Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sequía

La falta de lluvias eleva la preocupación en la ría de Pontevedra y abre la puerta a restricciones más severas de agua

Augas de Galicia reúne a los municipios abastecidos por el Lérez mientras los alcaldes advierten de que, si no llueve pronto, habrá que endurecer las restricciones; si la situación continúa durante las próximas semanas, podría ser necesario recurrir al Pontillón do Castro e incluso plantear cortes de suministro

Estado actual del río Verdugo, en Ponte Caldelas.

Estado actual del río Verdugo, en Ponte Caldelas. / FdV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Pontevedra

La ausencia de lluvias y el progresivo descenso del caudal de los ríos mantienen en alerta a los municipios de la ría de Pontevedra. Augas de Galicia convocó este viernes una reunión telemática con representantes de Pontevedra, Poio, Marín, Sanxenxo, Vilaboa, Ponte Caldelas y Bueu para analizar la evolución de la sequía y coordinar las medidas de ahorro ante un escenario que podría complicarse notablemente si no se registran precipitaciones en los próximos días.

Por el momento no se adoptaron nuevas restricciones y los concellos mantendrán las medidas aplicadas desde la declaración de alerta por escasez severa de agua. Sin embargo, la preocupación se centra ya en las próximas semanas. Si el caudal del Lérez continúa descendiendo y no llueve, será necesario recurrir a medidas mucho más contundentes para garantizar el abastecimiento.

El alcalde de Poio, Ángel Moldes, fue especialmente claro al advertir del riesgo. «Creo que todavía no somos plenamente conscientes del problema que podemos tener si esta situación continúa durante dos semanas más», señaló tras participar en la reunión.

Moldes recordó que si el Lérez deja de ofrecer caudal suficiente para mantener la captación, los municipios deberán recurrir a la reserva del Pontillón do Castro, una alternativa que tampoco ofrece garantías ilimitadas ante una sequía prolongada. «Estamos jugando demasiado con la posibilidad de que llueva. Si el Lérez continúa bajando tendremos que recurrir a la reserva del Pontillón, que tampoco está en una situación especialmente buena», advirtió.

El regidor de Poio alertó además de que el siguiente escalón, si las condiciones meteorológicas no cambian, pasaría por restricciones de mayor alcance. «Si no llueve, habrá que pasar a medidas más severas, que podrían llegar incluso a cortes de agua», afirmó.

Otro de los mensajes más contundentes llegó desde Ponte Caldelas. Su alcalde, Andrés Díaz, lanzó un llamamiento a través de sus redes sociales a reducir de forma inmediata el consumo de agua ante el deterioro de las reservas y el elevado gasto que continúa registrándose en el municipio. «O reducimos el consumo o habrá cortes», advirtió el regidor, que denunció que sigue existiendo un «consumo elevadísimo» mientras se mantiene el riego de fincas y el llenado de piscinas.

Díaz aseguró que la situación afecta ya de manera muy grave a las distintas fuentes de abastecimiento del municipio. Según explicó, el río Calvelle baja «casi sin agua», el Verdugo presenta también un caudal muy reducido y los manantiales están «prácticamente secos».

«Estamos ante la peor situación de la historia», afirmó el alcalde, que insistió en que, si no se reduce el consumo, será inevitable adoptar restricciones más severas. «El agua no se puede inventar. Si no hay, no hay para nadie», resumió.

Las palabras de Díaz refuerzan la preocupación expresada durante la reunión convocada por Augas de Galicia y muestran que el problema va más allá del propio Lérez, ya que otros ríos y manantiales de la comarca presentan también niveles especialmente bajos.

Desde Pontevedra, la teniente de alcalde, Eva Vilaverde, situó la segunda mitad de agosto como un periodo especialmente sensible. Según explicó, las previsiones municipales apuntan a que alrededor de la semana del 24 de agosto sería necesario que se produjeran precipitaciones para mantener el bombeo del Lérez si el caudal sigue descendiendo al mismo ritmo.

Vilaverde insistió, no obstante, en que se trata de una estimación sujeta a numerosos factores, entre ellos la evolución del río, el nivel de consumo y la posible llegada de lluvias. Mientras pueda mantenerse la captación en el Lérez, señaló, existe todavía una «cierta tranquilidad dentro de la preocupación» provocada por la sequía.

La alcaldesa de Marín, María Ramallo, coincidió en que las próximas semanas serán decisivas. «La situación puede complicarse si no llueve», reconoció, señalando que será necesario analizar semana a semana tanto la evolución de los caudales como los consumos para anticiparse a un posible empeoramiento.

La reunión de Augas de Galicia concluyó sin nuevas prohibiciones. Se mantienen, por tanto, las restricciones adoptadas hasta ahora, entre ellas la limitación de baldeos, riegos, llenado de piscinas, lavado de vehículos y otros usos no esenciales del agua, con las particularidades que pueda aplicar cada municipio por razones sanitarias o de salubridad.

Uno de los principales mensajes del encuentro fue precisamente la necesidad de que todos los concellos realicen un esfuerzo similar para reducir el consumo y prolongar al máximo los recursos disponibles.

Moldes reclamó coherencia entre las administraciones y mostró su preocupación después de que algunos municipios reconociesen que continúan realizando determinados baldeos por motivos de salubridad. «No vale de nada que un ayuntamiento cumpla el estado de alerta si los demás no lo hacemos. Todos bebemos del mismo río», afirmó el alcalde de Poio, que defendió que las administraciones deben ser las primeras en dar ejemplo. «A todos nos gusta tener las calles limpias, pero ahora tenemos que priorizar. Lo primero es garantizar el agua para el consumo de las personas».

María Ramallo explicó que en Marín se han cerrado las duchas de las playas, se han limitado los baldeos y se han reducido los riegos, aunque pueden mantenerse actuaciones puntuales cuando existan necesidades estrictamente sanitarias. También permanece el riego por goteo en determinadas zonas verdes por su menor consumo.

Pontevedra mantiene igualmente las restricciones recogidas en su plan municipal y en las recomendaciones de Augas de Galicia. Vilaverde pidió responsabilidad tanto a la ciudadanía como a las propias administraciones y defendió un uso «racional y sensato» del agua mientras continúe la alerta.

Además de analizar la sequía, la reunión sirvió para avanzar en la creación de una comisión gestora integrada por representantes de los municipios que se abastecen del Lérez, con el objetivo de estudiar una fórmula de gestión conjunta del suministro.

Los representantes municipales coincidieron, sin embargo, en separar ambos asuntos. La futura estructura administrativa deberá avanzar de forma paralela, pero la prioridad inmediata pasa por controlar el consumo, seguir la evolución de los ríos y evitar alcanzar un escenario en el que resulte necesario aplicar cortes de agua.

Con las previsiones apuntando a la continuidad del tiempo seco, la segunda mitad de agosto se presenta como decisiva. La evolución del Lérez, del Verdugo y de los manantiales determinará hasta dónde tendrán que llegar las restricciones en los municipios de la comarca.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents