Una ‘romería’ por toda la comarca en un día que quedará en la memoria
El esperado día al fin llegó, y los reunidos en As Corvaceiras disfrutaron de un momento que no volverá a repetirse hasta el próximo siglo

El paseo marítimo, un observatorio improvisado. / Rafa Vázquez
Aitor Pombo
Ya había expectación desde unas horas antes del momento estelar, con decenas de personas moviéndose a lo largo del paseo marítimo, buscando el mejor lugar, el mejor asiento y la mejor sombra desde donde poder ver el eclipse prometido. Al igual que en As Corvaceiras y Mollavao, en las playas y paseos de Sanxenxo y Marín, el Castrolandín de Cuntis, en Chan do Monte de Barro... en cualquier mirador o zona despejada de la comarca se repetía la escena.

Haciendo fotos durante el eclipse. | RAFA VÁZQUEZ
Alejandro estaba ya emocionado cuando quedaban aún dos horas para el momento, reconociendo que era un momento «único en la vida, que hay que ver porque si no lo haces después te arrepientes».

El eclipse llega acompañado de risas. | RAFA VÁZQUEZ
El momento se acercaba, y una pareja, formada por Carlota y Marco, sentados en un banco, miraban ya cómo la luna iba ocultando el sol. El ambiente fue creciendo a medida que se acercaba el momento esperado. Familias, grupos de amigos y curiosos compartieron espacio junto a la ría, pendientes de la evolución del sol y mirando al cielo cada pocos minutos. Las gafas especiales se convirtieron en el elemento imprescindible de la jornada, pasando de mano en mano entre quienes querían comprobar cómo avanzaba el eclipse. «Tengo muchas ganas, ya se empieza a ver y la verdad es que es precioso», reconocía una sonriente Carlota, que le pasaba sus gafas también a Marco para que disfrutase del momento.

Una ‘romería’ por toda la comarca en un día que quedará en la memoria | RAFA VÁZQUEZ
También la familia Ferreirós, sentada sobre el césped, con abuelos, padres y nietos todos reunidos, ya casi cuando el sol y la luna se situaban en la posición perfecta, se sabían unos privilegiados: «Estamos de maravilla, con la sombra, en el césped, la verdad es que estamos encantados de la vida».

Una ‘romería’ por toda la comarca en un día que quedará en la memoria | RAFA VÁZQUEZ
Al fin llegó el instante en el que el sol se dejó opacar por unos momentos por la luna. La multitud reunida a lo largo del paseo contuvo el aliento y observó en silencio, hasta que el sol reapareció, provocando una oleada de aplausos. Las fotografías, los vídeos, los selfies y las risas surgieron entonces por todo el paseo.

Una ‘romería’ por toda la comarca en un día que quedará en la memoria | RAFA VÁZQUEZ
Nélida, ya tras el eclipse, se resistía a abandonar el lugar, aún maravillada por lo visto. Sentada en un banco al lado de sus seres queridos, declaraba orgullosa que había elegido el lugar adecuado para ese momento histórico, consciente de que «este es un lugar privilegiado, mejor imposible, aquí se ha visto perfecto y aún por encima con la brisa del mar».
Marcos era otro de los que aprovechaba para hacer las últimas fotos y vídeos. «Ha sido muy bonito. Es una pena que no fuera el 100%, habría ido genial quitarse las gafas en el momento cumbre, pero aun así ha sido muy bonito», decía sonriente.
Y poco a poco, el paseo fue recuperando la normalidad. Las gafas volvieron a guardarse, los móviles dejaron de apuntar al cielo y las familias comenzaron a recoger sus cosas. Quedaba la sensación de haber compartido algo excepcional, de esos acontecimientos que reúnen durante unos minutos a desconocidos alrededor de una misma mirada. En As Corvaceiras, Pontevedra despidió el eclipse entre aplausos, fotografías y la certeza de haber vivido un espectáculo que, para volver a contemplar, habrá que esperar más que una simple tarde de verano.
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