los Fonseca, actual sede del Archivo Histórico Provincial. Su fachada, con columnas, esfinges, criaturas aladas y referencias clásicas, permite profundizar en la influencia de la masonería y otras corrientes en la Pontevedra de hace más de un siglo.

Fernández relaciona algunos de esos elementos con construcciones de Washington y con el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife. Más que buscar respuestas definitivas, el recorrido invita a observar detalles que suelen pasar inadvertidos y a descubrir cuánto permanece escondido a plena vista.

La experiencia se completa con la escucha de psicofonías, otro de los reclamos de una propuesta pensada para quienes sienten curiosidad por el misterio, pero también para quienes simplemente quieren acercarse a una versión menos conocida de la historia local.

La próxima cita será este viernes, 21 de agosto a las 21.30 horas. La actividad dura unas dos horas, tiene un máximo habitual de 33 participantes y un precio de 14 euros por persona. Las reservas pueden realizarse en el teléfono 634 221 984. Al terminar, Pontevedra seguirá siendo la misma, aunque probablemente resulte más difícil volver a mirarla de igual manera.

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