Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las floristerías pontevedresas en verano: «Llevo dos meses con tres bodas cada fin de semana»

Los eventos son el grueso de sus encargos, sobre todo en la época estival, y hay diferentes tipos de cliente y elaboraciones de arreglo floral

Selección de flores para un ramo en la Floristería Peregrina.

Selección de flores para un ramo en la Floristería Peregrina. / Gustavo Santos / FDV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

Las flores están presentes todo el año. Se asocian a la primavera, con la explosión de vida tras los meses oscuros, o al verano, con los paisajes soleados, pero las floristerías trabajan en todas las épocas para crear regalos y elementos de decoración que añaden color y aroma al instante. La temporada estival es especialmente intensa, con las bodas y demás eventos variados.

Las flores protagonistas son los girasoles o las hortensias, en la floristería tradicional, aunque dependiendo del tipo de negocio las tendencias y la forma de trabajar cambia. «En verano se disparan las ventas de flores porque hay muchas bodas y también por los turistas», cuenta Emilio, de Floristería Peregrina. Cuenta que los visitantes, en el día a día, son los clientes más habituales durante estos meses: «Cuando vienen a visitar a algún familiar, o hacen alguna comida, se llevan arreglos florales, ramos, como detalle».

Además, este negocio aprovecha la ventaja de que son los únicos que abren los domingos, entonces «cuando a alguien se le olvida comprar un detalle o un regalo para un cumpleaños, la gente aprovecha». Habla de que las flores preferidas ahora son las anteriormente mencionadas junto con los nardos o el lisianto.

Las floristerías trabajan siguiendo los presupuestos y preferencias: «Una hortensia cuesta cinco euros; un ramo de girasoles, a partir de quince o veinte euros, con tres o cuatro así preparados», explican desde la Floristería Peregrina. «Yo no cobro por la preparación, cobro por la flor; otras igual te preparan un ramo de treinta euros y no lleva ese dinero en flores», añade Emilio.

Las formas de trabajar pueden variar mucho dependiendo del estilo; hay negocios más tradicionales y otros más artísticos o «de autor». En las tradicionales, puede ser más habitual trabajar con ciertas flores clásicas como la rosa durante todo el año, pero en las más creativas hay casos que no tocan esta variedad en meses.

Cristian Trigo trabaja en Descaro, su estudio floral, y es uno de estos casos. Al contrario que Floristería Peregrina, llevada por madre e hijo, él abrió su negocio a raíz de haber empezado a cultivar flores en pandemia. «El hecho de llamarnos 'estudio floral' es porque buscamos una vinculación más intrínseca entre el mundo de la flor y la parte más artística, siguiendo tendencias o incluso explorando nuestra propia creatividad».

Después de haber estudiado arquitectura y restauración de arte, sus inquietudes creativas le llevaron a crear otro tipo de estructuras: los arreglos florales. Coincide con Floristería Peregrina, a la que designa como una de las más icónicas de Pontevedra, en que las bodas son los eventos que más trabaja: «Desde el Día de la Madre hasta noviembre, más o menos, tengo dos o tres bodas cada fin de semana. Trabajo muchísimo en verano».

Pueden pedirle arreglos más sencillos, como flores en centros o en pequeños jarrones para las mesas, pero también auténticas estructuras creadas desde con cartón hasta con madera o metal. «Yo me dedico a la floristería contemporánea. Cultivo mis flores en mi finca de forma más ecológica y prefiero no usar esponja floral porque contamina muchísimo», ilustra, aunque dice que cada autor tiene su forma de trabajar.

Sobre las flores que más trabaja en verano, Cristian explica que «son casi todas»: «Sacando las de invierno, que son el ranúnculo, el tulipán o la anémona, están todas. Ahora esas las tendrías que importar de Holanda, que es el mayor productor de flores de Europa».

Las floristerías también explican que, aunque ellos no pueden subir el precio de venta al cliente, los proveedores sí suben los suyos para los comercios: «Los productores tienen un problema muy grande de relevo generacional, entonces tenemos que buscar mucha flor de fuera, y a nivel logístico es más caro», cuenta Emilio. A pesar de esto, los negocios se mantienen, porque las flores tienen un protagonismo indudable en numerosas situaciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents