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Un proyecto de Turismo de Galicia

El Camiño Portugués resolverá cuatro «puntos negros» de tráfico y seguridad en Pontevedra

Se trata de acondicionar tramos en los que la ruta de peregrinación coincide con carreteras sin protección para los caminantes en la capital y los municipios de Vilaboa, Barro y Portas

Peregrinos del Camiño Portugués en una carretera

Peregrinos del Camiño Portugués en una carretera / Gustavo Santos

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Pontevedra

Durante años, la inseguridad de los peregrinos que realizan el Camiño Portugués a su paso por Vilaboa, Pontevedra o Barro, fue uno de los «caballos de batalla» de la asociación de amigos de esta ruta, que en su día elaboró un listado de «puntos negros» en los que el recorrido coincide con carreteras, muchas de ellas de alto tráfico. Con el tiempo, algunos de esos tramos peligrosos fueron subsanados, como en el caso de la PO-225 en Alba y las obras ahora en marcha en Tomeza, a cargo de la Diputación.

Pero aún quedan «puntos negros» pendientes. Ahora, es la Axencia Galega de Turismo la que se pone manos a la obra y ha elaborado plan para actuar en una veintena de tramos conflictivos, cuatro de ellos en la comarca de Pontevedra, en concreto en A Canicouva, en la capital, en barro, Vilaboa y Portas.

Se trata de «mejorar la seguridad vial en aquellos tramos de coincidencia del trazado del Camiño de Santiago con carreteras de la red primaria, secundaria o complementaria, titularidad del Estado, Xunta o Diputaciones». Así, se diseñan «sendas paralelas a las carreteras que permitan alejar al peregrino del trafico rodado de forma que permitan circular en condiciones de seguridad a peatones y peregrinos, alejándolas del lugar de la circulación de vehículos, ya que es común observar peatones transitando por el propio vial sin arcén disponible ni urbanización y con una intensidad de trafico elevada de vehículos». Se advierte de que «las sendas están destinadas a dar servicio a la movilidad cotidiana, pero no para el ciclista deportivo, que en cualquier caso no utilizará este tipo de sendas».

La actuación de más complejidad es el de Barro, ya que se prevé la instalación de pasarelas de acero en la N-550. Se explica que «consta de dos subtramos diferenciados, pero con problemas comunes ya que cuentan con un ancho insuficiente. «Esto crea situaciones de riesgo sobre todo para los ciclistas». Para resolver el problema «se bajará la senda al nivel de las parcelas colindantes para conseguir un ancho mayor sin hacer movimientos de tierras. Cuando la senda actual sube hacia N-550 para pasar por el puente, se separará de la carretera para buscar un pequeño claro en los árboles de la ribera para construir una pasarela para salvar el río, y continuar por los prados de la otra orilla, siempre a nivel del terreno natural, para conectar con el Camiño existente una vez que se separa de la N-550». Para ello, «será necesario instalar dos pasarelas de acero corten. La primera para salvar un canal de riego, con una longitud de 5 metros, y la segunda de 10 metros de longitud salvará el río das Lamas. La longitud del tramo es de aproximadamente 400 metros».

En el caso de Pontevedra se actuará en la zona de Cacheiro, en la parroquia de A Canicouva. En este tramo los peregrinos circulan por la calzada, ya que se trata de una carretera estrecha sin arcén. Se apunta de que «aunque se trata de una carretera de poco tráfico, el gran número de peregrinos y la presencia de curvas crea situaciones de riesgo». No es posible crear un espacio seguro para los peregrino en el propio vial, «por lo que se decide separar completamente la senda, para llevarla por los terrenos colindantes, siguiendo la orografía. Se trata de reducir la longitud que los peregrinos circulan paralelos a la carretera, y reduce también la necesidad de ocupación de terrenos y movimiento de tierras».

En el primero tramo de 265 metros se creará una senda separada con 2,3 metros de ancho, para una longitud total de 340 metros.

En Vilaboa solo es necesario actuar en unos 80 metros, pero es un punto en el que los peregrinos deben circular por una cuneta con un ancho insuficiente en la zona de OAlcouce. «Se crea una situación de riesgo justo a la salida de un área de descanso hasta llegar al cruce con la EP-0002» y por ello se creará una senda segregada paralela a la carretera hasta llegar a esa intersección. Irá al mismo nivel que la carretera, por el que será preciso demoler un muro de mampostería y se creará una pequeña zona verde que dé continuidad a la zona de descanso. Además de la siembra de hierba, se procederá a la plantación de robles a lo largo de la traza.

Por último, en Portas se actuará en una zona próxima a A Barosa, en un punto donde el Camiño discurre al pie de un talud de la N-550, también con ancho insuficiente, reducido incluso por un poste eléctrico. «Esto crea situaciones de riesgo sobre todo para los ciclistas» y «para dotar de mayor ancho y seguridad al camino en este tramo se desplazará el murete alejándolo de la carretera, de forma que se consiga un ancho útil de 2,3 metros». Se apunta que «esto permitirá contar con una senda continua completamente separada y con un ancho suficiente».

Las obras consistirán en la retirada de las piedras del murete y su reubicación para crear la senda con un ancho de 2,3 metros. « Además, será preciso alargar las obras de drenaje transversal que existen en el tramo», que tiene unos 120 metros de longitud.

Para acometer estos trabajos será necesario realizar diversas expropiaciones. Así, serán unos 2.100 metros en una veintena de fincas en Pontevedra, 3.300 metros más en otras 18 propiedades en Barro, otros 3.000 metros en 17 fincas de Portas y 400 metros en tres terrenos de Vilaboa.

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