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El pequeño comercio joyero vive su propia odisea por la subida imparable del precio de los metales

La plata y el oro alcanzaron este año los máximos de siglo y orfebres y joyerías batallan con los márgenes de venta, señalando a los especuladores

Manuel, orfebre, en su taller de la joyería Peixe de Plata.

Manuel, orfebre, en su taller de la joyería Peixe de Plata. / Rafa Vázquez / FDV

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Pontevedra

El pequeño comercio local de joyería se resiente por la subida de los precios de la plata y el oro. Los metales, aseguran los joyeros, llevan quince años de subida imparable y en algunos momentos alcanzan máximos sorprendentes. Tanto orfebres como vendedores se enfrentan a márgenes más estrechos que derivan en beneficios reducidos, teniendo que hacer frente con mayor dificultad a los costes de materia prima o productos y de sus locales.

En Pontevedra se trabaja más la plata que el oro, además de por la amplia tradición dentro de la joyería gallega, «por el precio que tiene»; explica Manuel, de Peixe de Plata. Sobre su caso: «Las piezas de oro son muy caras, la gente no las compra. Nosotros intentamos que las nuestras sean más asequibles». Según dice, tener «stock» en oro es «una locura: poca gente se va a gastar ahora 2.000 euros en unos pendientes, y menos los jóvenes».

A lo largo del primer cuarto de siglo, el precio por gramo de ambos metales se ha ido encareciendo progresivamente, sin pausa. Las gráficas indican que los mayores precios se han registrado en los últimos cinco años, con un máximo de 3,19 euros por gramo de plata a finales del pasado enero. Actualmente, el coste se sitúa sobre 1,70 euros, más del doble de hace cinco años en la misma semana. En los 2000 no llegaba a los veinte céntimos.

Esto, al final, repercute en el margen de ventas de los comercios, que, o suben los precios, perdiendo clientes, o se mantienen competitivos pero ven balances menos generosos: «El cliente comenta; te dicen 'madre mía, joyas que se compraban antes por 80 euros, ahora cuestan 120'. Y se lo piensa antes de comprar», ilustra una joyera del casco histórico que no ha querido dar su nombre. «El precio de la plata se duplicó o casi triplicó y esto repercute en que nosotros, por un lado, no podemos subir tanto los precios porque competimos con muchas otras cosas. Pero al bajar el margen asumimos peor los gastos asociados como de local o de luz», detalla Manuel.

Estos dos negocios se especializan en plata. Peixe de Plata solo trabaja el oro para encargos especiales. Los únicos productos que ofrece el otro comercio compuestos con el metal precioso son bañados en él, pero hechos en latón. El oro alcanza ahora los 119 euros por gramo, casi triplicando su precio de hace cinco años. El máximo del siglo también se vio en enero con 147 euros por gramo. En torno al 2001, rondaba los nueve euros y medio.

La joyera del casco histórico cuenta que ambos metales subieron a la vez, «tal vez por los que especulan». Sobre esto, Manuel de Peixe de Plata opina que «hay gente que entiende el metal como inversión, como algo puramente especulativo, porque no hacen nada con él como material».

La otra joyera cuenta como anécdota que algún cliente le intentó revender las joyas que le había comprado, pero hay establecimientos dedicados a esto. Los compro oro de Pontevedra son reacios a hablar del tema de las fluctuaciones en el precio del metal; «igual porque participan ellos un poco de esa especulación y movimiento; entonces, no quieren comentar», como considera el orfebre de Peixe de Plata.

El mundo de la inversión tiene múltiples vertientes. Existen webs en las que se pueden comprar lingotes a determinados precios según el peso, para guardarlos, por ejemplo, como colchón económico; pero también se puede no comprar la materia prima real y simplemente «apostar» por la evolución de su valor.

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