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Mueren los primeros peces en el río Gafos por la falta de caudal

La sequía hace que el agua se estanque, subiendo su temperatura e impidiendo la renovación y oxigenación

La desembocadura del río Gafos, donde las orillas están al descubierto.

La desembocadura del río Gafos, donde las orillas están al descubierto. / Rafa Vázquez / FDV

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Pontevedra

La falta de lluvias y el calor acaban de llegar al punto álgido de impacto en el río Gafos, donde han aparecido los primeros cadáveres de peces flotando en la superficie. La escasez del agua imposibilita la renovación y el movimiento del caudal, que causa el ahogo de los peces al no conseguir oxígeno y numerosas consecuencias en el total del ecosistema del Gafos.

La especie mayoritaria entre los peces del río pontevedrés a día de hoy es el escalo, un ejemplar típico de los cauces de la comunidad. El Gafos solía ser un sitio con una amplia población de truchas, pero actualmente quedan pocas «por la mala gestión de los vertidos de las alcantarillas». También se pueden encontrar anguilas de agua dulce. Todo esto lo explica Xosé Feijóo, portavoz de la asociación Vaipolorío: «El principal problema es la falta de agua, y al no haber corriente también se calienta más».

Como explica el portavoz, la consecuencia más visible y llamativa de esta crisis en el ecosistema es la muerte de los peces, pero «realmente hay muchísima más vida; macroinvertebrados que dan lugar a insectos como las libélulas durante un proceso vital que ocurre en el río».

Ejemplares de escalo muertos, flotando sobre el río Gafos.

Ejemplares de escalo muertos, flotando sobre el río Gafos. / FdV

Xosé Feijóo advierte de que esta muerte de animales ya ocurrió el año pasado, solo que este 2026 se adelanta casi dos semanas. El agosto del verano pasado no se vieron peces fallecidos hasta el día 27. Desde Vaipolorío ya se han puesto en contacto con el Departamento Territorial de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, para que acudan a rescatar al mayor número de animales posible. Desde la administración han avisado a la asociación de que «están desbordados» y que se pondrán en acción lo antes posible.

Según Feijóo, los técnicos se encargan de recoger a los peces mediante la llamada «pesca eléctrica»: «Se les dan unas descargas proporcionales al tipo de pez que sean, que los deja 'atontados', y se capturan con unas redes. Después los trasladan en agua en sus camiones a unas dependencias acondicionadas, con unas características lo más similares posibles a su hábitat natural».

El portavoz de Vaipolorío explica que se intenta conservar a los mismos ejemplares para depositarlos de nuevo en el río cuando el caudal vuelva a niveles seguros: «Se trata de conservar la misma genética del río Gafos, pues cada río tiene sus propias características y en consecuencia una genética», la de los peces que se adaptan al ambiente.

Las aves también se han visto afectadas por la falta de agua en los ríos, ya no solo en el Gafos sino también en el Lérez, que es otro que ha visto mermado su caudal. Animales como patos, garcetas o las no tan comunes garzas reales han sido avistados con comportamientos de ansiedad y agresividad.

Los pájaros se encuentran en una lucha por la comida y sufren estados de confusión por el cambio en su medio natural, que tiene «olor a cloaca» según declaraciones de algunos vecinos. La parada en el movimiento de las aguas hace que los restos orgánicos como hojas de árbol se queden depositadas sin corriente que los elimine, provocando que se pudran y enturbien el agua.

Todo ello, sumado a la elevada temperatura del agua, favorece la proliferación de baterias. Se espera que esta semana comiencen unas lluvias de varios días, que parece la única medida que puede mejorar una situación de sequía como esta.

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