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Las viviendas turísticas esperan un lleno en este agosto tras superar el 80% de ocupación en julio

Esta modalidad de alojamiento concentra el 53% de las plazas que contabiliza la Xunta en Pontevedra, Sanxenxo y Poio

En Pontevedra pierde fuelle en este 2026: han pasado de 2.455 plazas en enero a las 2.381 del pasado mes, un 3,01% menos

Turistas disfrutan de un helado en el paseo de Silgar, en Sanxenxo.

Turistas disfrutan de un helado en el paseo de Silgar, en Sanxenxo. / Rafa Vázquez

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El mes de agosto irrumpe en las Rías Baixas cumpliendo escrupulosamente el guion del pasado año: las previsiones de la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga) apuntan a un lleno total, revalidando el cartel de completo de 2025. Es el mes de vacaciones por excelencia para ese perfil eminentemente familiar de dos a cuatro miembros, a menudo acompañados de abuelos o mascotas, que buscan un respiro junto al mar.

En estos momentos las Viviendas de Uso Turístico (VUT) aportan el 53% de las plazas que contabiliza la Xunta en Pontevedra, Sanxenxo y Poio: son 22.919 de un total de 43.131 en esos tres municipios.

Julio ya sirvió de termómetro de la elevada demanda. El buen tiempo acompañó y los alojamientos rozaron el 80% de ocupación media, escalando hasta un 85% en los epicentros de Sanxenxo y Poio. Sin embargo, detrás del trasiego de toallas y llaves, el comportamiento del visitante ha mutado. La economía doméstica aprieta y los bolsillos acusan el desgaste, lo que se traduce en estancias más cortas y una rotación de inquilinos mucho mayor.

Pero el verdadero cambio estructural no está en quién alquila, sino en el propio tablero de juego de la propiedad. La radiografía oficial de este 2026 demuestra que el mercado se mueve a dos velocidades muy distintas. Sanxenxo, el gigante indiscutible del sector, arrancó el mes de enero con 17.070 plazas en viviendas de uso turístico. Al llegar julio, esa cifra había trepado hasta las 17.451 plazas, un incremento del 2,23% en apenas siete meses.

Para entender la magnitud en este concello, basta con mirar la densidad poblacional: en pleno verano, Sanxenxo soporta 968,6 plazas turísticas por cada mil habitantes, una escalada palpable frente a las 947,5 que registraba a principios de año.

Poio, otro de los grandes polos de atracción de la comarca, también estiró su capacidad, pasando de las 2.962 plazas invernales a las 3.087 en la antesala de este mes de agosto.

Aviturga denuncia que las las restricciones parecen estar despejando el camino para los grandes fondos de inversión: «Se está regulando para los grandes tenedores, poniendo el tablero turístico en manos del capital extranjero que aterriza comprando edificios enteros»

La ciudad del Lérez, sin embargo, cuenta una historia distinta. En Pontevedra, las cifras oficiales reflejan una contracción real: las viviendas de uso turístico han perdido fuelle en la Boa Vila, cayendo de las 2.455 plazas que ofertaba en enero a las 2.381 registradas en el mes de julio, un 3,01 % menos en este ejercicio.

Este goteo a la baja en los entornos urbanos no es casual, asevera el sector. Dulcinea Aguín, presidenta de Aviturga, hace hincapié en que el parque de viviendas turísticas en general se está ralentizando, especialmente en las ciudades, frente a lo que califica de «campaña demonizadora» y normativas cada vez más restrictivas, algunas aplicadas con carácter retroactivo. El ahorrador medio, «ese ciudadano que sacrificó sus ingresos para comprar una segunda residencia y complementar la economía familiar», está arrojando la toalla.

Asfixiados por la presión, señala la responsable de Aviturga, muchos renuncian a la actividad, cuelgan el cartel de venta o, simplemente, bajan la persiana y asumen el coste de mantener la casa cerrada.

¿Y quién ocupa ese espacio vacío? La respuesta, asegura Aguín, dibuja una ironía amarga. Mientras el pequeño propietario se retira por miedo o imposibilidad económica de adaptarse, las restricciones parecen estar despejando el camino para los grandes fondos de inversión. Lo advierte la presidenta de Aviturga con evidente frustración: «Se está regulando para los grandes tenedores, poniendo el tablero turístico en manos del capital extranjero que aterriza comprando edificios enteros». La postal de este agosto será la del éxito absoluto de ocupación, pero las llaves de esos apartamentos familiares empiezan a cambiar de manos de forma irreversible, afirma el sector.

Sanxenxo reúne el 11,4 % de toda la oferta de la comunidad gallega. Semejante volumen de negocio se traduce sobre el mapa en una densidad que no deja de escalar, superando ya las 387 plazas por cada kilómetro cuadrado de municipio

Por otra parte, la radiografía que maneja Turismo de Galicia no solo contabiliza llaves, sino que muestra cómo esta modalidad de alojamiento moldea el propio territorio físico de la comarca. En Sanxenxo, el peso de la vivienda turística ejerce una hegemonía absoluta al concentrar, por sí solo, el 11,4 % de toda la oferta de la comunidad gallega. Semejante volumen de negocio se traduce sobre el mapa en una densidad que no deja de escalar, superando ya las 387 plazas por cada kilómetro cuadrado de municipio. A su sombra, Poio exprime también su geografía costera y consolida su tirón elevando su concentración hasta las 91 plazas por kilómetro cuadrado este verano.

En el reverso de esta moneda asoma Pontevedra capital, cuya porción del pastel autonómico sigue encogiéndose. Pese a su atractivo urbano, la ciudad retiene apenas un discreto 1,6 % del mercado gallego, la constatación palpable de que la onda expansiva del negocio vacacional prefiere atrincherarse en la primera línea de mar, alejándose de un asfalto donde las normativas empiezan a levantar un muro de contención.

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