La saturación de imágenes consolida la tendencia de las cámaras vintage y las fotos con esencia
Esta moda se basa en capturar recuerdos con un tinte diferente y de forma más consciente y menos automática
Desde hace unos años está de moda entre la gente joven rescatar viejas cámaras analógicas, digitales de bolsillo o incluso desechables para capturar momentos especiales. Se las llevan de viaje o a fiestas, pero también en ocasiones de diario como ir a tomar algo. Parece que se utiliza lo «vintage» para escapar de lo inmediato y encontrar algo diferente, ya sea una sensación o una experiencia.
Candela Rodríguez, una veinteañera pontevedresa, usa cámaras digitales «dosmileras» o análogicas para sacar fotos de manera puntual. Reconoce que esta tecnología posee una suerte de estética basada en la nostalgia: «Creo que es algo que ahora mismo está más de moda porque recuerda a las fotos antiguas que tienen nuestros padres, con las que recuerdan su época de jóvenes».
También opina que el hecho de que el carrete tenga un límite hace el proceso más pausado y consciente, reflexionando sobre qué recuerdo exacto capturar: «Ahora, con el masivo uso de redes sociales, estamos muy acostumbrados a ver muchísimas fotos al día, y las que por lo menos a mí me llaman más la atención, por ser diferentes, son estas, que no están sacadas con la mejor calidad pero tienen una 'esencia'».
Andrea Zamora, amiga de Candela, coincide en la sensación del recuerdo y cuenta que le gusta «esperar a revelar el carrete para ver después cómo salieron las fotos». Dice que así parece que revive el momento. Revela las imágenes en papel, pero también se queda con una copia digital.
Ana, de la tienda Foto Rodri, señala que le piden más copias en digital que en papel, «porque a la gente le gusta llevarlas en el móvil». Pero «sí, mucha juventud compra carretes y cámaras de segunda mano», afirma. Empezó a notar esta tendencia sobre todo después de la pandemia: «hay gente que dice que fue a raíz de esto, tal vez se pusieron a ver álbumes en casa».
Pero antes de esto, alrededor de 2018, ya se había puesto de moda editar las fotos hechas con el móvil con filtros semejantes al acabado de una analógica o de polaroid. Todavía se ven modelos renovados de estas cámaras en algunos escaparates de tiendas de fotografía, pero «ya no está tan de moda. Las instantáneas siguen ahí pero ni suben ni bajan» cuenta Juan Amoedo, un fotógrafo de Ponte Caldelas. Corrobora que «está más de moda la analógica» y hasta están volviendo al cine los formatos fotoquímicos.
Menciona también la «digicam», las cámaras digitales compactas típicas de la primera década de siglo. Ana dice que estas son más atractivas «quizá para chavalitas sobre 16 años, que les llaman 'vintage'». Son más sencillas de manejar, pero para encontrar una de la época en buen estado hay que registrar muchos mercadillos y tiendas de segunda mano.
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