Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Homenaje a un mito del pueblo

La pionera de Combarro ya es eterna

La Praza da Fonte ya está dedicada oficialmente a Camila Villar, la mujer que abrió la vocación turística de la villa con la venta de conchas y otros recuerdos

Allegados de Camila Villar, con Ángel Moldes, ante la placa con su nombre.

Allegados de Camila Villar, con Ángel Moldes, ante la placa con su nombre. / FdV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Poio

Fue una «visionaria» y todos en Combarro la recuerdan «por el olor a regaliz y comprarle las chuches» en el puesto que tenía el siglo pasado en la Praza da Fonte, que desde ayer se dedica oficialmente a Camila Villar. Fue como Elena Couselo, en representación de la familia, definía ayer a la mujer que muchos consideraban loca pero que en realidad fue una «pionera y marcó el destino turístico» de Combarro al ser la primera, hace décadas, en vender conchas y otros recuerdos a los primeros turistas que acudían a conocer su emblemático casco histórico, tal y como recordaba el alcalde de Poio, Ángel Moldes.

El alcalde ensalzó la figura de la homenajeada. | FDV

El alcalde ensalzó la figura de la homenajeada. | FDV

Todos llamaban ya a esa plaza, la de Camila, pero fue necesario un año de trámites para hacerlo oficial. «Nació el pasado año (en agosto) cuando nos hicieron la propuesta de dar el nombre de la plaza a esta adelantada a su tiempo. Hubo que realizar una petición por escrito y recoger firmas, para que el cambio de nombre fuera a pleno hace unos tres meses , donde se aprobó con los votos del PP y el PSOE y la abstención del BNG». Así lo 4 Moldes, que subraya que Villar, fallecida hace más de 35 años pero aún en el recuerdo de todos, «marcó el destino de lo que hoy es Combarro», con numerosos locales dedicados al turismo, desde los recuerdos hasta la gastronomía.

En el emotivo acto de ayer, Elena Couselo agradeció el apoyo de los vecinos a este homenaje a «la primera mujer a la que se le ocurrió vender conchas y postales a los turistas, mientras la mayoría de nosotros nos reíamos de ella por una idea que nos parecía una locura. Hoy, de una forma u otra, todos los combarreses vivimos del turismo. Ella, ya sea por ser una visionaria o porque fue la forma que encontró para vencer su soledad, fruto de una vida muy dura, fue la primera cara de Combarro que recibió la los de fuera les contó y les mostró como vivimos».

Y es que Camila Villar, nacida a principios del siglo XX, perdió a su marido en la guerra y a su única hija con 8 año. Siempre de luto, salió adelante vendiendo fruta y chucherías frente a su casa, en la plaza que ahora lleva su nombre. Después comenzó con las conchas a los turistas. Su imagen, su visión y su personalidad la convirtieron en un símbolo de la villa.

«Los jóvenes de Combarro, hoy hombres y mujeres que estáis aquí la recordáis por el olor a regaliz y por comprarle las chuches que nos vendía a todos» y «hoy ponemos la placa que se merece. Para recordarla y reconocerla entre todos. Los que la conocimos y los que no, pero que cuando quedan dicen: ¿Dónde? En la de Camila a las ocho», subrayaba Couselo Buceta en el acto de ayer. Quiso añadir, también que «Combarro tiene una arquitectura hermosísima, pero estas piedras sin nosotros no tienen alma».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents