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Roca Rey y José Tomás, dos figuras para dos «No hay billetes»

El torero peruano Roca Rey el pasado domingo, durante la segunda y última de feria de La Peregrina.

El torero peruano Roca Rey el pasado domingo, durante la segunda y última de feria de La Peregrina. / Gustavo Santos

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M. Giménez

Pontevedra volvió a escribir el pasado domingo una página de esas que quedan para la historia. La Plaza de Toros de San Roque colgó el cartel de «No hay billetes», algo que no ocurría desde 2009, cuando José Tomás fue el gran reclamo de una tarde que desbordó el interés taurino habitual y convirtió la ciudad en punto de encuentro para aficionados llegados de diferentes lugares.

Casi dos décadas después, la historia volvió a repetirse con otro nombre propio: Roca Rey.

Dos épocas diferentes. Dos generaciones. Dos toreros capaces de trascender al público estrictamente taurino y convertirse en auténticos fenómenos de masas. Si José Tomás representó en Pontevedra una expectación difícilmente comparable en su tiempo, Roca Rey ha demostrado que hoy posee esa misma capacidad para movilizar al gran público.

La comparación no pretende medir estilos ni carreras. José Tomás y Roca Rey son toreros de personalidades diferentes, pero comparten algo reservado a muy pocos: la capacidad de convertir su presencia en un acontecimiento. Y eso fue exactamente lo que sucedió ayer en Pontevedra.

San Roque se llenó. Llegaron aficionados de Galicia, pero también de diferentes puntos de España, Portugal y otros países, conscientes de que asistían a una de esas tardes que se señalan en el calendario. Para la afición gallega, además, la cita tenía un significado especial: Pontevedra es la única plaza de Galicia donde pueden disfrutar de corridas de toros.

Llegaron aficionados de Galicia, pero también de diferentes puntos de España, Portugal y otros países, conscientes de que asistían a una de esas tardes que se señalan en el calendario.

Y Roca Rey respondió a la altura de la expectación.

El peruano firmó una faena mayúscula al segundo de la tarde, de entrega, mando y rotundidad, que hizo rugir a los tendidos y le permitió cortar dos orejas. En su segundo volvió a poner la plaza en pie desde el inicio, con una actuación de enorme intensidad.

Andrés Roca Rey no solo hizo el paseíllo en Pontevedra, llevó a Pontevedra al centro de la actualidad taurina.

Como José Tomás en 2009, Roca Rey ha demostrado que hay figuras capaces de provocar algo más que interés: generan expectación, movilizan al público y llenan plazas.

Y cuando eso ocurre en Pontevedra, toda Galicia mira hacia San Roque.

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