Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Festividad

San Roque fusiona devoción y pólvora en Pontevedra

La tradicional procesión del 16 de agosto y la quema de las madamitas volvieron a marcar una de las celebraciones más singulares del verano pontevedrés

Procesión de San Roque celebrada ayer en Pontevedra.

Procesión de San Roque celebrada ayer en Pontevedra. / Rafa Vázquez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

El fuego, la pólvora y la devoción volvieron a encontrarse ayer, domingo, en Pontevedra con motivo de la festividad de San Roque. Como cada 16 de agosto, la celebración reunió a fieles y curiosos alrededor de una tradición ligada desde hace siglos a la memoria de la ciudad y que conserva algunas de sus estampas más reconocibles.

Los actos comenzaron con la misa solemne en la Basílica de Santa María, tras la que salió la procesión con la imagen de San Roque. La comitiva avanzó por Prudencio Landín, Mestranza, Echegaray y el Paseo de Colón hasta alcanzar la capilla dedicada al santo, acompañada durante el recorrido por numerosos pontevedreses.

La devoción a San Roque tiene profundas raíces en Pontevedra y está históricamente relacionada con su condición de protector frente a la peste y otras epidemias. Siglos después, aquel vínculo permanece en una celebración que entrelaza el componente religioso con costumbres populares transmitidas de generación en generación.

Entre ellas sobresale la quema de las madamitas, el momento más singular de la jornada. Al término de la procesión, estas figuras elaboradas con papel y alambre y cargadas con pólvora volvieron a arder junto a la capilla de San Roque, entre llamaradas, humo y explosiones que rompieron por unos instantes el ritmo de la tarde.

La festividad conserva así un carácter propio dentro del calendario pontevedrés, no solo por la procesión, sino por la forma en que combina religiosidad y tradición popular. La quema de las madamitas aporta ese componente singular que distingue la celebración de San Roque y que cada agosto vuelve a congregar a distintas generaciones alrededor de una costumbre profundamente ligada a la ciudad.

El estruendo de las madamitas volvió a cerrar una jornada en la que la historia se hizo presente un verano más. Entre el humo y el olor a pólvora, Pontevedra conservó una tradición asociada antiguamente a ritos de purificación y convertida hoy en una de las señas más particulares de la festividad de San Roque.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents