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Os Palleiros defiende su actuación en el caso de la perra reclamada en Poio y anuncia acciones legales

La protectora pontevedresa sostiene que siguió los protocolos previstos tras recoger al animal sin microchip y niega que haya sido entregado a otra familia

La perrita Valle está al cuidado de la protectora pontevedresa Os Palleiros.

La perrita Valle está al cuidado de la protectora pontevedresa Os Palleiros.

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Pontevedra

La polémica por la custodia de Quina, denominada Valle por la protectora Os Palleiros, sumó este viernes un nuevo capítulo. La junta directiva de la asociación pontevedresa hizo público un extenso comunicado, al que ha tenido acceso FARO, en el que ofrece su versión de los hechos, defiende que actuó conforme a la normativa y anuncia que ha puesto el asunto en manos de sus abogados ante las acusaciones difundidas en los últimos días a través de las redes sociales.

El conflicto comenzó después de que una vecina de Poio denunciase a Os Palleiros por supuestas irregularidades relacionadas con la acogida y atención de la perra, de unos once años, que desapareció de su domicilio en la zona de San Xoán durante la noche del 23 al 24 de junio. La familia sostiene que el animal llevaba años viviendo con ellos, aunque reconoce que carecía del microchip obligatorio.

«Resulta profundamente doloroso e inaceptable observar cómo se pretende marchar la reputación de un equipo humano que dedica su tiempo, sus fines de semana y sus recursos personales de manera totalmente desinteresada, y sin percibir contraprestación alguna, a rescatar, cuidar y dignificar la vida de animales desamparados», inicia su comunicado la protectora.

Según la cronología que ofrece, una persona encontró a la perra en la madrugada del 24 de junio, cuando corría asustada por una carretera de monte y se encontraba, asegura la asociación, en riesgo de ser atropellada. Quien la recogió se desplazó posteriormente a la zona de las hogueras de San Xoán, en Vilariño, y preguntó en diferentes viviendas de Poio y Campañó sin conseguir identificar a sus propietarios.

El animal fue trasladado después a dependencias de la Policía Local de Pontevedra, donde, según la versión de Os Palleiros, se comprobó que no disponía de microchip. Tras pasar esa primera noche en el domicilio de la persona que la había encontrado y realizar nuevas gestiones a la mañana siguiente, la perra fue finalmente entregada en el refugio.

«Prescindir del microchip durante más de once años no es un tecnicismo, es una negligencia e infracción grave que condena al animal a la invisibilidad legal y al desamparo en la vía pública»

La asociación asegura que desde ese momento puso en marcha el protocolo sanitario habitual, que incluyó la desparasitación del animal y la difusión de su hallazgo en redes sociales.

Os Palleiros sitúa otro momento clave del caso en el 9 de julio. La entidad sostiene que, una vez transcurrido el plazo legal de retención sin que nadie hubiese reclamado al animal, asumió su tutela. Ese mismo día, añade, la perra fue vacunada y la veterinaria decidió aplazar inicialmente su esterilización para realizar previamente diferentes analíticas.

El 26 de julio se le implantó un microchip a nombre de la protectora y, cinco días después, el 31 de julio, una persona contactó por primera vez con la asociación a través de WhatsApp manifestando que la perra podía ser suya y afirmando que llevaba alrededor de dos meses desaparecida.

La versión de la propietaria, recogida previamente por este periódico, sostiene que la familia reconoció a Quina a través de una publicación realizada por la protectora y que aportó fotografías y diferentes características físicas para acreditar que se trataba del animal con el que convivían desde hacía años.

El desencuentro se agravó el 4 de agosto, fecha para la que estaba prevista una reunión presencial en el refugio. Ese mismo día, y conforme a la programación veterinaria de la asociación, la perra fue sometida a una operación de esterilización.

La familia cuestiona especialmente esta intervención al entender que la protectora ya sabía que acudirían esa tarde a reclamar al animal y asegura que no había autorizado la cirugía. Os Palleiros, por su parte, argumenta que el procedimiento veterinario continuó porque, según su interpretación, los plazos establecidos ya habían expirado y la persona que había contactado con el refugio todavía no había acreditado documentalmente la propiedad.

La protectora afirma además que durante el encuentro se explicó a la reclamante que, si acreditaba que el animal había sido suyo, tendría que asumir los gastos veterinarios y de manutención generados durante su estancia en el centro.

En su comunicado, Os Palleiros niega de forma tajante otra de las acusaciones que, asegura, se han difundido en los últimos días. La asociación sostiene que Valle no ha sido adoptada por ninguna otra familia y que continúa bajo su cuidado directo. La entidad rechaza igualmente que exista cualquier interés económico detrás de la situación.

La propietaria, por su parte, mantiene que estaba dispuesta a asumir los gastos derivados de la estancia del animal y de la implantación del microchip, pero no los correspondientes a una esterilización que, asegura, se realizó sin su consentimiento. Tras el desencuentro acudió a la Policía Local y presentó una denuncia.

Os Palleiros insiste en que no puede detener sus protocolos sanitarios cada vez que recibe una llamada de una persona que afirma ser propietaria de uno de los animales acogidos sin aportar inicialmente documentación como una cartilla, pasaporte o microchip. La entidad sostiene que hacerlo dificultaría el funcionamiento cotidiano de un refugio que atiende a numerosos animales. En este sentido, cita la Ley 7/2023 de Bienestar Animal y la Lei 4/2017 de Galicia.

«Seguiremos trabajando por y para los animales con la misma honorabilidad y rigor de siempre»

La asociación también pone el foco en la ausencia de identificación de Quina y recuerda la obligatoriedad del microchip. Frente a quienes han restado importancia a esta circunstancia, Os Palleiros considera que la identificación resulta esencial precisamente para que un animal perdido pueda regresar rápidamente con sus propietarios: «Prescindir del microchip durante más de once años no es un tecnicismo, es una negligencia e infracción grave que condena al animal a la invisibilidad legal y al desamparo en la vía pública».

La junta directiva concluye su comunicado anunciando que ha puesto el asunto en manos de un despacho de abogados y que estudiará el ejercicio de acciones civiles, penales o administrativas frente a aquellas manifestaciones que considere lesivas para el honor y la reputación de la entidad.

La perra, entretanto, continúa en las instalaciones de Os Palleiros. «La perra no ha sido adoptada por nadie y se encuentra bajo el cuidado directo de la asociación».

«Agradecemos de corazón las enormes muestras de afecto, confianza y apoyo recibidas de los miles de vecinos, socios y familias adoptantes que conocen de primera mano la entrega desmedida de esta asociación. Seguiremos trabajando por y para los animales con la misma honorabilidad y rigor de siempre», concluye la junta directiva de Os Palleiros.

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