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Pontevedra se viste de siglo XV: la carrera por los trajes de la Feira Franca arranca en pleno agosto

Los talleres y tiendas especializadas se adelantan al calendario para atender la alta demanda

La profesional de Trajemedieval.com muestra un vestido a unas jovencísimas clientas.

La profesional de Trajemedieval.com muestra un vestido a unas jovencísimas clientas. / Rafa Vázquez

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El calor de agosto todavía aplasta el asfalto, pero en las calles de Pontevedra ya se intuye esa jornada de las cotas de malla y los faldones. Faltan semanas para que la ciudad retroceda al siglo XV, pero la psicosis de la Feira Franca ya ha tomado los talleres y mostradores. El ritual empieza cada vez más pronto. Atrás quedaron los tiempos de improvisar un atuendo la víspera; hoy, el miedo a quedarse sin talla o sin la pieza deseada ha desatado una carrera contrarreloj que arranca en pleno ecuador del verano, antes incluso de que concluya la semana grande.

En el local de Marilyn, el reloj corre a otro ritmo. Las agujas llevan meses perforando telas. En esta tienda de la plaza de A Verdura no hay producción en cadena, sino alquimia. Celeste, su responsable, lleva catorce años tejiendo la intrahistoria de la fiesta. De sus manos saldrán unos ciento cincuenta trajes esta temporada. Ninguno es igual al anterior.

Son tres piezas innegociables: corsé, falda y bolso. El corsé es la columna vertebral de sus diseños, una pieza de arquitectura textil que resiste el paso del tiempo. Las clientas lo saben; muchas regresan año tras año solo para renovar la falda o intercambiar piezas con amigas. La presión creativa es inmensa. «Cierro los ojos y veo encajar los trajes para que tú no vayas con otro igual al mío», confiesa. Su cabeza, admite entre risas, acaba al límite. Pero el esfuerzo compensa: tanto ella como su marido, Kin, también al frente de la tienda y de la elaboración de estos diseños artesanales, saben ir un paso por delante en un mercado donde la elegancia y lo sugerente no están reñidos con la estética histórica.

PONTEVEDRA.Reportaje sobre alquiler y compra de trajes para la Feira Franca

Celeste y Kim, de la tienda Marilyn, diseñan y confeccionan este año a mano 150 vestidos. / Rafa Vázquez

Esa misma urgencia por adelantarse al calendario se respira en los percheros de Trajemedieval.com. Llevan veinticinco años vistiendo a la ciudad, desde la talla cero hasta la veteranía. Su plusmarca sorprende y enternece a partes iguales: han llegado a pertrechar para la feria «a un bebé de apenas quince días de vida, es nuestro récord en Pontevedra», indica la responsable de la tienda efímera ubicada en la calle Castelao.

En Trajemedieval.com. llevan veinticinco años vistiendo a la ciudad, desde la talla cero hasta la veteranía. Su plusmarca: han llegado a pertrechar para la feria «a un bebé de apenas quince días de vida, es nuestro récord en Pontevedra», indica la responsable de la tienda

Se instalaron la primera semana de agosto y el desembarco ya fue un torbellino. La memoria de la edición pasada, cuando los rezagados se toparon con estanterías esquilmadas, ha servido de escarmiento. Además, el clima dicta sentencia. Las altas temperaturas imponen su ley: los hombres cambian las armaduras pesadas por túnicas sencillas y pantalones cortos, aunque al caer la noche la capa siga reclamando su trono.

Por su parte, en la moda femenina, la evolución del gusto es palmaria. «Ahora quieren la mesonera guapa», relatan divertidos desde el mostrador. Atrás quedaron los trajes excesivamente pomposos, las reinas, aristócratas o las mesoneras con solo un mandil tosco; la demanda exige hoy líneas sencillas pero impecables, señalan las vendedoras.

PONTEVEDRA.Reportaje sobre alquiler y compra de trajes para la Feira Franca

Prueba de un vestido en Yute Crea. / Rafa Vázquez

La sensación de vértigo es compartida en Yute Crea. Eva, representante de esta firma lucense con largo arraigo en la fiesta, confirma que el goteo de clientes en el local de la calle Peregrina es incesante y más temprano que nunca. Aunque el verdadero zafarrancho de combate se desatará cuando pasen los días grandes de la Peregrina, quien busca el tallaje perfecto sabe que debe madrugar. Este año no hay una tiranía de un modelo único. La demanda bascula, aunque la mesonera mantiene un ligero tirón. Lo que no cambia es la inercia de un evento que ha desbordado cualquier previsión comercial. ¿Hasta dónde puede llegar esta pasión? Eva lo resume con la contundencia de quien ve vaciarse los colgadores día tras día: «A más, cada vez a más, a más, a más, esto no se frena».

Y así, entre probadores que no descansan, encargos que se solapan de un año para otro y máquinas de coser que apuran la madrugada, Pontevedra hilvana su propio túnel del tiempo. La Feira Franca no espera a septiembre; ya está aquí, colgada en una percha, esperando a que alguien le ponga nombre y salga a conquistar la calle.

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